logo_cnai3La Corporación Nuevo Arco Iris recibe este cierre de negociaciones entre el Gobierno y las Farc EP con una alegría profunda, entendiendo que éste es un paso de suma importancia para toda Colombia.

Llegó el momento de tener el país que tanto hemos soñado como colombianos y esto es gracias a que “hoy todo está acordado” tal y como manifestó el presidente Santos en su pronunciamiento; lograr un acuerdo final en una negociación de casi 6 años, 2 de acercamientos y 4 de fase pública, entre el Gobierno Nacional y las FARC EP, es sumamente importante porque se ratifica la voluntad de superar la guerra dejando de lado las armas.

El Proceso llevado a cabo en La Habana, Cuba sostiene en su agenda las reformas que necesitaba el país desde hace décadas, reformas que responden a las causas del levantamiento armado y de la rebelión en Colombia. Después de las conversaciones de los años 90 con la negociación y desmovilización del EPL, PRT, Quintín Lame, M-19 y CRS, los dos grupos grandes que quedaban permanentes de las guerrillas de aquella época eran y son el ELN y las Farc, ésta última se caracteriza por ser el grupo con más tradición colombiana, con una capacidad militar muy extendida y que ha estado presente en la vida política colombiana, pero que hoy hacen parte de un nuevo capítulo en el país, un capítulo en busca de la paz, una paz estable y duradera.

Entre lo acordado de la agenda, primero está el tema de tierras que siempre ha figurado en el fondo de la injusticia social del país: concentración de la tierras, olvido del campesinado, mal tratamiento a las comunidades indígenas y afrocolombianas; todo este tema de la tierra que estaba sin resolverse, hoy hace parte del Proceso de Paz como una reforma rural integral que con el trabajo de todos se cumplirá.

En otro punto se encuentra el tema de la participación política que debe llegar mucho más delante de lo que fue la reforma política de la década del 90 que dejó como resultado: la Constitución de 1991. Es entonces este punto el que agenda algunos temas pendientes de la constitución ya mencionada, reforma en el sistema electoral, más experiencias de participación de la ciudadanía en la construcción de la democracia y en procesos políticos y sociales. Toca el tema fundamental del narcotráfico que en Colombia ha sido, desde los años 70, uno de los elementos que ha alimentado la guerra de un lado y de otro y que ha contribuido a la corrupción de la sociedad colombiana, de la política, de las instituciones e inclusive, degradó la guerra con la violencia paramilitar.

Este acuerdo pone en el centro a las víctimas. Una de las características que hace a este proceso diferente y cada vez más completo es lo referente a la reparación de los directamente afectados por el conflicto armado, las víctimas, la presencia de ellas como eje fundamental en este acuerdo de paz y de negociación, su dignidad como personas, como seres humanos y sus derechos.

Por otro lado, este proceso reivindica la justicia transicional de acuerdo con los postulados de la Corte Penal Internacional, creando el tribunal especial de paz, la Justicia Especial para la Paz –JEP- y la comisión de la verdad que en realidad son pasos y avances muy importantes a nivel mundial.

Estas negociaciones tienen que terminar por fin la guerra de más de 50 años en Colombia por causas políticas y poner a la sociedad colombiana en un plan distinto, en un plan de reconciliación, es por eso que se vuelve crucial este momento en el que es necesario aportarle el todo por el todo al tema del plebiscito, es fundamental que para este tiempo que tenemos, hasta el 2 de octubre, todos los colombianos, sin importar en qué parte del mundo estén, se vinculen a la pedagogía y a la campaña por el SÍ.

Es necesario explicarle a la gente los contenidos, lo que esto significa y hay que sacar adelante el pronunciamiento claro, un pronunciamiento de la sociedad colombiana que fortalezca este proceso y que ratifique la voluntad que tiene los colombianos de superar tantos años en guerra.

La constitución del 91 habla en el capítulo 22 sobre la Paz como un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento, pero para este proceso concreto con las Farc es necesario que ese acuerdo sea refrendado por la ciudadanía. La necesidad del SÍ, es ahora, más que una necesidad política, un compromiso ético porque eso significa:

  • Superar el tratamiento violento
  • Superar la guerra de tantos años
  • Reivindicar a las víctimas
  • Reivindicar la restitución y reparación
  • La verdad sobre este conflicto

Esas entre otras, son las razones de la importancia del anuncio ofrecido por las partes este miércoles 24 de agosto acerca del cierre de las negociaciones, tal y como decía el presidente Santos desde comienzos de los diálogos “Nada está acordado hasta que todo esté acordado”, “hoy todo está acordado”.

Es el momento de reforzar ánimos y unir fuerzas para hacer una tarea fuerte de pedagogía, una tarea de convicción y una tarea de compromiso de construcción de la paz, este es el comienzo y a cada uno de nosotros nos corresponde aportar a la paz.

Desde la Organización hacemos un llamado al ELN para que se monte en esta esperanza del pueblo colombiano por la paz, deje las dudas y asuma por fin la negociación política del conflicto.

Fernando Hernández Valencia
Director Ejecutivo Corporación Nuevo Arco Iris
Agosto 25 de 2016