Las encuestas se han convertido en una suerte de droga adictiva para políticos, formadores de opinión y el reducido número de gomosos que nos interesamos de manera asidua por la “cosa política”. Son una suerte de Tarot mensual cuyas predicciones se acogen y divulgan a los cuatro vientos cuando son favorables a los interesados o se desechan y subestiman cuando los “castigan”, de la misma forma que los lectores de horóscopos lo hacen diariamente.

Los medios son los encargados, con sus técnicas mediáticas, de hacer visibles y creíbles las encuestas, de acuerdo a su leal saber y entender. Las propias encuestadoras terminan asombradas de los usos, abusos y lecturas que de ellas se hacen. Pero de eso se trata, para eso se venden.

Se venden completas o fraccionadas, por encargo de un gran medio o a motu proprio. El medio decide que parte de la encuesta compra y que parte de ella divulga. La ficha técnica en letra menuda es la hoja de parra que encubre el entuerto. La lectura que se haga de la encuestas, sus énfasis, sus comentarios y chascarrillos, los comentaristas invitados, dependen de los intereses, de los compromisos, de las empatías o antipatías del director del medio, de los anunciantes. Las firmas encuestadoras tampoco son ángeles incontaminados, no son extraterrestres, también tienen sus intereses, su corazoncito, sus simpatías y empatías, sus odios heredados, sus cuentas por cobrar.

La divulgación de las encuestas siempre es interesada, selectiva, parcializada, subjetiva. Su publicación periódica se convierte en una pócima esperanzadora de que las cosas han mejorado para los gobiernos, los egos públicos y para los aspirantes a cargos de elección popular. Tras el humo y la alharaca de unos días, todos esperan la próxima o la otra, la “más seria y creíble”, “la que no es por teléfono”, con la esperanza de ver mejorados los porcentajes favorables, disminuir la imagen negativa, en últimas, ver convertidas en cifras sus ilusiones, sus baratijas, su calculada entrega a los demás, sus simulaciones.

El papel de los medios en la interpretación de las encuestas queda evidenciado de cuerpo entero en la manera tan disímil como se presenta y valora una misma encuesta. Un ejemplo de ello es la lectura y titulares de la reciente encuesta realizada por la empresa Cifras y Conceptos. Ver encuesta completa en http://goo.gl/xN5bSp

 

Para Caracol la noticia “bomba” de la encuesta fue: “Un candidato uribista podría ganarle al presidente Santos”, y argumento: “El presidente de la República, Juan Manuel Santos, no tiene clara la posibilidad de ser reelegido el año próximo por los colombianos, e incluso, un candidato de tendencia uribista podría derrotarlo, según la encuesta Polimétrica, realizada para Caracol Radio por la firma Cifras y Conceptos. A la pregunta, ¿Estaría usted de acuerdo con la reelección del Presidente Juan Manuel Santos?, el 63 % respondió que no, el 33 % que sí y el 4 por ciento restante no sabe o no responde”.  http://goo.gl/DRdkmq

Una valoración que sin duda produjo estremecedora alegría en las filas del Centro Democrático, trinos a los cuatro vientos, malestar e incredulidad en las huestes del Palacio de Nariño, perplejidad en la mayoría de los escuchas que resignados deben dar como ciertos los resultados direccionados por Caracol y su infalible director.

Para el Espectador y las Dos Orillas la noticia de la misma encuesta fue: “La lista para el Congreso del Uribismo sólo alcanza un 2%”. “La intención de voto por el Uribismo (2%) sólo supera en 1% a la lista de la Marcha Patriótica”, a pesar de que la misma encuesta señala que Uribe tiene el porcentaje más alto de imagen favorable con un 62%, y en Bogotá, Medellín, Cali y Bucaramanga los encuestados votarían mayoritariamente por un candidato del expresidente frente a Santos. http://bit.ly/1b9segg

Un portal de cubanos en el exilio también interpreta la encuesta en comento y arriesga una predicción política para sorpresa de todos los colombianos y regocijo de Pacho Santos: “Colombianos prefieren al uribismo antes que reelegir a Santos”. Los colombianos prefieren la opción política del expresidente Álvaro Uribe frente a una reelección del actual mandatario, Juan Manuel Santos, según una encuesta divulgada hoy, que también revela que ningún candidato uribista convence para superar al mandatario en las elecciones de 2014. La encuesta Polimétrica, elaborada por la firma Cifras y Conceptos para la emisora colombiana Caracol Radio, indicó que un 29 % de los preguntados votaría por un candidato uribista antes que por Santos, quien recibiría un respaldo del 24 % si las elecciones de mayo de 2014 se celebraran mañana”.  http://goo.gl/wTMbC3

La izquierda no escapa a la tentación de torcerle el cuello a las encuestas y pasar su cuenta de cobro. Sumando peras con manzanas asegura: “Dos conclusiones fundamentales se pueden sacar de la denominada Gran encuesta contratada por La F.M., RCN televisión, RCN la radio y revista Semana: la primera es que la candidatura presidencial alternativa de Clara López Obregón sigue tomando fuerza y es la única capaz de pasar a la segunda vuelta. Y, la otra, es que el presidente Juan Manuel Santos continúa retrocediendo aceleradamente en la opción de voto y con apenas un 24% de respaldo necesariamente tendría que disputar su reelección en una segunda vuelta”. http://goo.gl/iEjj4T

“De la última encuesta de Semana podemos reivindicar que tenemos un 32%, que es la suma de Clara y Robledo, pues a pesar de haber notificado a los medios la decisión de nuestro III Congreso, varias de las encuestas siguen consultando el nombre de Jorge Robledo como candidato presidencial y su resultado le suma a las preferencias por el Polo”. http://goo.gl/ePCIDy

Por fortuna las encuestas y su interpretación son una fotografía desechable, un periódico de ayer, un mal necesario, un instrumento perverso de la lucha política, una manera de crear percepciones y ocultar realidades. Una forma de lucha, una batalla por conquistar la opinión a cualquier precio, cuyas únicas víctimas son la verdad y el derecho ciudadano a elegir en libertad, informado y en conciencia. Manías de todas las democracias, a lo cual no escapa la nuestra, tan menguada, tan poco creíble y aun tan distante.

Hernán Suárez
Asesor Editorial – hsuarez2007@yahoo.es

Edición N° 00363 – Semana del 9 al 15 de Agosto de 2013 – Semanario Caja de Herramientas –