Con falsas tradiciones y compra de mejoras, Indupalma pretende apropiarse de baldíos de campesinos. Lizarralde preside el Incoder, donde puede legalizarse el despojo. Santos avergüenza a Colombia ante el mundo.

Noticias Uno reveló un nuevo caso que según el senador Jorge Enrique Robledo descalifica al ministro Rubén Darío Lizarralde y en el que Santos avergüenza a olombia ante el mundo. Se trata de la tentativa de despojo de tierras campesinas por parte de Rubén Darío Lizarralde a favor de Indupalma. El caso ha sido denunciado por el Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, creado con el liderazgo del sacerdote jesuita Francisco de Roux.

De acuerdo con Noticias Uno, numerosas familias campesinas de San Alberto, César, ocupan desde hace años tres predios que suman 911 hectáreas (http://bit.ly/1bBcN3s). Por ser tierras baldías del Estado, en el año 2006 los labriegos solicitaron su adjudicación y titulación al Incoder. Pero Indupalma –encabezada por Rubén Darío Lizarralde- se opuso a la adjudicación, alegando que son predios privados porque la empresa los compró en 1961.

Contrario a lo que afirma la empresa, los certificados de libertad y tradición de los tres predios (https://db.tt/OA4Mw308) demuestran que Indupalma no ha adquirido la propiedad, pues en ellos aparecen con “falsa tradición”. El certificado del predio Islandia especifica que se trata de un bien baldío y que en 1960 Indupalma compró “mejoras puestas en baldíos de la Nación”. En los certificados de los otros dos predios aparece la anotación “venta de cosa ajena”, lo que quiere decir que Indupalma se los compró a personas que no eran los verdaderos dueños. Sin embargo, el entonces gerente Lizarralde calificó a los campesinos como “invasores” de las tierras de la compañía.

De acuerdo con la investigación “Parceleros de San Alberto, un conflicto con Indupalma”, de la Corporación Desarrollo y Paz del Magdalena Medio (2008), los tres predios son baldíos del Estado, por lo que solo pueden titularse a campesinos sin tierras y no a empresas como Indupalma. El estudio también señala que durante la gerencia de Rubén Darío Lizarralde la empresa amedrentó a los campesinos, al punto que existen numerosas denuncias contra Indupalma que van desde daño en bien ajeno a intento de homicidio.

Aunque un juez rechazó los argumentos de Indupalma y falló en favor de los campesinos, el pleito no termina, porque Indupalma apeló, lo que significa que el Incoder debe definir si son tierras baldías. Y el ministro Lizarralde preside el Consejo Directivo de la entidad. ¡La desvergüenza!

El senador Robledo resaltó la gravedad de la denuncia y explicó que, de acuerdo con la Superintendencia de Notariado, la falsa tradición (comprar mejoras sobre baldíos para quedarse ilegalmente con la tierra) es una de las modalidades más usadas para apropiarse de los baldíos de la Nación.

Oficina de Prensa Senador Jorge Enrique Robledo, Bogotá, septiembre 23 de 2013