Por: Junta Directiva CNAI / Foto de Jennifer Rueda

A propósito de una columna en el diario El Espectador titulada perversamente: “Las empresas del arco iris”, se hace necesario la siguiente aclaración:

La CNAI en su actividad, como centro de pensamiento, reivindica la profundización de la democracia, el ejercicio político de los ciudadanos, la condena  a la corrupción y la lucha por justicia social, razón por la cual nos identificamos con cualquier propuesta política que apunte a estas nobles causas y propósitos.

En tal virtud rechazamos las afirmaciones  del autor de dicho texto, en tanto su pretensión perversa es opacar los colores de nuestro arco iris aplicando la lógica de la pos verdad.

En la actualidad estamos realizando una investigación en varias regiones de Colombia y en especial en el distrito capital sobre las dinámicas y transformaciones  de las redes y elites políticas en los territorios, de tal suerte, que nuestro criterio se fundamenta en la independencia partidista.

Aplicamos los métodos de las ciencias sociales para hacer seguimiento constante a la  evolución estratégica de las candidaturas a la alcaldía de Carlos Fernando Galán, Claudia López, Miguel Uribe Turbay y Hollman Morris, en procura de  conquistar el electorado de la ciudad de Bogotá. Así mismo, realizamos mediciones a los cambios comportamentales de las franjas  de opinión, segmentadas en las corrientes ideológicas de  izquierda, centro izquierda, centro derecha y derecha, para explicar la racionalidad de la toma de decisiones de la ciudadanía, sobre el modelo de ciudad que van a preferir para Bogotá en los próximos 4 años.

En segundo lugar,  falta también  a la verdad, el columnista, cuando descalifica a las ONG’s y organizaciones de la sociedad civil y sugiere que le estamos disputando recursos a las universidades públicas en momentos de sus dificultades financieras, soslayando de paso, que la crisis de la educación superior en Colombia, obedece a la desfinanciacion estructural del modelo educativo, cuya responsabilidad le compete en su totalidad al estado y a los sucesivos gobiernos que han aplicado el modelo neoliberal de mercado para privatizar el derecho de millones de jóvenes de acceder a la universidad.  Crisis que por demás ha desnudado en todas sus facetas,  la formidable movilización estudiantil y profesoral que hemos presenciado durante los últimos meses.

En la tradición política colombiana es comprensible que en medio de la campaña electoral, los contradictores se ataquen con denuncias públicas, afirmaciones falaces y de mala fe, incluso que utilicen la ética como arma arrojadiza de la cual cada uno se declara dueño y ejemplo. En gracia de discusión, esto es posible pero no tolerable; el frenesí y nerviosismo de los actores políticos en la pasada contienda política, no le da licencia al autor del escrito para desatar inventivas desde un medio escrito como El Espectador en contra de los hombres y mujeres que investigamos los fenómenos sociales y políticos de la sociedad colombiana y que a través de nuestro ejercicio formamos a la ciudadanía en ética, democracia, cultura de paz y de los Derechos Humanos.

La Corporación Nuevo Arco Iris nació en 1996 como producto del Acuerdo de Paz  entre el Gobierno del Presidente Gaviria y la Corriente de Renovación Socialista, grupo guerrillero escindido del ELN en 1992.

En el Acuerdo de Paz (Flor del Monte, 9 de Abril de 1994) negociamos apoyos, también para la inversión en las comunidades donde tenía incidencia el grupo armado, recursos que administró también la CNAI. Igualmente, como organización legal, gestionamos recursos con instituciones del Estado y con la cooperación internacional. Nunca hemos sido procesados por corrupción o mal manejo de recursos públicos.

Nuestro compromiso indeclinable con la paz y la democracia durante este cuarto de siglo nos ha causado persecuciones, amenazas, asesinatos, desapariciones, exilios, múltiples asaltos a nuestras oficinas para el robo de información. Pero también hemos recibido el acoso permanente de los amigos de la guerra y de quienes siempre han detentado el control de los presupuestos y de los cargos públicos como patrimonio de los tradicionales grupos de poder.

Junta directiva nacional

Bogotá 29 de octubre de 2019.