El reportero del Diario EXTRA fue atropellado por los policías cuando cubría el asesinato de un comerciante de frutas en Corabastos.

Los atropellos de algunos policías contra los periodistas siguen siendo el pan de cada día. Las arbitrariedades, el amedrentamiento, el abuso del poder y los desafueros que se cometen permanentemente contra los comunicadores han hecho que una institución tan respetable,como es la Policía cada día inspire más desconfianza.

El Zurdo Diestro se pregunta: ¿si estos uniformados se atreven a atropellar a los periodistas quienes ejercemos una profesión que al menos nos da el privilegio de denunciarlos públicamente, qué diremos con los simples ciudadanos que no cuentan con esta prerrogativa?

Relato de un atropello policial

Todo comienza el pasado sábado, hacia las 3:00 de la madrugada cuando el reportero de un importante medio de comunicación, recibió telefónicamente la noticia de que un comerciante había sido asesinado en el interior de una de las bodegas de Corabastos (Bogotá). El periodista que a esa hora estaba en su casa durmiendo, sin pensarlo dos veces, decidió levantarse y dirigirse a la Central Mayorista a cubrir la información.

Efectivamente el crimen se había cometido. En el interior de la bodega número 22, yacía el cuerpo sin vida de un comerciante de frutas. Cuando el reportero llegó al lugar encontró a la gente aglomerada a la entrada de la bodega.
Lo primero que hizo el comunicador fue sacar su cámara fotográfica. Empezó a buscar un sitio para lograr el mejor ángulo de la foto.

Lo ayudó un camionero

De repente un transportador que estaba sobre un camión le preguntó al reportero ¿Usted es periodista?. Sí señor, contestó. “Súbase al carro y tome la fotografía desde aquí. Desde este lugar se alcanza a ver el cadáver“, dijo el camionero.

El periodista de inmediato lo hizo, no sin antes agradecerle al ciudadano por su amable gesto. Después de treparse al vehículo,el periodista comenzó a disparar su cámara. Todo transcurría normal, sin ningún inconveniente. Llegó la hora de sacar el cadáver del interior de la Bodega.

El periodista alistó de nuevo su cámara. Cuando los miembros de criminalista sacaban el cuerpo sin vida del comerciante hacia el carro de levantamientos, el reportero disparó varias veces su cámara. ¿Usted por qué toma fotos?, gritó un policía. “Soy periodista”, contestó el reportero.

El comunicador continuó disparando su cámara. “Pídale que se identifique”, le ordenó un oficial al uniformado. Cuando ya el cadáver permanecía dentro del carro, el reportero sacó su carné que lo acreditaba como informador del
medio de comunicación. Se lo mostró al Policía. -“Entréguemelo”, ordenó el uniformado. ¿y su cédula? -Sí señor, con mucho gusto.

El agente después de recibir los documentos, se alejó llevándoselos lejos del sitio. Fue entonces cuando el reportero le reclamó al uniformado. “Oiga agente, usted no puede retenerme los documentos sin un motivo aparente?

Está prohibido

El reportero sabía que a los policías les tienen prohibido retener documentos y mucho menos alejarlos de la vista de su dueño. El Policía hizo caso omiso al reclamo y se alejó. A los pocos minutos regresó acompañado de un supuesto teniente. ¿Y a usted quien lo autorizó a tomar fotos?. “Nosotros, mientras estemos en vía pública y no contaminemos la escena del crimen, no necesitamos de permiso”, contestó el reportero.

“Le exijo que borre esas fotos”. “Yo las borro pero si me lo exige el comandante de la Policía Metropolitana y ya lo voy a llamar para que se entere del atropello que ustedes están cometiendo”, respondió el reportero. “A mí,‘J1’, me importa un pepino”. Acompáñeme a la Estación”, manifestó airadamente el policía.

La gente protestó

De inmediato varias personas de las que allí se encontraban, al ver el atropello que estaban cometiendo el supuesto oficial y el policía, comenzaron a ‘ rechiflarlos ’ . Empezaron a gritarles: “Respeten, es periodista y ustedes deben dejarlos trabajar. Abusivos”.
Los uniformados al ver el repudio de la gente por el atropello que estaban cometiendo contra el reportero, no tuvieron otra opción que dejar al periodista tranquilo.

Sin embargo para completar la injusticia contra el comunicador, uno de los hombres que los acompañaba vestido de civil, cogió los documentos del periodista y los arrojó al piso. Los documentos cayeron sobre un pantanero y el reportero procedió a recogerlos”.

El periodista solo atinó a decirle a los inconformes ciudadanos que repudiaron los hechos: “No se preocupen señores, estos son solo Gajes del oficio”.

El Zurdo Diestro le dice al Comandante de la Policía Metropolitana: ¿Hasta cuándo general Luis Eduardo Martínez?

Por: Juvenal Duque – El Zurdo Diestro –

Extra-El diario de todos- 12 de agosto de 2013