Foto: John Magdaleno / tomada de El Carabobeño

Magdaleno es politólogo egresado de la Universidad Central de Venezuela, con una maestría en ciencia política por la USB y especialista en análisis de datos en ciencias sociales por la UCV. Profesor invitado de análisis de entorno y construcción de escenarios del IESA y miembro de la directiva del Capítulo Venezolano del Club de Roma.

¿Qué balance tiene de estos 14 años del gobierno del presidente Chávez?

Quizás la primera nota distintiva de estos casi 14 años sea el importante clima de polarización que se vive, de fragmentación, de división política, y que ciertamente con el paso de los años ha ido disminuyendo de intensidad  pero que permanece.

La segunda nota distintiva es que el gobierno puso el tema de la pobreza como el centro de la política de Venezuela, que desarrollo una política social, que podemos criticar, su desempeño, la calidad de los servicios que se prestan, de los programas, pero que tiene un impacto político importante.

La tercera es que ciertamente ha habido un debilitamiento de instituciones,  prácticas y valores propios de la democracia. Por un lado se ha perdido el sentido lúdico de la democracia, el sentido lúdico del juego de ‘toma y da’. La concepción que domina la toma de decisiones en el gobierno está marcada por la formación militar. Lo que se tiene hoy es un juego suma-cero, donde las pérdidas percibidas por parte de unos actores equivale a las ganancias percibidas por parte de otros. Por eso cada elección se sigue se concibe como la batalla final.

Por otro lado se han abierto unos espacios de participación; y por supuesto, la gran lección que quedaría pendiente es qué pasa con los partidos políticos venezolanos que tienen tanta dificultad para auto-reformarse.

¿Cuáles son los temas centrales del debate hoy?

La vigencia de las misiones, que son el conjunto de programas sociales que ha creado el gobierno, y por esta razón Capriles ha propuesto su institucionalización para que no dependan del gobierno sino que se conviertan en una ley.

Otro gran tema es el de la seguridad que es el principal problema del país según todas las encuestas realizadas desde el 2006. En Venezuela el año pasado se registraron 19.000 muertes por homicidio, una cifra que viene creciendo; y muchas son muertes con 10 o 17 tiros. Estos indica que en Venezuela está la delincuencia organizada.

El otro gran tema en Venezuela es el desempleo, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), que es quien reporta las cifras oficiales está registrando una tasa de desempleo que ronda entre 8 y 9 porciento, que es una tasa relevante. Cuando se revisan las cifras con detalle se observa que el empleo que viene creciendo es el empleo público, es decir que a donde están yendo el importante porcentaje de desempleados es al sector público, y desde luego eso habla de la capacidad del sector privado para poder absorber la fuerza de trabajo, ya que hay una serie de amenazas a la propiedad privada, donde no hay seguridad jurídica y eso no contribuye a la inversión.

¿Cómo valora el desempeño de la oposición?

Durante mucho tiempo la oposición en Venezuela fue bastante errática, en particular entre los años 2001 y 2006. En 2006 se resuelve un largo debate que hubo en la oposición alrededor sobre si participar o no en las elecciones.  Fue un debate muy intenso después de un referendo revocatorio del año 2004 cuando se dijo al principio que hubo un fraude masivo y electrónico. No obstante todas las encuestas daban por ganador a Chávez.

Este debate que se resuelve en 2006 con la postulación de Manuel Rosales,  y en 2007 la primera victoria política de la oposición en una consulta nacional con motivo del referendo sobre la reforma. A partir de ahí observo un mejor desempeño de la oposición. En 2008 Capriles le gana la gobernación del Estado de Miranda a Diosdado Cabello, que era el segundo hombre más poderoso del gobierno; y así ellos han ido ganando espacio.

Capriles es un candidato más competitivo que Rosales, es decir la oposición mejora, ahora, esto no es garantía para que haya un cambio político. La competencia política en Venezuela es muy dura. El presidente Chávez sigue siendo un líder carismático e importante.

¿Y cómo es la campaña de Chávez?

Ha habido una preocupación estratégica por parte de las fuerzas del oficialismo por configurar una red de organizaciones sociales que están en la periferia y  que todos los medios de comunicación oficiales disponibles tengan la mayor audiencia. Así el gobierno llega a lugares a donde no puede llegar la oposición.

El tejido social que se ha configurado alrededor de la actividad política es importante para comprender cómo opera el oficialismo. Y eso sumado al liderazgo carismático del presidente Chávez es muy importante. El Presidente esté sacándole provecho al asunto de su enfermedad. El anuncio de la enfermedad fue alrededor del 30 de junio del año pasado en Cuba, y en las encuestas que se hicieron en agosto y septiembre se produjo un repunte de la popularidad. El anuncio generó solidaridad automática. El gobierno juega con eso estratégicamente.

¿Y el conflicto colombiano cómo juega en el debate?

Es un tema importante aunque no necesariamente  para la gran opinión pública venezolana. Usualmente la oposición lo utiliza para intentar demostrar la ineficacia del gobierno respecto a esta materia; de forma tal que va a ser un tema que jugará un papel importante de cara a la campaña electoral presidencial.

Sin Chávez ¿Cuál sería el escenario?

Yo tengo precisamente un ejercicio de escenario hecho desde julio del año pasado, y a mi modo de ver gane el presidente Chávez o gane Capriles; gane el sustituto del presidente Chávez o gane Capriles, vamos a vivir unos tiempos turbulentos por donde se le vea.

Porque si gana el presidente Chávez viene un periodo de radicalización de la revolución. Pero su cuadro de salud sigue siendo delicado y podría ocurrir que el presidente sea reelecto y que al cabo de un tiempo se produzca el lamentable deceso. Eso podría ocurrir y generaría mucha inestabilidad política porque nadie reúne los apoyos dentro del oficialismo como lo hace el presidente Chávez. El oficialismo podría verse sometido a eventuales fisuras.

Si por el contrario el Presidente no puede competir por cualquier razón, el debate giraría alrededor de quién sería el sustituto y cuál sería la fuente de legitimación de esa candidatura.

Si gana Capriles, se inicia una disputa importante entre el poder Ejecutivo y los poderes Legislativo y Judicial porque el oficialismo conserva una mayoría parlamentaria y controla una buena parte de cargos en el Tribunal Supremo de Justicia.

Así que sea como sea, vienen tiempos turbulentos para Venezuela.

/ Entrevista realizada por Luis Eduardo Celis