Experiencias internacionales en las que bandas criminales son sometidas a la justicia

Foto: El Orden Mundial en el S.XXI/ Kigali Genocide Memorial (Ruanda)/Getty

SÍNTESIS DE EXPERIENCIAS Y ALTERNATIVAS INTERNACIONALES DE SOMETIMIENTO A LA JUSTICIA DE BANDAS CRIMINALES Y ORGANIZACIONES SUCESORAS DEL PARAMILITARISMO

Este documento se presenta en la Revista Arcanos No 21. Sin embargo, por su extensión fue necesario omitir la presentación de la experiencia de Ruanda en la versión impresa. No obstante, el conocimiento de los conflictos armados y violentos de África, así como las experiencias de Haití y Centro-América, justifican presentar la versión original, con el fin de invitar a la reflexión acerca de experiencias internacionales del manejo de conflictos, sus vicisitudes, lecciones aprendidas, éxitos y fracasos, así como los caminos de solución, que sirven de referente al complejo e intrincado proceso de paz en Colombia.

Precisamente por la importancia que tiene el conocer dichas experiencias internacionales traemos este documento “Síntesis de experiencias y alternativas internacionales de sometimiento a la justicia de bandas criminales y organizaciones sucesoras del paramilitarismo” elaborado por Albeiro Caro Fernández, Cordinador Programa Territorio, Paz y Desarrollo de la Corporación Nuevo Arco Iris -CNAI-.

A continuación parte de la introducción del documento:

Un análisis de alternativas de sometimiento a la justicia de bandas, grupos criminales y/o formas de expresión neo paramilitar, justifica aproximarse al estado del arte internacional o a las lecciones aprendidas hasta la fecha, respecto al manejo de situaciones de guerra, conflictos armados internos o confrontaciones violentas, así como el tratamiento social y estatal de este fenómeno, que sirvan de enseñanza o referente, en el marco del proceso de paz en Colombia. Las experiencias en diversos países muestran evidencias complejas de criminalización de segmentos de grupos insurgentes, estatales, paraestatales o de actores privados, que emergen en contextos de violencia, de lucha por recursos, de conflictos armados o en etapas de post acuerdos, con incidencias nacionales, territoriales e, incluso, transfronterizas e internacionales.

Para analizarlo en sus distintos ámbitos, es pertinente precisar que los conflictos violentos, como los que han tipificado las AUC de Colombia, no son catalogables como “conflictos armados”. Por su naturaleza, la acción de las bandas criminales y de los paramilitares difiere significativamente de los conflictos armados motivados por la lucha política, las demandas sociales o por el control social territorial, por parte de actores sociales o estatales, de zonas ricas en recursos. Estos últimos, representan el 85% de los conflictos armados en el mundo, según Fisas (2009).

La posibilidad de distinguir las diferencias del tipo de actor armado y del proceso de consolidación de la paz y convivencia democráticas en distintos países, permite derivar lecciones, con el fin de establecer las mejores prácticas en procesos de sometimiento a la justicia de grupos paramilitares, neoparamilitares y bandas criminales.

Las lecciones de las experiencias africana, haitiana y centroamericana para desactivar actores de violencia armada o en situación de riesgo social o de criminalización con posterioridad a procesos de Desarme, Desmovilización y Reintegración (DDR), en el marco de Acuerdos de Paz o de sometimiento a la justicia, permiten establecer pautas básicas encaminadas al desmantelamiento de bandas criminales y garantizar la seguridad y convivencia democrática de las comunidades en sus territorios. En el mismo sentido se pronuncia la OECD, con respecto a la implementación de estrategias pertinentes de Reducción de la Violencia Armada en contextos locales.

Para el caso colombiano, este análisis adquiere relevancia por cuanto el momento histórico evidencia la urgencia de asumir tratamientos integrales en los procesos de consolidación de la paz, la convivencia democrática y la reconciliación nacional. Colombia es un caso excepcionalmente complejo, por cuanto en su dinámica conflictiva han coexistido diversidad de grupos insurgentes, con la emergencia de bandas paramilitares, escuadrones de la muerte agenciados por actores con poder económico, político o militar e influencia institucional, en una dinámica contrainsurgnte, y grupos criminales operadores de actividades ilícitas que, incluso, pretendieron “refundar la patria”.

En el transcurso de más de tres décadas, el país ha vivido diversas experiencias de conflicto armado de índole político-social, entrelazadas con la concreción de más de diez acuerdos de paz con grupos insurgentes, lo que evidencia el intrincado proceso de paz, caracterizado por dinámicas parciales y fragmentadas de protocolización de soluciones políticas. Esta trayectoria histórica, ha coexistido con actores armados generadores de conflictos violentos de tipo paramilitar y criminal, con influencia en territorios importantes, con proyección rural y urbana. En este proceso, han cohabitado las dinámicas de negociación política del conflicto armado entre el gobierno y organizaciones guerrilleras, con las de sometimiento a la justicia de grupos mafiosos y paramilitares, que se imbricaron con dinámicas de parapolítica y paraeconomía…

Continuar leyendo a continuación en la página 3:

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