Gina Parody, durante su visita a la central de Corabastos.

La Alta Consejera presidencial madrugó a las 4 de la mañana del pasado 19 de diciembre, para estar en Corabastos en el momento más activo del centro de abastos de Bogotá. Aprovechó su condición de delegada del presidente para llegar sin previo aviso, cuando compradores y vendedores se ponen cita en el mercado más grande del país.

Los cogió a todos de sorpresa. Recorrió gran parte de las 57 bodegas del lugar y habló con coteros, vendedores de verduras y frutas. A Gina Parody la recibieron con gritos y arengas de personas incómodas con su presencia, que entendían más como un acto político que una funcionaria en  ejercicio de sus funciones.

Pero esta visita no fue la única. Parody repitió a los dos días cuando se presentó a la Segunda Asamblea extraordinaria de Corabastos citada para revisar el Estado Financiero del 2011. Con ella estaban también representantes de la Gobernación de Cundinamarca, del Ministerio de Agricultura y del Distrito, quienes suman el 42.7% del capital dentro de un grupo denominado accionistas Clase A. Gina guardó discreto silencio. Los más críticos con su presencia en el Teatro de Corabastos fueron los comerciantes y propietarios de locales comerciales que controlan la mayoría accionaria, el 51.3%.

La alta consejera se  presentó por sorpresa a la central de abastos para asistir a una asamblea a la que había sido invitada, pero no anunciada entre los asistentes.

La pregunta de los que concurrieron a la Asamblea era: “¿qué hacía la Alta Consejera presidencial allí?”, en un escenario a donde había sido citada, pero su presencia no se había informado, ya que muchos de los asistentes no conocían que la Presidencia tiene asiento en la junta. El gerente  Mauricio Parra Parra, quien  representa al   gobernador Álvaro Cruz, seguramente era el único que estaba al corriente de la visita, pero no informó al conjunto de la reunión. Muy posiblemente el gobierno nacional decidió apoyar la estrategia del gobernador Cruz con Corabatos en contravía a las intenciones fallidas del alcalde Gustavo Petro, quien no logró consolidar los cambios que se había propuesto cuando su candidato para la gerencia de la central, Carlos Simancas fue derrotado.