Por:  *Alonso Ojeda Awad

En un acto bochornoso e inexplicable, cuatro países: España, Italia, Francia y Portugal, miembros de la Unión Europea, decidieron cerrar el espacio aéreo al avión  del Presidente Boliviano Evo Morales y lo obligaron a aterrizar, de emergencia, en el Aeropuerto Internacional de Viena, capital de Austria.

Precisamente, cuando se desplazaba en el avión identificado con el escudo, el nombre de “Estado Plurinacional de Bolivia” y se aprestaba a aterrizar en alguno de estos países, con el fin de reabastecerse de gasolina y en esta forma cruzar la inmensidad del océano Atlántico, que separa al continente Americano de Europa, el capitán de la nave  recibió la orden perentoria  de no poder surcar los cielos de estas naciones y buscar un país diferente donde aterrizar.

En forma afortunada  Austria permitió el aterrizaje de la nave, evitando en esta forma una tragedia al colapsar el vuelo por falta de combustible, lo que se estaba presintiendo.

Pero en el aeropuerto de Viena el problema se agravó. El Presidente tuvo que abandonar su nave y permanecer en las instalaciones del  aeropuerto por espacio de más de doce horas, mientras se verificaba si dentro del avión presidencial no viajaba, en forma clandestina, el fugitivo Edward Snowden, ex técnico de la C.I.A. quien era buscado afanosamente por el servicio secreto de los Estados Unidos. A esta inaudita e inaceptable situación el Presidente Evo Morales dijo “que se sintió secuestrado”.

Un irrespeto tan grande a un presidente de una nación soberana y democrática de América Latina no había ocurrido nunca. Quizás situaciones parecidas pudieron presentarse en Europa, en los tiempos del III Reich de Adolfo Hitler, de dolorosa y escalofriante recordación.

La reacción de categórico rechazo a esta afrenta no se hizo esperar en gobiernos de América Latina. Los países miembros de UNASUR fueron convocados a una reunión de urgencia para exigir francas y urgentes explicaciones.

Cuatro presidentes se hicieron presentes en Bolivia, a saber: Nicolás Maduro Presidente de Venezuela, Cristina Fernández de Kirchner Presidente de Argentina, José Mujica Presidente de Uruguay y Evo Morales Presidente de Bolivia y anfitrión de la reunión.

Quizás, el de las declaraciones más fuertes fue el Presidente Maduro quien expresó en tono severo, en la rueda de prensa, que  “lo que es con Bolivia es con Venezuela”, recordando tal vez, el inmenso amor con que el Libertador Simón Bolívar siempre distinguió a esta nación, que nació bajo el influjo directo de su pensamiento y de su acción libertaria.

Desde la Universidad Pedagógica Nacional y su Programa de Paz nos estamos preguntando cuál fue la razón perentoria que llevó a un hecho inaceptable de esta naturaleza contra el Presidente de un país hermano. Nos cuesta trabajo comprender que el irrespeto se origina en el hecho de ser el Presidente Evo Morales un indígena, proveniente de la etnia aymará. De ser esto así, tendríamos que pensar en la urgencia  de explicarles a los gobernantes de estos países, quienes cerraron el espacio aéreo, la necesidad de estudiar y aprender la teoría de los Derechos Humanos y toda la legislación referida a esta temática que reposa, como base fundamental, en la estructura jurídico-política de la Organización de las Naciones Unidas.

Grave daño se hace a la diplomacia mundial con actuaciones prepotentes de naciones poderosas contra países del mundo en desarrollo. Es necesario, entonces, para dejar clara una posición pedagógica, que los países que originaron esta bochornosa situación pidan excusas a Bolivia, a América Latina y ratifiquen la voluntad política que hechos como este no volverán a presentarse en el mundo.

*Ex Embajador de Colombia