La gravedad de la Propuesta de Justicia de Iván Duque -Temor por la brasileñización de Colombia-


Ayer desperté a las 4:30 a.m. como de costumbre y empecé a revisar los diarios y las publicaciones entre ellos el Facebook, oh sorpresa, me encuentro con la noticia de que Lula Da Silva irá nuevamente a prisión, por doce años, cuando hace dos semanas celebrábamos la movilización gigantesca, impresionante, de la población de las favelas de Brasil, al ritmo de capoeira, porque su líder innato había sido declarado inocente por la Corte Suprema de Justicia, al comprobar su inocencia.

Ahora la nueva decisión, la de ayer, es debido a una amenaza de golpe, que hicieran los militares a la Corte Suprema de Justicia, si ésta no encarcelaba nuevamente a Lula. En días pasados se hablaba en Brasil a raíz de la muerte de Marielle Franco a quién la comunidad convirtió en el Totem, se hablaba partir de ese hecho, de la colombianización de Brasil, por los asesinatos como constante en el último tiempo, pero hoy deberíamos hablar los (las) colombianos del miedo a una brasileñización de Colombia, si llegase a quedar Iván Duque en el gobierno. Me explico, cuando desperté ayer en la mañana y leo aquella noticia, se me vino a la cabeza el debate de la propuesta de Justicia de Iván Duque vs la propuesta de Gustavo Petro, y la gravedad que estas elecciones tienen para la democracia de Colombia, porque la propuesta de Iván Duque no es ni más ni menos que un retroceso a la vieja constitución de 1886. Dijo Iván Duque en el debate esta semana, que su propuesta en relación con el sistema de Justicia, es reducir las tres cortes en una sola, argumentando razones presupuestales, no obstante la propuesta de Petro, no es solo fortalecer el sistema de justicia sino independizarla del ejecutivo, precisamente para que en el marco de una “democracia” pueda actuar con independencia, como se esperaría que actuase en casos que aún están impunes y no se han resuelto correspondientemente, casos como el de Uribe Vélez, o en el caso del zar de las Esmeraldas en Colombia, que murió y sus crímenes quedaron en absoluta impunidad. Me recuerda a Guatemala, que esperó durante muchos años que la Corte Suprema de Justicia de allí actuase en el caso de Ríos Montt, pues actuó, tardíamente y murió esta semana en su casa que tenía asignada por cárcel, mientras los ríos de sangre, especialmente de los indígenas, en su mayoría, quedaron impunes.

Lo que acaba de suceder en Brasil nos marca una alerta al conjunto de la sociedad colombiana. Se trata del miedo de aquellos poderes mafiosos a que Lula vuelva al poder, pues se les acaba la guachafita. Están desesperados y saben que la única manera de contener la voluntad del pueblo de que Lula vuelva al poder, es mediante la represión, que implica la encarcelación, sin razón de ser, los asesinatos a líderes sociales que generan incertidumbre. Solidaridad total al pueblo de Brasil. Sobre nuestro continente hay intereses de todo tipo y no permiten que se reconstruyan nuestras naciones y que se siembre esperanza. A punta de miedo, de amenazas, de mentiras burdas nos han tenido, por eso cobra más sentido urgente la propuesta de Petro, necesitamos priorizar la educación de la población para que pueda leer estas trampas en el lenguaje, e independizar el sistema de justicia.

Qué torpes los militares brasileros, las ansias del poder los están llevando a cometer una gran locura. Eso quiere decir que en Brasil realmente no hay democracia. Aún están en tiempos de la dictadura, y ésta no ha cesado. Solidaridad con el pueblo de Brasil. Creo que el caso de Lula debe resolverse de manera urgente en una Corte Internacional, quizás en el Tribunal de la Haya o Tribunal Internacional de Justicia. Si los sectores democráticos ganan, lo primero que tienen que hacer es fortalecer el sistema de justicia en Brasil.

¿Ustedes se imaginan Colombia con una sola Corte? Sería la brasileñización de Colombia. Sería la guachafita de impunidad absoluta, sería que los asesinos y ladrones pudieran seguir saqueando nuestros recursos, eliminando al contendor político, sin que nadie le vigile, sin que nadie le detenga.

Claudia Meza, socióloga, investigadora.

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