Por Harold Ruiz Moreno / Ilustración Pacifista.co

“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles” (Bertolt Brecht).

Una  mujer de baja estatura, con voz contundente, de gran inteligencia, capacidad y entrega total al servicio de lo público, enamorada de la vida de los trabajadores, fiel siempre a las ideas comunistas, militante de la izquierda democrática, valiente y luchando toda su vida por la libertad y la justicia social, hecha a pulso y con un recorrido que envidiaría un señor como el presidente Iván Duque Marqués, quien irrespetó a una mujer aguerrida que tiene una hoja de vida que es pertinente conocer.

Siendo muy joven inició su larga carrera como profesora de escuela, AÍDA YOLANDA AVELLA ESQUIVEL nació en 1949 en Sogamoso (Boyacá), en una familia liberal liderada por su abuelo y ex alcalde del pueblo Efraín Avella. Tras graduarse de psicóloga en la Universidad Nacional, entró a trabajar al Ministerio de Educación y se vinculó con el mundo sindical. Ingresó como líder del sindicato de los trabajadores de la educación, SINTRENAL, llegó a la presidencia del sindicato a nivel nacional y saltó a presidir la federación nacional de los sindicatos de los trabajadores del estado, FENALTRASE de la que también fue su presidenta.

En los años ochenta se vinculó al Partido Comunista y luego a la UP, el partido que nació de las fallidas negociaciones entre el Gobierno y las Farc en el gobierno en los años ochenta, pero continuó trabajando como líder sindical y llegó al comité ejecutivo de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la mayor central sindical del país.

En 1991 llegó a la Asamblea Nacional Constituyente, elegida en la misma lista con el ex Canciller conservador Alfredo Vázquez Carrizosa. Presidió la Constituyente durante su primer mes de vida de la misma y estuvo en la Comisión Primera, donde trabajó sobre todo temas de derechos humanos y el rol de los militares.

Ese mismo año asumió la dirección de la Unión Patriótica, justo durante su época más álgida y meses después de que fuera asesinado su candidato presidencial Bernardo Jaramillo Ossa, y cuando ya habían sido asesinados unos cinco  mil militantes de ese partido.

Fue concejal de Bogotá durante dos períodos después de la Constituyente y con la segunda mayor votación. Estuvo en el Concejo hasta que el 7 de mayo de 1996 escapó ilesa de un atentado con una bazuca en plena Autopista Norte, tras lo cual abandonó el país. Durante los siguientes 17 años vivió en Ginebra (Suiza) y se dedicó a apoyar los reclamos y pleitos del sindicalismo en organismos como la Organización Internacional del Trabajo, gracias a sus vínculos con la Federación Sindical Mundial (FSM).

Regresó al país en noviembre de 2013, para asistir al congreso de la Unión Patriótica, que había sido resucitada seis meses antes por un fallo del Consejo de Estado que reconoció que si el partido había perdido la personería jurídica, había sido por no tener físicamente candidatos. En ese congreso, la UP designó a  AIDA AVELLA como su candidata presidencial. Hizo campaña durante tres meses hasta que, a solo un día para que se venciera el plazo para inscribir candidaturas, la UP y el Polo Democrático llegaron a un acuerdo programático que convirtió a Avella en la fórmula de Clara López. Al final obtuvieron casi 2 millones de votos, quedando en en el cuarto lugar de esa competencia por llegar a la Presidencia de la República.

En 2018 se lanzó al Senado como parte de la Lista de la Decencia, integrada por su partido UP, por Colombia Humana de Gustavo Petro, el Maíz y la ASI. Salió elegida con 57 mil votos, la segunda votación más alta de la lista después de la del senador Gustavo Bolívar, y hoy es una de las senadoras más brillantes del Congreso del país.

Esta larga vida de entrega a la nación de la Senadora AIDA AVELLA ESQUIVEL es el fiel testimonio de la verraquera de la mujer colombiana, en un país machista, violento,  donde la mujer ha sido un trofeo de guerra, donde la violencia sexual, el feminicidio y frases agresivas como la pronunciada por el presidente de la República, son la muestra de lo que han tenido que padecer la mujer.

Hoy el país entero rodea a la senadora AIDA AVELLA y le reconoce su entrega y dedicación a la defensa de la mujer, los trabajadores, los sectores más necesitados y la democracia de la nación, y rechaza de manera contundente el agravio de quien debería respetar a la mujer, pero se demuestra  que  el presidente Iván Duque desprecia a la oposición. En su  gobierno volvieron las masacres, los asesinatos  de más  de 700 líderes sociales, 271 firmantes de la paz, perfilamientos y persecución a la oposición.