Foto: Oficina de Prensa /Alcaldía

La administración de Gustavo Petro en Bogotá ha tenido que atravesar  durante los  tres primeros meses de gobierno por situaciones muy complicadas. Las críticas de los distintos sectores por las propuestas que de una u otra forma han generado polémica no se han hecho esperar, causando fuertes debates en el camino que se quiere trazar para la capital del país. Sin embargo de todas las mareas que se han desatado durante su paso por la Alcaldía Mayor de Bogotá, la renuncia de Antonio Navarro Wolf al cargo de Secretario de Distrital de Gobierno es la que mayores repercusiones tiene.

La presencia de Navarro Wolf como segundo al mando en la capital daba cierto aire de tranquilidad para quienes han mantenido la tesis que el alcalde Petro es un muy buen político con cero experiencia en administración pública. El exsecretario de gobierno es una persona que  tiene el recorrido en materia de gestión pública que le falta al burgomaestre  (representante a la Cámara, senador, ministro de salud, alcalde y gobernador), lo que hace que personas como Antonio López, Presidente de la Corporación Nuevo Arco Iris le consideren como  la más importante figura en el gabinete distrital y el  polo a tierra en la administración de Gustavo Petro, porque mientras este  ha demostrado ser una persona que es feliz casando peleas, Navarro es mesurado.

Con la salida de Navarro del gabinete posiblemente Progresistas consigue un líder que lo convierta en partido nacional, pero a Petro le queda un boquete enorme de cara a la aprobación del Plan de Desarrollo en el Concejo.

La ruptura se da en momentos cruciales para el primer año de Gustavo Petro en la Alcaldía, en primer lugar por estar cerca a sus primeros cien días de gobierno, tiempo en el que la opinión pública y expertos en el tema urbano realizan un primer balance de hacia donde quiere ir la administración, y en segundo lugar porque se encuentra ad portas de comenzar la discusión en el concejo de Bogotá sobre el Plan de Desarrollo, tarea  en la que se requiere de un político que genere el reconocimiento y el respeto que tiene Navarro para dar el debate en el cabildo distrital.

Esta es la más importante baja de la que el gobierno distrital debe recomponerse lo antes posible, escuchando las opiniones y advertencias que le llegan de todas partes. Justamente la crítica que le han hecho a Gustavo Petro es  la de ser un mandatario que no escucha, con contadas excepciones como la de Navarro que lograba calmarlo en momentos de grandes tensiones.

Sin duda alguna, a pesar del distanciamiento, Petro seguirá dialogando con Antonio Navarro, porque es claro que no va a ha echar al olvido toda su trayectoria juntos: la militancia en el M-19, el paso por la Asamblea Nacional Constituyente, la posterior fórmula para Cámara y Senado, el apoyo que ambos dieron a la campaña por la candidatura del Polo Democrático de María Emma Mejía en 2007, etc.

Uno de los proyectos políticos que parecería emprender Navarro es la dirección nacional del movimiento Progresista, el que según palabras del  alcalde electo,  debe proyectarse en la panorama político nacional.

 / Oscar Sevillano