Por Harold Ruiz

Colombia asiste a la mayor crisis democrática de los últimos años, volvemos a los tiempos aciagos de la época uribista donde prolifera el asesinato sistemático de los líderes sociales, de los firmantes de la Paz, las masacres y el incremento del neoparamilitarismo que reina bajo la mirada cómplice de un gobierno frívolo, que aprovechando la pandemia del covid19, le ha entregado los recursos públicos a la voracidad del usurero sector financiero.

La mayoría de los colombianos enfrentamos la pandemia en medio de los trapos rojos que simboliza el periodo de hambruna que vive la nación, sin respuesta de una renta básica que permita enfrentar de mejor manera el covid19, y lo que es más grave, el tema de la vacuna  se maneja con la politiquería e improvisación y la misma se coloca al servicio del mayor karma del país, que anuncia con “ojo con el 2022”, porque la  vacuna la manejan con la corrupción rampante  que ha caracterizado el gobierno uribista de los ultimos años.

Esa derecha recalcitrante persiste en someter al país en el modelo mafioso, especulativo, extractivista y al servicio del usurero sector financiero, en contra vía de las mayorías de la nación y de cara al 2022, asistimos al reagrupamiento de este modelo que persiste en perpetrase en contra de la Paz, la reconciliación y sobretodo oponiéndose a que las mayorías aspiremos a un estado de bienestar que transite por el progreso con justicia social.

Nunca antes como en el 2018 las fuerzas progresistas y alternativas habíamos estado tan cerca de ganar el gobierno para colocarlo al servicio colectivo de la nación. Los egos, la falta de grandeza y la complicidad con el binomio Uribe-Duque, no posibilitó el logro de este objetivo perseguido por centurias.

El caudillismo conspira contra el proyecto colectivo de nación, donde los partidos políticos son poco incidentes y la democracia representativa pasa a un segundo plano. Por ello es de vital importancia que el Partido Alianza Verde, como una de las agrupaciones políticas que ha logrado conquistar el voto urbano de las principales ciudades del país, además de tener una vigorosa banca parlamentaria, se constituya en una opción viable para conquistar el gobierno en en 2022.

Líderes de la talla de Antonio Sanguino, Camilo Romero, Sandra Ortiz, Jorge Londoño, Iván Marulanda y el reingreso de Ángela Robledo, colocan al Verde como la agrupación política que puede construir ese proyecto colectivo que requiere la nación de cara al 2022, con la seguridad de que de estos tan importantes dirigentes y otros, puedan llegar a la competencia sana de la selección del candidato presidencial del partido Alianza Verde, que seguramente competirá de verdad por dirigir los destinos del país.

Sólo si el Partido Alianza Verde adelanta esta selección de cara al país, puede con su candidato o candidata invitar a la construcción de una convergencia que agrupe todas las fuerzas alternativas, que detengan y derroten al proyecto de odio, terror y miedo que representa la derecha recalcitrante que tanto dolor le causa a la nación. Porque el momento exige grandeza, unidad, y por sobretodo un proyecto colectivo de país, que se convierta en la esperanza que perseguimos los colombianos y colombianas, seguros que hoy de cara a la pos-pandemia, Colombia requiere un gobierno que se entregue a la resolución de los múltiples problemas que tiene el país, donde la prioridad sea entregarle la nación a los verdaderos dueños que somos todos y todas.