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	<title>Arcoiris.com.co &#187; EPL</title>
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	<description>Conozca lo que pasa en Colombia</description>
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		<title>“Megateo”, el invisible</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Apr 2012 12:26:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Arco Iris</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-2000" title="megateo_epl" src="http://www.arcoiris.com.co/wp-content/uploads/2012/04/megateo_epl.jpg" alt="" width="640" height="367" /></p>
<p>Cuando la mayoría de los guerrilleros de los frentes Libardo Mora Toro y Ramón Gilberto Barbosa Zambrano del Ejército Popular de Liberación (EPL), que operaban en  Norte de Santander y sur de los departamentos de Santander y Cesar, dejaron las armas el 1 de marzo de 1991, durante el gobierno de César Garviria, en el corregimiento de Campo Giles, municipio de Tibú, Víctor Ramón Navarro Serrano, hoy conocido como “Megateo”, no tenía más quince años, era agricultor y  escribía y leía con dificultad. Tampoco había abandonado su lugar de nacimiento: San Calixto. Un municipio escondido en las montañas de la subregión occidental del departamento, cruzado por la Cordillera Oriental tendiendo un ramal denominado La Serranía de los Motilones, cuyos habitantes continúan viviendo en la pobreza<a title="" href="file:///C:/Users/Bibiana/Downloads/la%20historia%20de%20Megateo.doc#_ftn1">[1]</a>.</p>
<p>Para esta época, como muchos jóvenes campesinos de la región, hacía parte de las milicias populares, organización que servía de preparatoria para los futuros guerrilleros, pero que como paso previo cumplían tareas de apoyo logístico y de inteligencia a los guerrilleros del EPL, que operaban en la región. Tiempo después se vincula de tiempo completo y hace parte del contingente que se rechaza el proceso de paz de 1991 y decidió continuar en la lucha armada.</p>
<p>Estos con el apoyo principalmente del ELN, lograron reorganizar dos grupos, uno el Libardo Mora Toro, que desarrollaba sus actividades en el Sur del Cesar y Santander, al mando del cual estaba Hugo Carvajal Mosquera “el nene”, que en poco tiempo se convirtió en un verdadero dolor de cabeza de los hacendados, ganaderos y comerciantes de Bucaramanga. Al igual que “Megateo”, “el nene” había ingresado a las filas del EPL desde muy joven, pero sus acciones contra los empresarios de la región, jerarcas de la iglesia católica, ciudadanos extranjeros y pequeños comerciantes lo convirtieron en un blanco prioritario de la fuerza pública.</p>
<p>En febrero del año 2000 el Ejército encontró su cadáver, junto al de alias “Armando” su segundo al mando, después de un combate que duró varios días en el municipio de Matanza, Santander. Más tarde, según información de las autoridades fueron detenidos varios de sus líderes en la ciudad de Bucaramanga, entre los cuales se encontraba su hermano. Estos hechos al parecer, marcaron lo que fue el inicio del desplome y la rápida desaparición de este frente guerrillero.</p>
<p>El otro grupo tomó posición en territorio norte santandereano, específicamente en los municipios de la provincia de Ocaña y del Catatumbo. Un territorio conocido por ellos, ya que históricamente había sido fértil para la insurgencia. Una región geográficamente aislada del resto del país, con poco peso político y económico y con grandes necesidades sociales, en donde la pobreza y la ausencia de estado es lo más notorio, al lado de una extensa selva y una inmensa cadena montañosa.</p>
<p>Al contrario de lo ocurrido con el frente Libardo Mora Toro en Santander, esta región había visto nacer al grupo insurgente desde finales de los años setenta, lo cual llevaba a pensar que este grupo de guerrilleros podría tener mayores posibilidades no solo de sobrevivir sino de desarrollarse nuevamente a nivel regional.</p>
<p>Y así fue, muy a pesar de los duros golpes que la fuerza pública le propinó al EPL a nivel nacional, con las capturas de “Francisco Caraballo” número uno de esa organización, y su mano derecha  “Eduardo Ramírez”<a title="" href="file:///C:/Users/Bibiana/Downloads/la%20historia%20de%20Megateo.doc#_ftn2">[2]</a>, así como la de “Javier Robles”. Hechos que fueron determinantes en el inmediato futuro, ya que se evitó el avance de un proceso de reorganización en varias regiones del país como el eje cafetero y el Urabá.</p>
<blockquote><p>“Megateo”, ex guerrillero del EPL, es en uno de los principales dolores de cabeza para la Fuerza Pública: controla gran parte del tráfico de cocaína de Colombia hacia Venezuela en el Catatumbo; es el artífice del pacto entre el ELN y las FARC en la zona; y maneja parte del contrabando de gasolina. Su fortaleza, el apoyo que tiene de sectores de la población civil.</p></blockquote>
<p>A medida que la fuerza pública desarrollaba operaciones de detenciones contra líderes nacionales en la ciudad, a nivel regional desde la ciudad de Bucaramanga se desplegaban desde la Quinta Brigada y la Segunda División del ejército, grandes operaciones militares contra los frentes Ramón Gilberto Barbosa Zambrano y Libardo Mora Toro. Entre capturas y muertes, prácticamente desmantelaron la estructura guerrillera que se habían resistido  a vincularse al proceso del año 91.</p>
<p>Duramente golpeados, sin posibilidades de cumplir el plan de proyectarse nuevamente como una organización de carácter nacional, se replegaron, al parecer con apoyo del ELN, a zonas de retaguardia en los sectores rurales de Hacarí, San Calixto y El Tarra, municipios que los habían visto nacer a finales de la década del setenta.</p>
<p>Quedaron convertidos entonces en una pequeña organización, con pocos hombres, mal armados y con enormes limitaciones, no solo logísticas y militares, sino y principalmente políticas. Se asentaron en una zona extremadamente pobre, agreste y que además contaba con la presencia de las FARC y el ELN, lo cual hacia más difícil su fortalecimiento y posibilidades de desarrollo.</p>
<p>Para este momento, finales de la década del 90 e inicios del 2000, el gobierno empezó a fumigar con glifosato extensas áreas con cultivos de coca en el bajo y medio Catatumbo, que ya estaban bajo control del bloque Catatumbo de las AUC.</p>
<p>Esta región se había convertido en el epicentro de los cultivos ilícitos y para ese momento vivía su tiempo de “esplendor” con más de 20.000 hectáreas sembradas de coca. La brutal incursión paramilitar en la región (con la masacre de La Gabarra) y las fumigaciones lograron lo que no había sido posible hasta ese momento: trasladar los cultivos de coca a la provincia de Ocaña, principalmente a los municipios de Hacarí, San Calixto, Teorama, El Carmen, Convención y El Tarra. Precisamente la región en donde tiempo atrás el grupo sobreviviente del EPL, se había establecido. El grupo contaban con una nueva dirección que estaba conformada en su orden por “David”, “Omar” (herido en un bombardeo y capturado recientemente) y “Megateo”.</p>
<p>Como consecuencia de la presencia en esta región del departamento de los cultivos de hoja de coca, cobró importancia la ruta de salida de droga vía Ocaña-Aguachica- Costa Caribe y se desarrolló la ruta Ocaña-Cúcuta-Venezuela. Esta nueva situación le permitió al EPL, controlar parte de este negocio y acceder de manera rápida a un flujo importante de dinero, así como de logística para la guerra.</p>
<p>“Megateo” era el miembro de la nueva dirección que reunía las mejores condiciones para hacerse cargo de estas actividades pues conocía como ningún otro la región. Ahí comenzó a nacer una nueva figura del conflicto armado colombiano a quien los medios de comunicación le han puesto un aura mítica, alimentada por las fallidas operaciones militares realizadas para dar con él, vivo o muerto. Pero “Megateo” ha sobrevivido a todas gracias a una especie de guardia pretoriana que lo rodea, compuesta por entre 30 y 40 personas muy cercanas afectiva y familiarmente a él, a quienes les paga generosamente y que lo acompañan todo el tiempo.</p>
<p>Las grandes sumas de dinero que maneja, en una región con tanta precariedad económica, así como su experiencia militar, le han dado acceso a las esferas del poder político y económico regional, e incluso a poner de su lado a funcionarios públicos. Muchos en la región lo ven como el nuevo mecenas; como un patrón bonachón: paga las fiestas de madre de varios corregimientos, presta plata sin intereses, dirime litigios de linderos y regala ropa. Esta fama ha llevado a que goce del apreció por parte de los habitantes donde el Libardo Mora Toro se mueve.</p>
<p>A final de 2010, recientemente posesionado el presidente Santos, y como producto de una alianza con el ELN y las FARC, Megateo lanzó una ofensiva militar que dejó 5 policías muertos y una decena de heridos en dos acciones del EPL. Las FARC y el ELN hicieron lo mismo, en total una treintena de militares y policías fueron muertos o heridos en tan solo dos meses. Desde ese momento se convirtió en uno de los objetivos más importantes para la Policía. Tal vez el General Naranjo no solo tiene la frustración de no haber capturado al Loco Barrera, capo de capos en el sur del país; sino la de no haber doblegado a “Megateo”.</p>
<p>Ante los pocos resultados obtenidos hasta ahora, el gobierno ha enfilado de nuevo sus baterías contra este hombre que parece invisible. Infiltraciones en la región, operaciones militares y últimamente bombardeos; capturas de presuntos apoyos del EPLN en el municipio de Ocaña, extinciones de dominio y recompensas. No obstante, hasta ahora parece cierto, lo que se dice en la región: todos lo miran pero nadie lo ve.</p>
<p><span style="color: #333333;"> <strong><em>/ Por Ariel Ávila Martínez y Wilfredo Cañizares</em></strong></span></p>
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<hr align="left" size="1" width="33%" />
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<p><a title="" href="file:///C:/Users/Bibiana/Downloads/la%20historia%20de%20Megateo.doc#_ftnref1">[1]</a> Este municipio presenta un índice de pobreza de 87.4%. Plan de Desarrollo 2005-2007, página 5.</p>
<p><a title="" href="file:///C:/Users/Bibiana/Downloads/la%20historia%20de%20Megateo.doc#_ftnref2">[2]</a> Detenidos en el municipio de Cajicá en junio de 2004</p>
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		<title>La dolorosa fractura entre viejos camaradas</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Mar 2012 16:21:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Arco Iris</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-1130" title="epl_fractura" src="http://www.arcoiris.com.co/wp-content/uploads/2012/03/epl_fractura.jpg" alt="" width="640" height="367" /></p>
<h4><span style="color: #999999;"><strong>Foto: Nelson Campos (dirigente del PC en Urabá), Carmen Palencia, David Peña (arriba) y Gerardo Vega (abajo a la derecha), ex dirigentes del EPL. Raúl Hasbún, alias &#8216;Pedro Bonito&#8217;, ex comandante paramilitar del Bloque Bananero (abajo a la izquierda).</strong></span></h4>
<p>Como si fuera poca la sangre derramada en Urabá durante los años 80, la década siguiente sería la peor para todas. En palabras del académico Andrés Suárez lo que si vivió allí fue un exterminio recíproco. Las Farc, en alianza con la disidencia del EPL, se apuntalaron en el norte de Urabá, justo por donde pretendían ingresar los paramilitares a tomarse la joya de la corona de la región: los municipios bananeros. Esta disputa fue a sangre y fuego y principalmente contra las comunidades y con ella comenzó la muerte de líderes sindicales de Esperanza Paz y Libertad y del Partido Comunista. Masacre va y masacre vuelve. Una espiral macabra que convirtió a Urabá en <em>la esquina roja</em>.</p>
<p>El más brutal punto de inflexión es la masacre del barrio la Chinita, una ocupación de tierras liderada por Esperanza Paz y Libertad en 1992 ala que llegaron cinco mil familias en búsqueda de establecer una vivienda urbana. En el amanecer del 23 de enero de 1994, luego de un acto político de los Esperanzados para la campaña al Congreso, las Farc masacraron a 35 civiles y dejaron heridos a 13, sólo por considerarlos la base social de sus otrora amigos y ahora adversarios. Es la primera masacre de civiles que cometió esa guerrilla, pero no sería la última. Años después serían condenados por estos hechos varios dirigentes del PC y la Unión Patriótica: Nelson Campos, quien en el momento se desempeñaba como alcalde de Apartadó y que había ganado con apoyo de los “Esperanzados”; José Antonio López Bula, candidato a la Cámara de Representantes por la UP y Naún Orrego, Presidente de la junta de acción comunal del Barrio Policarpa y fortín del Partido Comunista.</p>
<blockquote><p>Segunda parte de la historia del Epl en Urabá y como los antiguos militantes de esa organización están hoy en orillas diferentes en el conflicto por la tierra en esa región.</p></blockquote>
<p>A partir de este sangriento hecho el Partido Comunista perdió todo espacio en Urabá. La ofensiva de los paramilitares y su relación con las Farc, así como la persecución a sus líderes que vendría de parte de la Brigada XVII los desterró de la vida social y política. Apenas si algunos de ellos lograron sobrevivir en un pequeño corregimiento declarado comunidad de paz, y protegido por la Iglesia: San José de Apartadó.</p>
<p>Por lo menos 40 de los viejos dirigentes del Epl también tuvieron que irse o quisieron hacerlo.Gerardo Vega se convirtió en asesor legislativo del senador Aníbal Palacios y en 1993 es nombrado consejero presidencial para Urabá. Mario Agudelo se mantuvo como jefe de Esperanza Paz y Libertad,  y en 1994 se convirtió en diputado de Antioquia. Ese mismo año apoyaron la candidatura presidencial de Antonio Navarro Wolff a la presidencia, y para la gobernación se vincularon a una alianza llamada “Antioquia Unida” que perdió ante el candidato que se llevó las mayorías: Álvaro Uribe Vélez.</p>
<p>En el 95 la violencia estaba desatada. Hubo ocho masacres que dejaron 86 personas muertas y en total hubo 952 asesinatos en la región. En 1996 los paramilitares habían arrinconado a la disidencia del EPL liderada por David Mesa Peña “Gonzalo” y Juan de Dios Úsuga, conocido con “Giovanni”, quienes ya habían roto su alianza con las FARC. Tanto Gonzalo como Giovanni se entregaron al Ejército y pactaron con los paramilitares una extraña reinserción. El cambio de bando se consumó cuando les delegaron responsabilidades en la estructura de las AUC. Al fin y al cabo eran quienes conocían el territorio, las lógicas de las comunidades y sus identidades políticas.</p>
<p>Un año después las cosas parecían empeorar. A Mario Agudelo le llegó a su oficina de diputado un llamativo regalo: era un libro que él no había abierto pero que su hijo lo tomó por curiosidad. Era un libro bomba enviado por las Farc que le causó la muerte al muchacho. Una herida profunda e irremediable. Teodoro Díaz también estuvo a punto de morir en un atentado de esa misma guerrilla que los acusaba a ambos de ser aliados de los paramilitares y el poder tras los Comandos Populares.</p>
<p>Los jefes del otrora Epl y del Pc ml que habían ganado renombre nacional terminaron en el cuerpo diplomático: Bernardo Gutiérrez en la embajada de Colombia en Italia;  Aníbal Palacios en Londres y Gerardo Vega en Bruselas.</p>
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		<title>La trágica historia del EPL en Urabá</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Mar 2012 18:32:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Arco Iris</dc:creator>
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<h6><img class="alignnone size-full wp-image-1126" title="epl" src="http://www.arcoiris.com.co/wp-content/uploads/2012/03/epl.jpg" alt="" width="640" height="311" /></h6>
<h6><strong><span style="color: #999999;">Foto: archivo CNAI</span></strong></h6>
<p>Erase una vez una región llamada Urabá. Una geografía por tres departamentos: Antioquia, Córdoba y Chocó, que estuvo aislada hasta que en los años 50 se construyó la famosa carretera al mar que unió a Medellín con Turbo. El asfalto le abrió las puertas a una colonización antioqueña y en pocos años Urabá se convirtió en el más grande enclave bananero del país. Corrían los años 60 y mientras el mercado mundial demandaba la fruta, los históricos cultivos del Magdalena habían decaído. Fue entonces cuando la Frutera de Sevilla, filial de la United Fruit Company se instaló en aquella esquina bañada por el Atlántico y el Pacífico, de tierra fértil y abundantes aguas, donde por 25 años los cultivos crecieron de manera incesante.</p>
<p>Pero la expansión de esta economía no estaba exenta de atropellos a los colonos, y las condiciones laborales eran deplorables: jornadas de trabajo sin fin, empleados sin contrato ni prestaciones; una vida en barracas donde la violencia se volvió cotidiana, la palabra sindicato estaba proscrita y solo se permitían los sindicatos controlados por los empresarios.</p>
<p>A finales de los años 70 las guerrillas de la región pusieron sus ojos en el proletariado bananero. Tanto las Farc, como el recién nacido Epl, nacido de una disidencia del Partido Comunista, tenían presencia en la región campesina de Urabá. Uno de los dirigentes del Frente V, comandado por el legendario líder marquetaliano Efraín Guzmán, el joven paisa Bernardo Gutiérrez, abandonó las filas de las Farc y se vinculó al recién nacido Epl, lo que le dejaría no pocas rencillas entre sus viejos camaradas. En el Epl se encontraría con otro joven de Medellín, Mario Agudelo, quien venía designado como jefe del Pc-ml y cuya tarea asignada era de la mayor importancia: organizar a la clase obrera de Urabá.</p>
<blockquote><p>La historia de cómo un grupo de revolucionarios que llegaron a mover toda la región bananera terminaron en bandos diferentes en medio de la guerra y la violencia social, y hoy están en polos opuestos, a favor y en contra de la restitución de tierras.</p></blockquote>
<p>La tarea fue cumplida con creces. En cuestión de pocos años los miembros del Pc ml, con el apoyo del Epl, había logrado que el sindicato de su influencia, Sintagro, pasara de tener 200 afiliados a 8000 afiliados, en un proceso que se ha llamado con razón,  de  “sindicalismo armado”.</p>
<p>Eran los principios de los años 80 y los diálogos de paz entre las guerrillas y el gobierno de Belisario Betancur también significaron un enorme crecimiento para el Epl que pasó de tener 80 combatientes a 400 en dos frentes guerrilleros. La influencia del Pc-ml se había disparado en el llamado eje bananero: Apartadó, Turbo y Chigorodó. En medio de la tregua, y con la llegada de la UP, los lazos entre las Farc y el Epl se estrecharon como nunca, y en el terreno político, se vivieron alianzas fervorosas.</p>
<p>Una de ellas fue la del sindicalismo. Sintagro y Sintrabanano (de influencia del Partido Comunista) se integraron en Sintrainagro y crearon una inmensa organización de 20.000 trabajadores que daría batallas inéditas por las condiciones laborales de la región. La primera de ellas un pliego único de negociación para 200 fincas bananeras que significó un cambio completo en la vida de los explotados trabajadores. En aquella primera batalla, un joven abogado, también de origen sindicalista y militante del Pc ml, haría las veces de asesor jurídico de los trabajadores: Gerardo Vega.  Sus interlocutores en la junta directiva del sindicato serían sus copartidarios Guillermo Rivera y Alirio Guevara, quien era un campesino que había sido traslado por su partido desde Catatumbo hasta Urabá.</p>
<p>Pero en Urabá no todo era lucha sindical. Un Epl fortalecido como nunca tenía en jaque a muchos empresarios bananeros. Mataban a los administradores que no pagaban extorsión, secuestraban y quemaban las fincas. La respuesta de las elites no se hizo esperar. En la Urabá de los años 80 ocurrieron las primeras y peores masacres de las que tuvo noticia el país por parte de los paramilitares, especialmente contra trabajadores de las fincas bananeras: Honduras y la Negra, por las que está condenado Hernán Giraldo, son apenas un ejemplo de ello.</p>
<p>Pero si en la zona bananera estaba bajo control de las guerrillas y sus brazos políticos, la zona campesina sufría el embate de los paramilitares. Los hermanos Fidel, Carlos y Vicente Castaño Gil se han instalado en Córdoba y desde allí quieren disputarle a la guerrilla el control de Urabá. La masacre de Pueblo Bello sería el bautizo de fuego, cuando se llevaron a 32 hombres que luego aparecieron enterrados en la finca Las Tangas. La guerra estaba declarada. Es entonces cuando los miembros del Epl, que no podían cubrir todo el territorio deciden crear un cuerpo de milicias. Armaron a campesinos en barrios, veredas y fincas bananeras, como un cuerpo de defensa ante la arremetida paramilitar. Un reconocido obrero sería el encargado de estas milicias que reunía a cerca de 2.000 personas: Rafael García.</p>
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