Fernando Hernández Valencia y José Aristizábal, defensores colombianos de los derechos humanos © Particular

Fernando Hernández Valencia y José Aristizábal, defensores colombianos de los derechos humanos © Particular

Mientras en La Habana el gobierno y la guerrilla de las FARC tratan de alcanzar un acuerdo de paz, en Colombia se recrudecen las amenazas de muerte contra quienes defienden la paz y los derechos humanos.

Aún no llevo tres meses de haber regresado a Colombia. Y no fue suficiente que pasara once años lejos  del país para que  otra vez me vuelvan a amenazar. No bastaron  once años de exilio.
José Aristizábal, defensor de derechos humanos.

Más de un centenar de defensores y defensoras de los derechos humanos, activistas por la paz, líderes sociales y periodistas han recibido en los últimos dos meses amenazas de muerte en Colombia. “Verán y sufrirán un verdadero desplazamiento al más allá”, decía la nota que llegó el 22 de octubre a la Corporación Nuevo Arco Iris, un centro de estudios de Bogotá. Firmado: grupo paramilitar Águilas Negras.

Entre sus destinatarios estaban José Aristizábal y Fernando Hernández Valencia. Para ninguno de ellos este tipo de amenazas era algo nuevo. Hace años ya tuvieron que irse de Colombia y buscaron refugio en España donde estuvieron acogidos en el Programa de Protección Temporal para Defensores/as en Riesgo que brinda Amnistía Internacional.

En el caso de José Aristizábal, apenas llevaba tres meses en Colombia: “Pensaba que al retornar podría dedicarme más o menos tranquilamente al trabajo de investigación por la paz. Que al haber un gobierno que está negociando un acuerdo de paz con las Farc y fue elegido con la promesa de la paz, uno podría ejercer su derecho elemental a caminar fresco por la calle sin escoltas ni esquemas de seguridad. Nunca me imaginé que esos heraldos de la muerte tomaran nota tan rápido de este regreso. Que no me dejaran casi ni llegar.”

Todas las partes en conflicto -las fuerzas de seguridad, los grupos paramilitares y los grupos guerrilleros- han amenazado, secuestrado o matado a defensores y defensoras de los derechos humanos.

Según la ONG colombiana Somos Defensores, unos 30 defensores y defensoras de los derechos humanos fueron víctimas de homicidio en los primeros seis meses de 2014, mientras que al menos 70 lo fueron en 2013. La Escuela Nacional Sindical (ENS) informó de que en 2013, 27 sindicalistas habían sido víctimas de homicidio.

Exige al gobierno colombiano que garantice la seguridad de quienes trabajan por la paz y los derechos humanos en Colombia. ¡Actúa!

Tomado de: https://www.es.amnesty.org/actua/acciones/colombia-nov14/