Foto: Óscar Ortiz, tomada de anticorrupcion.gov.co

“Los estudiantes cambiamos una constitución de 105 años”: Óscar Ortiz

¿Qué fue la Séptima papeleta?

Fue una iniciativa del pueblo colombiano propiciada por un grupo de estudiantes que, frente a la violencia de finales de los ochentas, y en especial después del 18 de agosto de 1989 con el asesinato de Luis Carlos Galán, hizo que hubiese una reflexión consistente en manifestar un cambio de actitud y en hacer una especie de juramento individual pero expresado públicamente. Dicho juramento decía que nunca más nuestra generación y los que participaran en la Marcha del Silencio el 25 de agosto de 1989 –ocho días después del asesinato de Galán- nos íbamos a quedar callados frente a los violentos y los corruptos. También era el compromiso de empezar a construir.

Entendíamos que éramos unos jóvenes privilegiados que teníamos acceso a la educación superior y, por lo tanto, un deber no sólo de salir a reclamar y a expresar nuestras inconformidades, sino de proponer alternativas concretas, serias y viables.

¿Y eso cómo termina en la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente?

Primero hacemos ese compromiso público ocho días después de la muerte de Galán. Luego empezamos a hacer unas mesas de trabajo para analizar distintos temas. Como muchos éramos abogados, la idea era analizar el Ejecutivo en una mesa, el Judicial en otra y el Legislativo en otra. Crear otra más sobre temas de paz, sociales y de orden público, y otra de temas de desarrollo y económicos. Rápidamente esas mesas se convirtieron en un solo grupo que sesionaba permanentemente de la una de la tarde a las ocho o nueve de la noche.

Concluimos que había una fractura enorme entre el Estado y la sociedad.  Había una crisis de legitimidad enorme, la gente no se sentía bien representada por sus políticos, ni en las normas ni en la eficacia del Estado. Ese desajuste total, ese divorcio tan grande, se daba en buena medida porque incluso la constitución de 1886, había sido declarada luego de una victoria militar o política donde los vencedores imponían las reglas de juego.

Ese pecado original de la constitución de 1886 se agravó porque la clase dirigente se había dedicado a representar sus intereses personales y no el interés público. Había que construir una nueva legitimidad y para hacerlo había que pensar en una solución.Entonces dijimos que la única manera de lograrlo era haciendo que el pueblo se pronunciara nuevamente.

¿Ve identidad entre los movimientos estudiantiles de finales de los sesentas la Séptima papeleta y la MANE?

Sí. Yo creo que los jóvenes tienen una capacidad de asombro y de inconformidad, pero también de imaginación, voluntad y credibilidad frente a las sociedades, para lograr convocar a un país entero.

El retorno a la democracia de 1957 estuvo liderado por gente joven de la Nacional; hubo gente que salió del grado de la universidad a las patrullas, detenida por estar ligada al movimiento estudiantil para buscar el retorno a la democracia. O Uriel Gutiérrez, quien fue asesinado. Y cambiar una constitución de 105 años alrededor de una idea y no de una estructura lo hizo gente joven universitaria convocando a un país.

¿Se puede decir que la Séptima papeleta fue más de derecha que de izquierda?

Para nada. Ser más abierto de lo que fue este movimiento es muy difícil. Dentro del núcleo pequeño de menos de veinte personas que concebimos el tema, más lo que se fue generando alrededor como grupo activo en las distintas etapas del proceso de convocatoria y hasta la expedición de la constitución del 91, había unas claves que no buscaban sino unos mínimos denominadores comunes que posibilitaran que la sociedad y el Estado pudieran irse ajustando, para no verternos sobre una sola versión de los hechos.

¿Es decir que de ninguna manera hubo intervención de partidos políticos?

Allá llegó gente de distintas tendencias, pero la politización no era muy alta. La mayoría de la gente que concibió el tema, era gente incluso primípara que no estaba en ningún partido político ni venía de familias que tuvieran que ver con la política. Eran muchachos comunes y corrientes, de la clase media. Después fue llegando gente de organizaciones de izquierda que quería pronunciarse contra el imperialismo yanqui. La derecha también llegó, incluso para la Marcha del Silencio hubo gente de tradición, familia y propiedad.

¿Sirvió la Séptima papeleta para introducir una constitución neoliberal en Colombia como piensan algunos?

Esa afirmación es traída de los cabellos. Nosotros estuvimos muy atentos a que la constitución fuera para todos no solamente en estática sino en dinámica. Nunca habíamos tenido una constitución tan social. En ese sentido yo creo que si uno quisiera hacer balances, sin que tengamos una realidad perfecta ni mucho menos, ha sido mucho más garantista que lo que teníamos antes.