Este número monográfico, el segundo de la nueva etapa de la revista, está dedicado a los escenarios postconflicto violento en Colombia, concretamente revisa los retos pendientes y la hoja de ruta para el futuro. Se trata del segundo monográfico que la revista Peace in Progress dedica a Colombia (el primero fue en diciembre de 2012).

En este caso, el monográfico sale a la luz días antes de la celebración de un seminario internacional en Barcelona, organizado por el ICIP con la colaboración de la Agencia Catalana de Cooperación para el Desarrollo, el Ayuntamiento y la Diputación de Barcelona titulado: ESCENARIOS POSTCONFLICTO EN COLOMBIA. AGENDA, OPORTUNIDADES Y HOJA DE RUTA. El seminario reúne unos cincuenta expertos (una treintena de ellos colombianos) para debatir, con las reglas de Chatam House (lo importante es saber qué se dice no quién lo dice), sobre los retos y oportunidades de la Colombia post-acuerdo con las FARC y, en un futuro, post ELN (están en marcha en Ecuador conversaciones exploratorias que seguramente concluirán con un acuerdo marco para abrir próximamente negociaciones formales).

Concretamente, el seminario parte de una premisa básica: hacer las paces (cerrar un acuerdo en una mesa de negociaciones e implementarlo con pocas probabilidades de que la violencia recidiva) no es lo mismo que construir la paz (proceso que toma de diez a quince años, articulado en torno a tres “Rs”, reconstruir, resolver y reconciliar). La naturaleza, la agenda, los actores, los tiempos y las dinámicas cambian totalmente en ambos casos. El énfasis se pone, en la revista y en el seminario, en construir las paces, es decir, parafraseando el título de un conocido artículo de James Robinson, ver cómo puede encararse el reto de romper con cien años de soledad, cómo puede evitarse que los eventuales acuerdos de fin de la violencia armada acaben abriendo paso a otro siglo de soledad. O, lo que es lo mismo, cómo romper con la “especificidad” o “soledad” colombiana: un país que desde hace más de un siglo reproduce cíclicamente la violencia política y, en pleno crecimiento económico, sigue siendo el país más desigual del continente latinoamericano. Para ello, construir la paz debe, progresivamente, encarar los grandes retos del país, los estructurales y los surgidos de soluciones y reformas parciales de las últimas décadas. En suma, evitar la solución “lampedusiana”, la que sigue la regla que Tomasso di Lampedusa puso en boca de uno de los protagonistas de “El Gatopardo” al hablar de la convulsa situación política en Sicilia: “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”.

Comenzar a leer: http://www.icip-perlapau.cat/numero20/portada