Foto: Ana Teresa Bernal, Carmen Palencia, Aida Quilcué, Socorro Ramírez y Clara López.

/ Por Reina Lucía Valencia. Colombia parece todavía lejos de ser gobernada por una mujer. Tanto en la derecha como en la izquierda, muchas mujeres son protagonistas de primera línea, pero casi nunca alcanzan los cargos de poder que por méritos merecerían. La política es excesivamente patriarcal, y ello se demuestra en la baja participación de ellas en las posiciones decisivas de los partidos, el Congreso, las Cortes, y el Ejecutivo. A la hora de las elecciones, las mujeres siguen siendo llamadas por los partidos como una suerte de “adorno” para figurar en las listas.  Sin embargo el liderazgo social del país está mayoritariamente en cabeza de las mujeres y cada vez son más los estudios que ratifican la importancia de éstas en el desarrollo social y el crecimiento económico. Arco Iris buscó a cinco líderes, que juegan papeles protagónicos, para que cuenten cómo ha sido su experiencia al enfrentarse con el machismo de la izquierda

Cuatro de ellas advierten que la izquierda sigue siendo machista y que han tenido dificultades para abrirse espacios en procesos políticos y sociales no sólo en lo nacional, sino también en lo regional y local.

Para Clara López “el machismo no desaparece, la izquierda tiene su dosis, no sé si es superior o inferior a la del resto de la sociedad, pero si es difícil asumirla. Yo soy muy suave al momento de señalar actitudes machistas por parte de los colegas y ellos son muy rápidos al asumir las correcciones del caso”.

Arco Iris habló con Clara López, Socorro Ramírez, Ana Teresa Bernal, Carmen Palencia y Aida Quilcué, cinco mujeres que han sido protagonistas del campo alternativo colombiano y que demuestran que a la hora de pensar en representación política, sí hay con quién.

“La izquierda colombiana desafortunadamente no ha incorporado a fondo los principios de equidad de género y respeto por las diferencias. Aún subsisten muchos vicios de exclusión que se expresan bastante en el ejercicio de la política. Personalmente podría decir que he logrado con trabajo y persistencia ubicarme en posiciones de liderazgo importantes, pero aún hay bastantes escollos para que el escenario de la política lo ocupen de manera más fluida y equitativa hombres y mujeres. He tenido momentos en la vida en los que he sentido exclusión o limitaciones por ser mujer. No es lo más sobresaliente de mi experiencia, pero eventualmente lo sentí”. Así lo expresó Ana Teresa Bernal.

Socorro Ramírez recordó “Cuando milité en los movimientos sociales, de derechos humanos y de izquierda tuve que ir abriendo brecha a la participación de las mujeres. No era fácil. La tendencia era a reducirla a papeles marginales y de servicios. En las últimas décadas he visto con esperanza y luego con decepción cómo se han generado y despilfarrado oportunidades en Colombia y la región para construir alternativas y cambios políticos”.

“Ser una mujer de un proceso alternativo es un camino bastante espinoso. Desde mi experiencia no ha sido nada fácil porque nos estigmatizan con mucha facilidad. Vivir en escenarios de persecución, señalamiento, judicialización y re-victimización son experiencias que han marcado mi vida para seguir resistiendo”, señaló Aida Quilcué.

Contrario a la posición de las demás, Carmen Palencia indicó “nunca he tenido dificultades en exponer mis conceptos y hacerlos valer. Estoy entre miles de hombres que hacen parte de la Asociación y nunca me he sentido discriminada, no le doy tanta mente a eso del machismo. Además tengo un carácter fuerte para que me traten con respecto. Creo que es un embeleco, que me disculpen las feministas, pero yo creo que si nosotras no nos encargamos como mujeres de marcar esa diferencia los hombres no lo harán”.

A Ramírez le pareció que esa disyuntiva izquierda/derecha no es muy útil para caracterizar las distintas corrientes sociales y políticas. Agregó que organizaciones y dirigentes que se dicen de izquierda adoptan en ocasiones políticas y prácticas “de derecha” y, a la inversa, grupos y personas de centro impulsan a veces políticas y prácticas “de izquierda”. Sin embargo señaló los aspectos que han vertebrado su actuación política: justicia social, equidad de géneros, lucha contra todas las forma de discriminación, apuesta por los derechos de los débiles, democracia, derechos humanos y participación de actores sociales, y lucha contra las dominaciones imperiales.

Quilcué no se consideró de izquierda. “Soy indígena del pueblo Nasa con una política definida del movimiento indígena que está en resistencia civil y que continua aportando al proceso social del país”.

Palencia nació en una familia de izquierda y ha militado en la izquierda de este país. “Soy de izquierda porque mis ideologías representan la postura de la mayoría de la gente afectada por el conflicto, el Estado y  los mandatarios”.

Bernal expresó que es una mujer de izquierda principalmente porque los principios de la izquierda evocan la equidad y la justicia. “Los postulados de la izquierda ponen al ser humano por delante de los intereses económicos individuales y una distribución de la riqueza, del conocimiento y del poder democrático al servicio de toda la sociedad sin exclusiones”.

A López cuando le preguntan el porqué es de izquierda ella responde: “siempre he sostenido que cuando uno viene de un hogar privilegiado y de buenas costumbres, donde le han imprimido la necesidad de retribuir el servicio social, es una manera normal de ser solidario y ético, principios universales que hacen que una persona como yo se dedique en la política a no hacer plata”.

¿De ahora en adelante qué?

Palencia aspira a terminar su carrera de derecho. “Consolidarme como una profesional abierta y dispuesta a construir un camino de paz sólido y duradero en Colombia. Anhelo tener una vejez tranquila en la que ya no existan grupos armados al margen de la ley, ni de la extrema derecha ni de la extrema izquierda, es una utopía, pero soñar no cuesta nada”.