Escrito por Jeremy McDermott -InSight Crime-

Una vez más, se le presenta a Colombia la posibilidad de poner fin a casi 50 años de conflicto civil. Si bien la gran mayoría de la opinión pública colombiana quiere ver la paz, para ellos y especialmente para sus hijos, los enemigos de las negociaciones parecen ser fuertes, y son altos los riesgos inherentes a este proceso de paz.

Tan pronto como asumió el cargo en agosto de 2010, el presidente Juan Manuel Santos comenzó a explorar las posibilidades de una negociación de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). En agosto de 2012, anunció al país que un diálogo exploratorio con los representantes guerrilleros estaba teniendo lugar en Cuba. Las negociaciones formales comenzaron en octubre de 2012, en Oslo, la capital de Noruega. Estas conversaciones continúan en la Habana, Cuba. Según los dos equipos de negociación, hasta ahora se han logrado algunos avances.

El Presidente Santos ha apostado gran parte —si no todo— su capital político en estas conversaciones. Pero éste se ha erosionado, a medida que el conflicto civil continúa y los opositores del proceso, como el ex presidente Álvaro Uribe Vélez, no pierden la oportunidad para socavar el proceso. El apoyo público ya está comenzando a disminuir.

Las conversaciones enfrentan serios obstáculos, tras casi cinco décadas de conflicto civil que han arraigado posiciones, polarizado a la sociedad y dejado innumerables víctimas. Pero incluso si las negociaciones llegan a buen término, existe el riesgo de que algunos elementos de las FARC se nieguen a entregarse, o simplemente se criminalicen y conserven para sí mismos millones de dólares, que financian en la actualidad la lucha revolucionaria. En efecto, es inevitable que algunos guerrilleros se criminalicen.

Las FARC financian su lucha a través de una variedad de actividades criminales. A diferencia de las luchas revolucionarias de Centroamérica en los años ochenta y noventa, las FARC nunca recibieron una ayuda significativa de Cuba o la Unión Soviética. Las FARC siempre se han auto-financiado; y de hecho se han convertido, tal vez, en el movimiento insurgente más rico del mundo. Las FARC han sido acusadas de ser una de las organizaciones de narcotráfico más poderosas del planeta, pero esto es sólo parte de la historia

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http://es.insightcrime.org/paz-farc/podrian-fracturarse-guerrilla-farc-colombia