/ Por Kyle Johnson*. Quedan pocas semanas para las elecciones presidenciales en Estados Unidos y la campaña de Mitt Romney y Paul Ryan tiene una desventaja en aquellos estados que aún están indecisos. Además, hay varias poblaciones en las que hay que conseguir una buena cantidad de votos, y los republicanos no tienen mayoría en ninguna. Salvo un error grande, Obama será nuevamente Presidente para los próximos cuatro años. Pero nada está dado, entonces vale la pena mirar las desventajas de Romney y analizar las posibilidades de mejorar su imagen dentro de la población norteamericana.

Hay varias hipótesis en términos de los votos necesarios para ganar una elección en Estados Unidos. Por ejemplo, ningún candidato que consiguió menos de 33 por ciento del voto ‘latino’ ha podido ganar las elecciones presidenciales. Incluso, el segundo presidente Bush logró conseguir casi la mitad de los votos de los latinoamericanos en 2004 por su posición de reformar las políticas migratorias.

Obama ha hecho un esfuerzo grande al no sólo proponer cambios en esas políticas sino al ofrecer que los menores de edad que llegaron ilegalmente al país, si están estudiando, podrán quedarse. Hay un cambio en política y un incentivo y oferta fuertes para que estas personas estudien. Romney dice que hay que reforzar de tal manera las condiciones migratorias que los inmigrantes ‘ilegales’ decidan volverse a sus países. Por eso el republicano solo tiene alrededor del 20% del voto latino, y Obama el 70%. Será más fácil que Romney escale la montaña Everest que supere esa desventaja.

Otra población importante en Estados Unidos es la anciana o jubilada. Estas personas son las que más votan, según porcentaje de grupos de edad, y tienen una agenda bien clara. Quieren que los beneficios del Estado – la seguridad social, el Medicare (el programa nacional público de salud para la población de tercera edad y niños discapacitados) – queden intactos e, incluso, mejoren. Tienen que pagar ya demasiado, según ellos, por los medicamentos y las visitas al hospital, y por eso necesitan que la pensión les alcance. Pero su imagen de Romney y Ryan es pésima. En un evento hace poco con la Asociación Americana de Personas Jubiladas – la AARP en inglés – Ryan padeció varios momentos de abucheo por su plan para reformar el Medicare. Y entre más le importa a un anciano este tema, es más probable que vote por Obama.

La campaña republicana en el proceso electoral estadounidense tiene varias falencias, sobre todo en temas que son claves para la población.

La de las mujeres es otro grupo poblacional importante que hay que ganar para ser presidente. Obama tiene una ventaja en los estados más importantes de hasta 25%, mientras Romney puede tratar de balancear esa diferencia al ganar a los hombres, solo tiene una ventaja de hasta 8%. La visión republicana sobre el aborto y temas laborales femeninos le resta el voto de las mujeres. Y también las comunidades homosexuales, transgeneristas y bisexuales van a votar por Obama por su decisión de declarar el matrimonio ‘gay’ legal. La población general confía más en Obama para manejar esos asuntos que en Romney. Otra vez los republicanos no pueden lograr nada con la plataforma que tienen.

Hay tres estados claves en las elecciones que no son predecibles en términos de quien los ganará: Florida, Ohio y Pennsylvania. En las últimas encuestas realizadas allí, Romney va perdiendo en cada uno. En Florida, estado que vale 29 puntos en el Colegio Electoral, Obama tiene una ventaja de 9%, y más grande aún con la población de la tercera edad; en Ohio, estado que aporta 18 puntos, el Presidente va ganando por 10%; Pennsylvania otorga 20 puntos para quien lo gane, y Obama lo ganaría por una diferencia 12%. El hecho de que Obama ganará California, Nueva York y Illinois – para un total de 104 puntos fijos – hace que Romney tenga que ganar estos tres estados, y otros más, para poder llegar a los 271 puntos necesarios para ser el Presidente de Estados Unidos.

Con las desventajas no sólo dentro de los estados sino entre poblaciones importantes, Romney tendrá que buscar muchos votos sin parecer ilógico al cambiar las posiciones que ha declarado tener últimamente. En los debates, si logra convencer al país que Obama no vale la pena – una tarea demasiado difícil – tendrá una posibilidad de ganar. El difícil contemplar una situación en la que su articulación verbal mejore lo suficiente como para hacer una crítica eficaz al actual presidente estadounidense. Y más difícil aun cuando varios líderes intelectuales de la derecha han declarado que la campaña republicana actual es inepta e inútil.

Si puedo reservar el derecho de hacer una adivinanza en cuanto a los resultados de las elecciones presidenciales estadounidenses de 2012: Obama va a ganar, con un poco más de 300 puntos electorales.

* Kyle Johnson es politólogo de la University of Connecticut, Magister de la Universidad de los Andes e investigador de la Corporación Nuevo Arco Iris.

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