Foto: Alirio Moreno, presidente del PIN en entrevista con León Valencia, director de Arco Iris. / Reina Valencia

Ángel Alirio Moreno es hijo de un líder sindical de obras públicas.  Tiene 48 años y es abogado de la Universidad Libre de Bogotá y especialista en Administración Pública. Estudió economía en la Universidad Tecnológica de Tunja, pero no se graduó de economista porque se dedicó al estudio de la política en los comandos pro-revolucionarios. Fue concejal por varios períodos de Barbosa. Diputado en el departamento de Santander en el año 2000 por el Partido Liberal. Conoció a Luis Alberto Gil como comandante de la columna del M-19, Zoraida Téllez, en la provincia de Vélez. Se incorporó a Convergencia Ciudadana porque apoyó a Jaime Durán Barrera quien aspiraba a la Cámara de Representantes en el 2002 en fórmula con Gil. Está casado y es padre de dos hijos, de 17 y 9 años. En Bucaramanga formó parte del equipo periodístico de Vanguardia Liberal y ha ejercido el periodismo en distintos medios.

¿En qué anda el PIN?

Estamos redefiniéndonos como partido político. Venimos de un proceso donde los candidatos escogían partido con un espíritu eminentemente electoral. En eso caímos todos. Hoy tenemos que hacer organizaciones políticas fuertes en democracia interna para escoger candidatos que atiendan la definición ideológica y el modelo de Estado que buscamos. No somos un partido de derecha, pero tampoco de izquierda. Hay líderes que provenimos de la izquierda, pero la tendencia es hacia la búsqueda de un centro político, con un concepto de lo social.

¿Son un partido uribista?

Cuando pasamos de Convergencia Ciudadana al Partido de Integración Nacional, dentro de una propuesta del marketing publicitario, se dijo que nacía un nuevo partido uribista porque las directivas del momento jugaron a una coyuntura político-electoral. No es un partido del doctor Álvaro Uribe y tampoco él determina nuestras decisiones.

Ni del Partido de Integración Nacional, PIN, ni de Ángel Alirio Moreno se conoce mucho. Pero el PIN tiene una bancada de 20 parlamentarios –9 senadores y 11 representantes– tiene  más de 40 alcaldes y una fuerza decisiva en Santander y en Sucre. En Antioquia está creciendo. Ángel Alirio señala que del PIN saldrá la gente cercana a Juan Carlos Martínez Sinisterra y que Luis Alberto Gil se ha marginado de la actividad política; que están tomando distancia de Uribe; que el país ve en ellos la parapolítica pero no en los demás partidos; y que para la próxima campaña presidencial están abiertos a buscar coaliciones incluso con la izquierda.   

¿Cómo fue el episodio en el que Uribe quería que una persona muy cercana a él fuera candidato del PIN?

Ahí estuvo el paso perdido de la organización política. Caímos en la polarización que vivía Colombia con el referendo reeleccionista y la mayoría lo acompañó con una propuesta que trajo al Partido el doctor Rodrigo Rivera, quien planteó que quería ser candidato presidencial de Uribe en un eventual fracaso del referendo reeleccionista. Como la organización política nuestra proviene de sectores de provincia, de pronto, no entendimos la coyuntura y la polarización en la que se estaba cayendo. La ONU había advertido lo traumático que podría ser un tercer período del presidente Uribe. Eso lo expusimos algunos al interior del partido, pero en ese momento triunfó la tendencia de la coyuntura electoral. Finalmente el doctor Rivera, ante las críticas de los medios, abandonó el barco y terminó siendo el ministro de Defensa del Doctor Santos.

El PIN en el Congreso: ¿Es o no de la Unidad Nacional?

Nosotros no formamos parte de la Unidad Nacional porque no fuimos convocados a ese propósito.

Pero están votando casi todo con la Unidad Nacional…

Algunos miembros de la Unidad Nacional rayan en el esquema tradicional de la política colombiana que se alimenta del clientelismo, de la participación burocrática y del presupuesto nacional. Ante el riesgo de que las normas y las leyes no sean aprobadas por una amplia mayoría, el Gobierno Nacional ha buscado la solidaridad del PIN y de los congresistas y ellos han estado de manera libre acompañando las iniciativas gubernamentales.

¿Sin que los reconozcan en la Unidad Nacional? ¿A pesar de ser el cuarto partido mayoritario en número de congresistas?

Sin que haya reconocimiento de la Unidad Nacional. Pienso que es parte de esa ausencia de definición política nuestra.

¿Y va a seguir así?

Nos alistamos a una convención del Partido para redefinirnos ideológicamente. Ese va a hacer mi trabajo y mi responsabilidad. Está prevista para finales de mayo. También vamos a invitar a una reunión de bancada para que con el concurso de ellos planteemos la convocatoria.

¿Cómo llegó usted a la vocería del PIN?

Yo represento buena parte de la historia política y de la línea de pensamiento del Partido. Luego de mi retiro voluntario del Partido Liberal y de asumir en Santander la veeduría ética de Convergencia Ciudadana logré el respaldo de las bases del Partido. No es un Partido de orden parlamentario, sino estatutario. La Dirección Nacional consideró que yo era la persona indicada para liderar el Partido en esa crisis frente a los cuestionamientos de algunos dirigentes, ya que con respecto a mí no había ningún señalamiento. Entendí e interpreté eso y mi línea de conducta en el servicio público siempre ha sido la transparencia, la pulcritud y en la política la libertad y la democracia. Dentro de ese marco me considero un hombre libre y de buenas prácticas y por lo tanto primó eso al momento de entregarme la vocería del partido.

¿Asume esa responsabilidad sabiendo que hay señalamientos  por parapolítica?

Lo que pasa es que en Colombia no hay un umbral ético. Existe un umbral impuesto por los grandes medios de comunicación y por unas élites que lo imponen a los sectores populares. Hay un umbral ético que no conocemos y que no es público. Estamos en un círculo vicioso y nos tenemos que juntar todos a la mesa sobre la verdad real y definir un umbral ético para todos los colombianos. Lo que no es ético en mi Partido, lo es para otra organización política.

¿Qué casos de doble moral le ha impresionado en otros Partidos?

A mí no me parecía bien que nos cuestionaran sobre el tema de los hijos de personas que están siendo investigadas por parapolítica frente a casos como el del doctor Pinedo Vidal, respetándole el debido proceso. En ese momento estaba siendo cuestionado y no se decía nada sobre su aspiración en el Magdalena. Y muchos otros que los condensé en una carta que le envié a los órganos de control y al Presidente de la República en donde les decía el riesgo que había de un genocidio político al PIN. Antes se atentó contra la vida de los militantes de la Unión Patriótica como organización política alternativa. Contra nosotros se atentó de manera distinta, con una violencia pasiva, se dio información equivocada para pretender estigmatizar al Partido ante la sociedad. Siento que el país está dando un giro y hay un campanazo de alerta para las élites colombianas que creen que ellos son los dueños del poder y que a través de los medios de comunicación van a controlar el pensamiento y la voluntad popular. Sin estar dentro del esquema de la Marcha Patriótica, creo que ella es síntoma del inconformismo que tiene el pueblo colombiano y de la necesidad de paz.

¿Ve con ojos buenos lo de la Marcha Patriótica?

Cualquier expresión de los colombianos en la búsqueda de la paz debe ser vista con buenos ojos. Lo que tenemos que hacer es desvincular cualquier posibilidad de filtración o presencia de los sectores armados y violentos en esos procesos.

Ha mencionado que el PIN es un partido de centro y frente a las élites como un partido popular, ¿esa sería una buena caracterización?

Mas que popular, indudablemente, con una posibilidad de opción del poder, centrado en lo social. Tenemos que buscar un centro político que le de importancia al ser humano. No nos podemos seguir gastando la vida, pensando en la redistribución de la riqueza si hay tantas personas que durante toda su existencia no ha podido satisfacer sus necesidades básicas. Hay que pensar en la redistribución del ingreso. Como Partido creemos que si le apuntamos a lo social o que si hacemos una gran confluencia de organizaciones políticas en Colombia, donde quepan los sectores alternativos y que pensamos que el país tiene salida en la medida que atendamos al ser humano, establezcamos condiciones de igualdad, tendríamos futuro político.