Las metáforas para votar por Gustavo Petro

No soy socialista, pero estoy de acuerdo en que en este país la gente deje de mendigar derechos fundamentales y constitucionales como la salud, la vivienda y la educación. No soy socialista ni comunista, ni estoy a favor de la expropiación de tierras, pero pienso que, el haberle robado tierras al Estado y el haberse aprovechado de su posición privilegiada, para acumular inmensas riquezas, no le da derecho a quienes lo han hecho, a seguirse apropiando de ellas, sólo por un deseo desaforado de adueñarse de los bienes terrenales, como ha sucedido en Córdoba.

Tampoco estoy de acuerdo con la derecha del siglo XXI, con esa que ahora propende por una sociedad neoliberal que, mediante modelos aparentemente nuevos, disfrazados de humanitarios, con el pretexto de la globalización y el libre comercio, todo lo privatiza y lo entrega al capital extranjero.

Tampoco puedo estar de acuerdo con quienes a nombre del desarrollo pretenden entregarle la explotación de los recursos naturales, incluidas las selvas y los páramos, a las multinacionales, con licencias plus, sólo para que los ricos de otros países y los poderosos de Colombia, entren a definir sobre el destino y el futuro de nuestras riquezas y nuestras vidas, lo cual no es más que una nueva forma de colonialismo.

Se supone que, como simple ciudadano de Colombia, me asiste el derecho de no aceptar a tantos extranjeros, dueños de multinacionales, apropiándose de nuestras riquezas, ni que los “ricos nacionales” concentren tantas riquezas, sin que nadie les diga nada, porque sencillamente se supone que están en su derecho.

Sin ser socialista ni comunista no estoy de acuerdo en que derechos tan naturales, como comer y beber agua, hayan dejado de ser para centenares de ciudadanos un derecho natural fundamental para convertirse en una actividad técnicamente manipulable y estrictamente comercial. Tampoco estoy de acuerdo con quienes utilizan su poder político solo para acumular riquezas, que les permitan mantenerse por años, a ellos y a sus familias, en el poder; o esconder actos de corrupción a ellos y a los que les siguen en el poder por los siglos de los siglos. Ni puedo estar de acuerdo [sin ser socialista ni comunista] en que derechos elementales, como el derecho a la diversión y el acceso a la cultura y a la educación, se hayan convertido en productos de una Industria Cultural, solo porque en contra de eso no hay ninguna ley. O solamente porque el capitalismo nos brinda a todos la aparente y libre oportunidad de enriquecernos o de morirnos de hambre. Desde luego que no se trata de quedarnos en el pasado, ni impedir que las sociedades avancen. Las sociedades evolucionan, pero con su gente.

Por todo esto, y sin ser socialista, ni comunista [debo insistir en esto] es que votaré por Gustavo Petro, porque es un progresista que concibe el desarrollo social con sentido humano, porque comprende que este país para avanzar con su gente requiere de una justicia social y un desarrollo humano sostenible. Algunos pensarán y dirán, que Iván Duque también reconoce que hay desigualdades sociales y que se propone enfrentarlas, demás que no lo dijera, al fin y al cabo la humanidad, en términos generales, está coincidiendo en el reconocimiento de las desigualdades sociales en el mundo, pero la diferencia es que Duque pertenece a quienes ofrecen dar “limosnas” para enfrentar las necesidades y desigualdades, lo cual no pasa de ser una torpeza económica; mientras que Petro, sin quitar subsidios a Familias en Acción ni al Adulto Mayor, se propone enfrentar las causas que llevan a la gente a pedir y vivir de limosnas. Y se propone hacerlo con profundos cambios y justicia sociales, siempre amparado en la Constitución. No soy socialista y, como diría Martín Camparros en su libro El Hambre: “el comunismo como sistema social puede estar bien muerto, pero hay muchas otras malas ideas dando vueltas por ahí”. Y en Colombia anidan todas juntas, desacreditadas y anacrónicas, en la campaña de Iván Duque.

Ramiro Guzmán Arteaga 
Comunicador Social-Periodista, Mg. en Educación y docente universitario

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