Foto: El Espectador

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Desde las 5 de la mañana del lunes 7 de marzo, los taxistas de Bucaramanga y del área metropolitana empezaron a protestar y ocasionaron un caos total del transporte. En la calle 56 con carrera 27, en la puerta del sol, en el puente de Provenza, en papi quiero piña, en morrorico en fin, además de los trancones que son el pan diario, algunos por las obras que se están realizando, otros porque el caos es más complejo que construir un tercer carril o unos puentes.

¿Cuál es el motivo de la protesta de los taxistas? Pues muy sencillo, la competencia con los ilegales, ya sean otros vehículos piratas o con los mototaxistas o con los Uber taxis, esto ha generado que su situación económica y social se vea amenazada debido a que ya no pueden como antes, hacer lo del diario vivir y se vino la crisis, “ya no se hace ni lo de la cuota diaria”.

El señor Alcalde, Rodolfo Hernández, con la valentía que le acompaña, se reunió con los representantes del gremio de los taxistas prometiéndoles estudiar el asunto y en un mes dar solución a las peticiones, las cuales se resumen en 3 puntos: primero restringir el parrillero en las motos, segundo, realizar operativos estratégicos y controles permanentes para reprimir y controlar el transporte ilegal y, tercero, quitar la medida de pico y placa que rige actualmente para los taxis.

Al señor Alcalde le toca coger el toro por los cuernos y ser muy estricto y también muy creativo pues no es nada fácil, el moto taxismo y la piratería se ha convertido en un fenómeno social de grandes proporciones que denota la falta de oportunidades legales de empleabilidad y pues quien tiene una familia que sostener necesita rebuscársela como sea y una moto o un carrito viejo no son muy difícil de conseguir, igualmente con los que han invertido para afiliarse a Uber y rebuscársela de alguna manera.

Señor Alcalde con su investidura debería asumir las normas vigentes y por un lado restringir y controlar las diferentes modalidades del transporte ilegal y paralelamente, realizar una gran estrategia con estas personas para generar con ellos alternativas de empleabilidad y recurrir ante entidades de orden regional, nacional y/o internacional para sumar recursos necesarios y así, que se puedan instalar nuevas líneas de producción y dé empleo a por lo menos 5 mil personas que están en la ilegalidad porque no hay otra opción.

Restringir el parrillero no es buena medida, pues en motocicleta se transportan muchísimas personas, parejas, o con sus hijos y debemos no perjudicar a otro segmento de la población con tal de colaborar con los taxistas, todos cabemos en esta ciudad y a todos debe el Estado tener en cuenta.

Señor Alcalde, si usted desea, diferentes entidades con experiencia, seriedad y responsabilidad podríamos colaborar para construir y materializar esa gran estrategia que busque solución para esas familias que viven y son felices aunque pobremente del fruto del trabajo ilegal o transporte pirata. Estrategia que pasa por la educación técnica y práctica en nuevas líneas de producción, en invitar a empresarios propios y extranjeros a invertir y en ponernos a tono con los mercados globalizados y conseguir mercados en el exterior, entre otras cosas.

Señor Alcalde, Si usted soluciona este grave problema, no sólo pasaría a la historia y la ciudad lo recordará como el alcalde que derrotó a la clase política y quien le ganó a uno de los peores problemas: el desempleo.

Autor: Luis Alberto Cabeza Espinel