/ Por Paul Rios* .El 21 de octubre se han celebrado elecciones en el País Vasco. Han sido un gran triunfo colectivo de la ciudadanía vasca. Son las primeras que han tenido lugar sin la violencia de ETA. Este hecho ha permitido que todos los partidos políticos hayan podido hacer una campaña libre de amenazas. Ha sido muy alentador comprobar que muchos políticos han podido participar en actos de campaña o, simplemente, repartir folletos en la calle sin la compañía de los escoltas. Por ejemplo, incluso el Partido Popular ha podido celebrar mítines al aire libre en localidades o barrios donde nunca había estado.

También ha sido importante el hecho de que la Izquierda Abertzale (patriótica) ha podido presentarse a estas elecciones, formando, junto a otros partidos de izquierdas y soberanistas, una coalición. Esto no sucedía desde el año 2003, momento en el que empezaron las ilegalizaciones de los partidos que representaban a este sector social. Todo ello ha permitido que la ciudadanía vasca haya podido elegir con libertad, sin amenazas ni exclusiones.

Las reacciones posteriores a las elecciones también han sido alentadoras. Todos los partidos, a excepción del Partido Popular, han hecho llamamientos al diálogo y al consenso, apostando por el pluralismo y la convivencia. Llamativamente, el proceso de paz no ha sido un tema central en la campaña aunque todos los datos apuntan a que ha sido una decisión consciente de los partidos. Estos saben que en campaña electoral se pueden llegar a decir cosas, al calor de la tensión de los mítines, que luego dificulten las tareas para articular las conversaciones. Así, han evitado este tema porque entienden que debe abrirse una nueva etapa de entendimiento.

El País Vasco ha tenido las primeras elecciones sin la violencia del grupo terrorista ETA. Fue una jornada libre de presiones armadas, con presencia en lugares donde antes era casi que imposible ir y en medio de un espíritu democrático, ejemplo de lo que puede llegar a ser Colombia en un futuro.

Un dato más que avala la importancia que los partidos conceden al trabajo por consolidar la paz es el hecho de que el candidato del partido vencedor en estas elecciones, el Partido Nacionalista Vasco, ha fijado este tema como una de sus prioridades para el contacto con otros partidos, junto a la crisis económica y al debate sobre las relaciones del País Vasco con España. Así, la ronda de conversaciones para articular los pactos para formar un nuevo gobierno también abrirán un ámbito de conversaciones para el impulso del proceso de paz.

En un artículo anterior destacaba que la principal dificultad para el proceso vasco de paz se situaba en el hecho de que el Gobierno exigía la disolución de ETA para cambiar su postura, mientras que ETA exigía contactos para dar nuevos pasos en el final definitivo de la violencia. Estas posiciones impiden nuevos avances y son los partidos políticos, con el acompañamiento de la sociedad, los que deben trabajar los consensos que hagan que ambos se muevan. Por ello, es tan importante que haya esta disposición a dialogar entre los partidos.

Ahora tenemos una importante ventana de oportunidad. La situación política vasca suele estar muy condicionada por la celebración de elecciones. Prácticamente las hay todos los años pero, afortunadamente, la próxima convocatoria es en primavera de 2015. Así, tenemos dos años por delante libres de la tensión electoral. Es un tiempo fértil para que, con tranquilidad y paciencia, podamos generar los acuerdos que nos acerquen a una transformación de nuestro conflicto en clave pacífica y democrática, con justicia y reconocimiento a todas las víctimas, con respeto al pluralismo y a los Derechos Humanos.

* Coordinador de Lokarri, Iniciativa Vasca por la paz.

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