Los feminicidios de Rosa Elvira Cely en Bogotá y Angélica Marín Gutiérrez en Cartagena han provocado indignadas movilizaciones sociales.  Los hombres, muchos de ellos jóvenes, están enfurecidos contras sus novias, amantes, exparejas o amigas; además de ejercer la violencia y la tortura sobre ellas, las matan.  ¿Qué pasa con los hombres? ¿Será que la independencia de las mujeres está dejando sin piso el modelo de masculinidad? Será que la guerra y el narcotráfico en el país está exacerbando el machismo?  Alrededor de 500 mujeres asesinadas en lo que va corrido del año 2012, son una muestra de la dimensión de esta situación.

En la costa Caribe, el departamento del Atlántico ocupa el primer lugar con mayor número de feminicidios: 18 en el primer semestre de 2012. Le sigue Bolívar con 9, Magdalena con 6, Sucre con 6, Cesar con 2, Guajira con 2. El total en la región es de 43 casos. De acuerdo con las cifras presentadas por el Observatorio de Seguridad del Atlántico, en el 2009 fueron asesinadas 31 mujeres;  en el 2010 35 y en el 2011, 34. El fenómeno se mantiene y tiende a incrementarse según lo evidencian las cifras en el  primer semestre de este año.

La violencia contra las mujeres está inscrita en el imaginario cultural que sostiene las asimetrías en las relaciones entre hombres y mujeres. Bajo una consideración histórica en la que las mujeres son el “otro” sobre el cual los varones han podido ejercer el control y al mismo tiempo su objeto del deseo.  El control y el deseo son parte de una ecuación que deviene en violencia hacia las mujeres.  Así que los feminicidios,- asesinatos de mujeres por hombres por su condición de ser mujeres-, son el final de un continuo de violencias contra las mujeres.

Michael Kaufman señala que el sistema patriarcal también impone renuncias y altos precios a los hombres, lo que se corresponde con un importante gasto de energía dirigido a negar necesidades de cercanía, protección e incluso subordinación. Al reprimir esto y sostener una construcción ideológica, conducen a que la masculinidad requiera “ser respaldada y afirmada constantemente”. Y este esquema, dice Kaufman, hace que la violencia contra las mujeres emerja como una manera en que se expresa “la afirmación final de la masculinidad”; lo cual sería, desde una lógica patriarcal, “el poder sobre las mujeres”

Además se corresponde con el funcionamiento del sistema patriarcal, las formas como los Estados asumen esta problemática, por lo tanto, la ausencia del registro de violencias contra las mujeres y en particular de los feminicidios, es una forma de tolerar las violencias contra las mujeres, denota la indiferencia y se expresa en la impunidad de estos delitos. De ahí, que los Estados deben poner la mayor atención a esta situación.  Así que al Estado colombiano le corresponde adoptar medidas, encaminadas a evitar los feminicidios y para ello también se tiene que sensibilizar a la sociedad y reforzar la construcción de nuevas masculinidades.

Por lo tanto es urgente que se cuente con un sistema unificado nacional de información sobre violencias contra las mujeres, desagregado por departamentos y municipios. A la par con esto, poner en marcha un Sistema de Alertas Tempranas para que las instituciones encargadas  identifiquen los riesgos en casos de situaciones de violencia doméstica, de manera que se pueda prevenir asesinatos de mujeres por parte de sus compañeros afectivos.  Esta ha sido desde hace tres años una propuesta del movimiento de mujeres, sin que hasta la fecha se haya  implementado.  Quizá la decisión del gobernador del Atlántico de haber realizado el pasado mes de junio un consejo de seguridad para las mujeres, donde se involucraron todas las autoridades competentes  (incluyendo el sistema de justicia y la Policía), y el movimiento de mujeres, para hacerle frente a las violencias de género, significa un paso importante.

Ojalá que otros mandatarios regionales y locales sigan este ejemplo.  En dicho consejo el Gobernador Antonio Segebre preguntó: ¿Por qué los hombres matan a las mujeres? Con su preocupación se comprometió con la atención del tema y en especial con la creación de un sistema unificado de información sobre violencias de género en el departamento y  en el diseño de un sistema de alertas tempranas que se oriente a prevenir los feminicidios.

/ Por Gloria Tobón Olarte

Este es un espacio de opinión del portal ArcoIris.com.co destinado a columnistas y blogueros. Los puntos de vista y juicios aquí expresados pertenecen exclusivamente a sus autores y no reflejan ni comprometen institucionalmente a la Corporación Nuevo Arco Iris.