Palabras de Álvaro Villarraga en el Foro sobre Experiencias de Gobernabilidad de los Exinsurgentes en países de América Latina

La paz es posible, existen procesos de paz que lo demuestran y hoy se requiere poner fin al conflicto armado. Debe ser un propósito nacional y un compromiso de todas y todos los Colombianos. El corazón de la negociación es el acuerdo para la participación política de los sectores excombatientes que acceden a la vida civil y las garantías del Estado para la seguridad y el celoso cumplimiento de los acuerdos.

Respaldamos el proceso de negociación política en La Habana, abogamos por el desescalamiento del enfrentamiento armado en beneficio de la protección de la población civil y de la credibilidad del proyecto de la paz. Reconocemos el avance de las conversaciones y abogamos por la conclusión de los acuerdos. Llamamos a las partes a considerar el establecimiento del cese al fuego.

Los derechos de las víctimas deben ser reconocidas para exaltar su dignidad y exigir los mecanismos de verdad, justicia y reparación, ellos deben caracterizar estas negociaciones que podrán poner fin al conflicto armado, de manera que contribuyan a garantizar condiciones a la reconciliación.

La construcción de la paz no es sólo un proceso político sino un proyecto de inclusión social que garantice el desarrollo regional y la convivencia, especialmente en los territorios, mediante el despliegue de políticas públicas, democracia participativa y consolidación del Estado Social de Derecho.

El cierre del ciclo de la violencia por causas políticas exige que a la negociación Gobierno-FARC en curso, se sume la negociación también Gobierno-ELN. Nuestro llamado en definitiva es a superar la dialéctica de las armas y dar paso, como se ha logrado en numerosas experiencias latinoamericanas que hoy nos acompañan, el camino del diálogo y de la acción política.

Lo suscriben personas que hicieron parte de las mesas negociadoras de la paz del M19, EPL, PRT, MAQL, CRS, MP y MIR COAR, y otras organizaciones insurgentes acogidas a los procesos de paz.

Bogotá D.C. abril 10 de 2014