Por Harold Ruiz Moreno

Defender nuestros derechos, / Así nos toque morir. /Guardia, guardia. Fuerza, fuerza. / Por mi raza, por mi tierra. / Y que viva la Guardia Indígena…/ Compañeros han caído, pero no nos vencerán.

El país asiste nuevamente a presenciar caravanas de indígenas del suroccidente, que agrupados en la Minga, caminan a Bogotá, porque el presidente Iván Duque Márquez nuevamente se niega a conversar con los indígenas, como ocurrió el año pasado; hoy con la justificación de que la Minga es política, que no es dable que los “indios” hablen de política y menos que se atrevan a citarlo a que se reúna con ellos a “mingar”. Para los blancos del gobierno que preside, los indígenas siguen siendo “menores de edad”, que solo sirven para que voten  en muchos casos por sus propios esclavistas..

Este es un hermoso proceso que obedece a la organización indígena en el país, que con la Minga ha logrado visibilizar la realidad que viven los pueblos indígenas. En el último censo nacional del año 2018, la población indígena en Colombia creció un 36,8%, representando el 4,4% de la población total del país, sumando 1.905.617 indígenas de los 107 pueblos existentes en la nación.

Los pueblos indígenas han tenido que enfrentar la guerra y el conflicto existente en el país, que además se ha ensañado contra ellos, quienes han sido víctimas de este conflicto ante la mirada indiferente del Estado colombiano, que en muchos casos ha contribuido con actos de violencia en contra de estas comunidades.

La lucha de los pueblos indígenas han tenido conquistas, como la ratificación de ser Colombia el primer país de América del Sur en ratificar la Convención 169 de la OIT “Sobre los pueblos indígenas y tribales en países inde­pendientes” con la Ley 21 del 4 de marzo de 1991, convención que formaliza un conjunto de nor­mas y derechos favorables a estos pueblos.

La Constitución del 91 logra para la historia  tener dos constituyentes indígenas que incidieron para que la constitución establezca que “el Estado reconoce y protege la diversidad étnica y cultural de la Nación colombiana” (Art. 7), y agregar “que la identidad cultural de la nación se funda en la diversidad de sus culturas, que deben ser consideradas como iguales y dignas de respeto” (Art. 70). Siendo la piedra angular de la reivindicación indígena, porque los pueblos indígenas se componen de grupos étnicos que no comparten la misma cultura, la misma len­gua, las mismas formas de organización social, la misma historia, con el resto de la nación y se le da la misión al Estado colombiano, por primera vez, de reconocer esta diversidad, de defenderla y protegerla.

De la misma manera la constitución contempla que los territorios indígenas son “entidades territoriales” (Art. 286) “que tienen, en razón a ese título, el derecho de ser gobernadas por consejos indígenas organizados de acuerdo con los usos y costumbres de las comunidades” (Art. 330), “con la posibilidad de administrar sus re­cursos y de percibir una parte del impuesto público…. harán uso de su propia legislación de justicia indígena”. Con el Art. 246, “reconoce el derecho de las auto­ridades tradicionales a juzgar, según sus cos­tumbres e instituciones, los conflictos y delitos que oponen entre sí a los miembros de la co­munidad”.

Todas estas disposiciones importantes que viene después de una serie de sentencias de la Corte Suprema de Justicia, que es la encarga­da de pronunciarse sobre la posibilidad de aplicar el Código Penal colombiano a la población indígena.

Los pueblos indígenas han adquirido un dinámico proceso organizativo en torno a la ONIC y otras organizaciones en el suroccidente, a partir del nacimiento en el año 1971 del CRIC, quien con otros procesos con campesinos y afros, han logrado promover la MINGA INDÍGENA, que ha tenido acciones de denuncias contra masacres como la ocurrida en el año 1991, en el Nilo, donde asesinaron a 21 indígenas en la Hacienda La Esperanza. Esta tragedia ha sido el viacrucis de permanente agresión contra los pueblos indígenas que ven repetirse sistemáticamente las masacres y el asesinato de sus líderes por parte de grupos armados ilegales y también por  agentes del Estado.

Caminar la palabra con la Minga

Ha tenidos marchas históricas como la Minga del año 2008, que terminó en Bogotá el 20 de noviembre con 4 indígenas asesinados y más de 100 heridos, con la confrontación en Cali frente al expresidente Álvaro Uribe, y la del año pasado en donde igualmente el presidente Iván Duque Márquez se negó a conversar con la Minga, que lo esperó en la Plaza de Caldono y el presidente se quedó en la Casa de la Cultura , donde exigía que solo hablaba con una comisión reducida, negándose nuevamente a conversar con la Minga que bloqueó la panamericana por 28 días.

Hoy nuevamente la Minga Indígena marcha a Cali, donde no llegó el presidente Duque, y por ello caminan nuevamente a Bogotá, a la espera de interlocutor sobre los cinco puntos planteados por la Minga.

En comunicación al presidente Duque, la Minga le manifiesta:

“Desde esta golpeada región de Colombia, las organizaciones firmantes, que estamos a la espera del encuentro con usted como Presidente de todos los colombianos, rechazamos públicamente la continuidad de la violencia socio política en contra de pueblos y comunidades y los homicidios, masacres, atentados, amenazas, desapariciones y desplazamientos forzados, cometidos en contra de personas, líderes sociales, defensoras de derechos humanos, y de ex guerrilleros de las FARC-EP en proceso de reincorporación. Violencia que se suma al tratamiento militar a la protesta social, el uso excesivo de la fuerza y a la brutalidad policial. Y le reitera los cinco puntos que sustenta las peticiones del Minga:

1-. Vida y deber de garantía desde el Estado.

2-. Respeto al territorio y a sus pobladores, acorde con derechos diferenciales y      colectivos.

3-. Democracia, como base del Estado social de derecho.

4-.Cumplimiento e implementación del acuerdo de paz realizado con las FARC -EP y           avance hacia una paz completa, continuando los diálogos con el ELN.

5-. Acceso a los derechos fundamentales, sociales, políticos y culturales.

LA MINGA INDÍGENA se convierte en la expresión de resistencia en contra del drama humanitario que vive el país, que frente a la incapacidad del gobierno, la estela de muerte ya cobra cientos de víctimas con las más de 70 masacres ocurridas sólo en lo que va corrido del año, que tendrá una respuesta organizada con el Paro Nacional que se anuncia para el próximo 21 de octubre.

Indios que con valentía

Y fuerza en sus corazones,

Por justicia y pervivencia,

Hoy empuñan los bastones.

Son amigos de la paz,

Van de frente con valor.

Y levantan los bastones,

Con orgullo y sin temor.