Popayán secuestrada

La posición geográfica de la ciudad de Popayán es la menos estratégica de Colombia. La ciudad ubicada en el corazón del Valle de Pubenza, desde siempre se ha visto afectada por la más mínima manifestación social. Su única vía de comunicación con el centro, norte y sur del país es la vía Panamericana. Por ejemplo, si un vehículo de carga pesada se vara en plena carretera, la ciudad queda incomunicada por varias horas. El problema ahora ha sido más grave, las manifestaciones de los cafeteros taponaron los dos costados de la ciudad. Por el norte, a la altura del municipio de Mondomo cientos de manifestantes duermen en la vía; por el sur, a la altura del municipio de Rosas, sucede lo mismo.

El 80 por ciento del abastecimiento en víveres llega a Popayán proveniente del sur (producción agrícola del macizo colombiano, Nariño y Ecuador). Mientras que los granos y abarrotes son abastecidos por el norte (Valle, Eje Cafetero, Centro del país). Así mismo, la gasolina que mueve a la ciudad llega del Valle del Cauca, despachada en carrotanques desde las refinerías de Yumbo. Por todo lo anterior -10 días de no recibir suministros por ningún lado y 220 mil ciudadanos consumiendo lo que queda- la ciudad vive la peor crisis de la última década.

Las fotos en las redes sociales han revelado estanterías vacías de las tres grandes cadenas de supermercados que tienen la ciudad (Carrefour, Éxito, Olímpica), lo mismo ocurre con los depósitos de abarrotes y las pequeñas tiendas de barrio. Pero lo que más ha infundido pánico en Popayán es la emergencia médica; con dos hospitales y dos clínicas que no ofrecen atención especializada, los ciudadanos no saben qué hacer con sus enfermos de gran cuidado. Para no ir más lejos, se encuentra el antecedente del miércoles pasado, donde una mujer en estado de embarazo, que por una complicación debía ser trasladada a un hospital de Cali, murió dentro de una ambulancia mientras esperaba a que los manifestantes los dejaran pasar.

Ayer lunes empezaron a llegar vía aérea, con la colaboración de la FAC, los primeros suministros: 6.689 kilos de medicamentos y equipos médicos prioritarios llegaron en un avión Hércules. Así mismo, 94.000 kilos de alimentos y combustibles eran descargados por soldados del Batallón José Hilario López. Para aprovechar el viaje, de regreso los aviones transportaron hasta Pasto y Cali a más de 400 pasajeros que estaban sin salida. Lo mismo sucedió con 286 extranjeros que viajaban en tres buses turísticos peruanos, que por fin fueron evacuados del terminal de transporte de Popayán hasta la ciudad fronteriza de Ipiales, para que siguieran su camino.

Tal vez la ciudad más afectada por el paro cafetero ha sido la capital del Cauca que desde hace 10 días está incomunicada por los costados Norte y Sur.

Las perdidas comerciales también han sido gigantes. Aunque Popayán no cuenta con una gran infraestructura industrial, de hecho en la ciudad no se asientan compañías de renombre, las contadas empresas que dan empleo se paralizaron. Empaques del Cauca, por ejemplo, no ha podido abastecerse su materia prima, el fique. Esta situación afectó de manera directa a 270 familias comercializadoras y las 12.000 familias fiqueras del Norte del Cauca.

Lo mismo ha ocurrido con los pequeños productores: los lecheros han perdido más de 70 mil litros de leche diaria, los avicultores han perdido 400 millones de pesos, y posiblemente, se verán en la necesidad de sacrificar 50 mil aves. El sector hotelero no se queda atrás: hoy la ciudad solo cuenta con el uno por ciento de su ocupación. Las reservas se han cancelado en un 50 por ciento y 12 hoteles afiliados a Cotelco pierden 30 millones de pesos por día.

Los payaneses están indignados. Las redes sociales y las cadenas de mensajes han advertido un culpable, el presidente Juan Manuel Santos. “La vaga gestión de este presidente que se preocupa más por poner en bandeja de plata a las Farc, tiene olvidada a una ciudad que está en su peor momento”, dice Pedro López, un comerciante del centro de la ciudad. El otro foco de indignación ha sido el manejo de la prensa nacional, decenas de ciudadanos han montado avatares en sus celulares y perfiles de redes sociales donde critican los contenidos que han tenido prioridad en los canales privados.

“Uno ve a Luis Carlos Vélez, director de Noticias Caracol, que no desperdicia la oportunidad para meterse sus viajes y cubrir en plenos directos los eventos de alta alcurnia: las elecciones de Ecuador, Venezuela y ahora en Roma con lo del papa. Al pueblo colombiano qué carajos le importa lo que pasa en el vaticano, nosotros vivimos otra realidad. Uno nunca ve a ese muchacho cubriendo en directo lo qué pasa en su país ¿abrir el noticiero con 15 minutos del papa, cuando 150 mil colombianos están al borde del colapso?” afirma con rabia Amalia Castrillón. Por el momento, la ciudad parece vivir un secuestro masivo, donde sus captores no dan el brazo a torcer y los negociadores no ofrecen salidas.

@PACHOESCOBAR

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