Ahora cuando en la antesala de unas negociaciones de paz  hablan  negociadores  y analistas  de las experiencias fallidas para sacar aprendizajes, resulta imprescindible registrar la presencia y el papel de otros actores que no se nombran en la búsqueda de esa esquiva paz.

En la época del Caguán  se configuró un importante movimiento ciudadano de paz alrededor de  las Mesas ciudadanas de paz que desarrolló una agenda propia sobre los temas sustantivos de la agenda de la negociación. Estuvimos muchas mujeres acompañando a nuestra delegada Magdala Velásquez Toro en el Consejo Nacional de Paz (CNP), con el propósito de garantizar que los intereses de las mujeres se incluyeran en la agenda de negociación. También incidimos para que en las mesas de diálogos estuvieran representadas las mujeres tanto del gobierno como de la guerrilla. Se nombraron dos mujeres en el Comité Temático, una por parte del gobierno, Ana Teresa Bernal- presidenta de Redepaz, y otra por parte de la guerrilla, Mariana Páez. 

Porque la presencia de las mujeres en los procesos de negociación en el mundo ha sido baja, sin que se tenga en cuenta que en ellas el impacto de las guerras ha sido alto, se hace cada vez más necesaria y obligatoria su participación. Además los temas que se abordan en las mesas de negociación de paz, no son solo una cuestión de los hombres, es un asunto que atañe a la humanidad y por ello también es competencia de las  mujeres.  Por lo tanto, los  escenarios de negociación deben contar con la voz y la inteligencia de las mujeres.

En este convencimiento,  el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó en el año 2000 la Resolución 1325  que da un especial reconocimiento del papel de las mujeres en la prevención de los conflictos y  subraya la importancia de su participación en instancias de decisión de la paz.

Hasta el momento no se ha hablado de voceras en las conversaciones entre el Gobierno nacional y las Farc. En los diálogos de paz en otros países la mujer ha cumplido un papel fundamental al respecto. Gloria Tobón se pregunta en este análisis si Colombia será la excepción.

Este mandato del Consejo de Seguridad se sustenta en las múltiples experiencias y acciones que las  mujeres desarrollan en los países con conflictos armados en el mundo. En aquellos donde hacen presencia mujeres como negociadoras, ha sido significativa su participación como es el caso de Filipinas donde se han vinculado siete mujeres en el proceso de negociación que se lleva a cabo en el actual gobierno, de Aquino, mujeres con capacidad y solvencia en los temas tratados en los distintos comités, dos de ellas, representantes del gobierno, son las principales negociadoras. En el caso de Sri Lanka también cumplieron un rol importante.

En Colombia las mujeres  han sido  afectadas por la guerra, los informes y los testimonios de las víctimas han dejado ver el dolor del desalojo y la violencia, pero a la vez las mujeres desde diversas iniciativas aportan a la construcción de la convivencia y de paz.  Además existe en el país  un  ramillete de mujeres con los conocimientos y  experticias  para estar en la Mesa de negociación algunas de ellas María Emma Mejía, Cecilia López y Beatriz Londoño exministra de salud. Hay especialistas en temas agrarios, políticas públicas, en  desarme, desmovilización y reintegración, en materia de justicia transicional y en género que pueden participar en Comités los temáticos.

Ahora que el Presidente Santos decidió abrir la puerta para dialogar con las FARC y tiene el propósito de terminar el conflicto, reitero la misma solicitud que hicimos en procesos anteriores, nombrar mujeres tanto de parte del gobierno y recomendar lo mismo para la insurgencia. En ese sentido un grupo de mujeres y organizaciones que hace seguimiento de la aplicación de la Resolución 1325 en Colombia, tendrá que dar cuenta en su próximo informe de Monitoreo, sobre el número de mujeres que se incluya en la mesas de negociación con las Farc y con el Eln.

Hace poco el gobierno tuvo la presidencia del Consejo de Seguridad en las Naciones Unidas, y habrá conocido de la importancia que le asigna Naciones Unidas a la inclusión de mujeres en la negociación. También la insurgencia  debe tener en cuenta estas decisiones de política internacional  para que asuma el compromiso.

/ Por Gloria Tobón O.