Cartagena por siempre heroica

“La noble e ínclita Ciudad: que por patria se inmoló: con sus gestas gloriosas de Libertad” Himno de Cartagena

Cartagena la heroica, cuna homérica de gloriosa epopeya, continúa sitiada por filibusteros modernos, armados de corrupción, trucos y engaños en vez de pistolas y arcabuces, soporta hoy la desidia ignominiosa de sus ciudadanos, como si aún cabalgara sobre olas históricas de saqueos piratas, como si su heroísmo y su convicción demócrata y libertaria, sólo fuera un recuerdo de su historicidad.

“La noble e ínclita Ciudad: que por patria se inmoló: con sus gestas gloriosas de Libertad”, vive una era inenarrable de ingobernabilidad y gobernanza, vestida con el perverso manto del engaño legal, sometida a fuerza de ley, al centralismo “cachaco” por culpa de sus dirigentes políticos, sociales y académicos, en desmedro de su propia hidalguía, esa que fue construida sobre las ruinas de sus monumentos históricos, escrita en tinta roja con la sangre de sus mejores hijos y el oprobioso y espurio acerbo de la maldita inquisición, la que ahogaba con sus torturas y desafueros, el grito libertario de los cartageneros de la época, sin lograr con ello la rendición democrática de su libertad, y la capacidad de decidir su propio rumbo.

Hoy parece más un barco a la deriva que se quedó sin capitán, ni timonel, sin brújula ni astrolabio, sin personajes ilustres que la rediman, sin prácticos en la bahía que la lleven a puerto seguro, pareciera que sus astros ya no se alinearan, que sus ancestros la hubieran abandonado, como si ya no quisiera pelear, ni ser engreída ni altanera como antaño, como si no le interesara que el mundo supiera, que aquí hay una ciudad heroica, con gente noble, con gente linda, capaz de volver a proclamar su independencia, tal como lo hizo aquel lunes 11 de noviembre de 1811. Haciendo que el lucero distante alumbrara bastante, que sus astros se alinearan y que sus 16.321 mil habitantes se unieran para promulgar mediante un bando: “La decisión de separarse para siempre del yugo español, y de “derramar hasta la última gota de sangre antes que faltar a tan sagrado compromiso”; parece todo lo contrario a la letra de la famosa canción de los Betos, Cartagena se volvió sumisa y obediente. (Ver Letra AQUÍ)

Y es que a raíz de la muerte natural del finado Alcalde, Campo Elías Terán Dix, quien remplazó a la “María Mulata” Judith Pinedo en el 2012, hasta la fecha mayo 25 de 2018, han pasado nueve (9) mandatarios por el palacio de la Aduana, cifra record guiness para la ciudad, quizás para el mundo: Campo Elías, Felipe Merlano y Óscar Brieva (como encargados), Bruce Mac Master, el también fallecido, Carlos Otero qepd, quien estuvo al frente hasta que en elecciones atípicas, a mediados de 2013, cuando fue elegido a Dionisio Vélez, quien completó el período que le quedaba Campo Elías. En 2015 gana Manolo Duque, quien es suspendido por la Procuraduría y remplazado por el designado Sergio Londoño Zurex, finalmente el 06 de mayo gana Antonio Quinto Guerra, del partido Conservador, con unos pírricos 71.200 votos, quien se juramenta y posesiona el 11 de mayo, siendo suspendido por el Tribunal Administrativo de Bolívar el 25 de mayo, a raíz de la demanda interpuesta por la Procuraduría el 25 de mayo de los corrientes, sólo 15 después de su nombramiento; dejando la ciudad acéfala de su burgomaestre o primer Ejecutivo Distrital por novena vez consecutiva en los últimos 5 años, confirmando con ello el estoicismo de sus murallas frente a los filibusteros.

Hoy aún no sabemos si es que el sol se muere de celos, ante su belleza tierna, su estirpe humilde, su gente noble, premio ontológico de su grandeza monumental, esa que por patria se inmoló, la misma que nos ha dado campeones mundiales de beisbol, boxeo, patinaje, artistas, actores, músicos, héroes, fama, música, canciones inmortales e incluso, el único Presidente costeño de nuestro país.

Es como si su propia gente desconociera su historia y su origen luchador, que fueron sus negros esclavos, los que se hicieron libres a través de sus palenques y fueron los primero en negociar su libertad con los españoles en pleno corazón de la colonia antes de cualquier grito de independencia por allá en 1655. Luego, entonces, en dónde queda hoy la herencia genética de libertad y democracia en los tiempos de la modernidad del habitante cartagenero con ciudadanía plena. ¿O es que esperar seguir viviendo de los próceres del camellón de los Mártires?

Oh Cartagena, es hora que la noche pida a la aurora que sea buena contigo, que la brújula y el astrolabio que un día te guiaron resuciten como el Fénix en sus cenizas, para hacerte redimir en tu grandeza, que tus hijos águilas caudales de otros tiempos, dejen de ser “una caterva de vencejos, pues ya pasó, ciudad amurallada, tu edad de folletín” (Poesía a los Zapatos viejos del Tuerto López). Despierta Cartagena, la corrupción no puede ser más fuerte que los piratas, ni más cruel que el Inquisidor Murillo.

Por eso al preguntarnos qué hacer ante la nueva y repetitiva situación, nos atrevemos a proponerte oh gloriosa ciudad elevada a Distrito, que mediante consulta popular, elijas entre tus mejores hijos, sin distingos de credos políticos ni religiones, -donde la mujer tenga la oportunidad que le corresponde ya que llevamos 9 mandatarios hombres-, la terna que se ha de presentar al Presidente para que designe el nuevo mandatario que ha de completar el periodo vigente hasta el 31 de diciembre del 2019.

Dado que la ley, mandata que debe ser remplazado por alguien del partido político que avaló al Alcalde Quinto, con todo el derecho a equivocarme; me permito sembrar la duda sobre una posible jugada política que le permita a los conservadores gobernar en cuerpo ajeno, -tal como se pretende con algún candidato presidencial en la segunda vuelta-, logrando con ello recuperar no solo su inversión sino también gobernar desde la sombra, pues para nadie es un secreto que la alcaldía de Cartagena es también un botín de piratas que se debe saquear.

El acuerdo sobre lo fundamental, como plantean algunos políticos cartageneros citando al finado Álvaro Gómez, debe darse a nuestro juicio con la inclusión de las comunidades, de los ciudadanos y ciudadanas que son en últimas los beneficiarios o perjudicados directos de la hecatombe electoral y del detrimento del erario público, pues Cartagena más que una ciudad turística, parece una ciudad en ruinas, recién saqueada por filibusteros de cuello blanco, por lo que entre todos se deben defender del sitio moderno. Como si fuera poco, le toca igualmente convivir con la desgracia política que en el presente periodo, vive su Concejo Municipal, por lo que definitivamente es a sus ciudadanos, sus hijos, sus maría mulatas, sus cangrejos azules, su gente la llamada a salvarla con su voto y su accionar, del debate político en que se encuentra sumergida, para que el faro de la dignidad la vuelva a iluminar.

Por: Luis E Sánchez Puche
Sociólogo y Conciliador en Equidad

1 comentario

  1. mi-negritana@hotmail.com

    Es muy triste, pero hay que reconocerlo, nuestra Heróica ciudad, sigue siendo HEROICA, pues solo un superhéroe sobrevive a todos los desmanes a que ha sido sometida durante siglos. Hoy como un barco a la deriva viajamos en Ella sin siquiera un mal aliento chaleco salvavidasy aún así, foráneos y nativos le llamamos ahora LA FANTASTICA.

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