Foto: Giovanni Moreno C.

/ Por Germán Darío Valencia Agudelo*. Colombia cumple en 2012 treinta años de historia en procesos de paz. Durante este periodo el país ha visto cómo la sociedad civil ha ido tomando un papel cada vez más protagónico en la negociación política: pasó de ser un actor pasivo, para el cual se trabajaba en la búsqueda de la paz pero no incidía en las negociaciones, a ser un actor sin el cual es imposible hacer la paz. Hoy a la sociedad civil se le ve como un representante clave del proceso de paz: es a ella la que afecta la guerra, es para ella que se negocia la paz y es con ella que se hace la paz.

En un contexto conflictivo como el colombiano, la sociedad civil ha mostrado que es un actor fundamental en el ciclo de los procesos de paz: ha trabajado en la construcción de condiciones para que se den los eventuales negociaciones (recuérdese los casi diez millones de votos del Mandato Nacional por la Paz en 1997), participa directamente en la mesa (hoy, por ejemplo, en cabeza de Luis Carlos Villegas, representante de los industriales) y es el actor que acompaña al Estado y los excombatientes en la reinserción económica, política y social (la experiencia mas cercana se tiene con el proceso de DDR vivido con los excombatientes de las AUC). En la sociedad civil recae hoy la responsabilidad de aceptar los diálogos, incidir en el proceso y hacer cumplir lo pactado. De allí que se le tenga que mirar como un actor fundamental para explicar el fracaso o el éxito de los procesos de paz.

En el actual proceso que se vive con las Farc, el gobierno nacional ha reconocido los avances logrados por la sociedad civil en tres décadas en la consecución de la paz. Por esto, en este nuevo proceso, el gobierno viene considerando la sociedad civil desde el inicio. Este lugar conseguido le pone retos a la sociedad civil, tareas en las que hay que avanzar rápidamente, pues es tal vez la última oportunidad de encontrar una salida negociada al conflicto con las Farc. Entre las tareas que se identifican para los próximos meses están:

1. Recordarle a las partes (Estado y guerrilla) que deben ser consecuentes con lo que dicen. Que si las razones de la guerra son, en buena parte, atribuidas a los problemas de desigualdad y pobreza de la sociedad civil, que allí están, supuestamente, las causas del conflicto, entonces que no se les olvide estas razones al negociar la paz. Que se tenga siempre presente, al discutir los temas de la tierra, las drogas y las víctimas, que la sociedad civil es central. No se negocia solo para beneficiar a los excombatientes, se negocia un proyecto nacional, el cual debe beneficiar a toda la sociedad.

El mayor reto de la sociedad civil durante los diálogos entre el Gobierno nacional y la guerrilla de las Farc es evitar que las decisiones sobre lo fundamental las tomen solamente el Gobierno y la insurgencia.

2. Pensar en la diferencia, señalar siempre que Colombia es un país de regiones. La propuesta es que la sociedad civil se muestre en las negociaciones como un actor amplio, donde confluyen múltiples actores y diversos intereses. Además de la industria y el comercio, que ya están representados en la Mesa con Villegas, es necesario hacer sentir las regiones, los defensores de derechos humanos, los grupos de víctimas, los activistas sociales, los defensores del buen uso de la tierra, del medio ambiente, los que buscan la inclusión social y la participación política.

3. Preparar a toda la sociedad para la tercera fase del proceso de paz. La educación para una paz sostenible. A medida que avanza el proceso se acerca más el momento de la desmovilización, el desarme y la reintegración de los excombatientes. En esta fase la sociedad civil se la juega toda. Ella asume una gran responsabilidad, pues es la que debe acoger a los excombatientes, convivir con ellos, perdonarlos y hacer que el tránsito a la vida comunitaria sea provechoso. Muchas experiencias internacionales y también la reciente vivida con los excombatientes de las AUC han mostrado que de no lograrse bien esta última etapa se podría volver reiniciar el conflicto y tirar en saco roto todo lo ganado.

Como la lista es larga solo voy a enumerar, para finalizar, otros retos para la sociedad civil: 1. Recordarle a las partes que la sociedad civil tiene valiosas experiencias en la resolución alternativa de conflictos; experiencias que pueden ser útiles en el actual proceso. 2. Apoyar a los negociadores en las mesas temáticas: ampliando la agenda, debatiendo los temas y defendiendo intereses, entre otros aspectos. 3. Estar atento a que lo pactado se cumpla durante y después de las negociaciones, por ejemplo, el cese al fuego y el respeto de los derechos humanos; incluso pensar en referendo o plebiscitos para aprobar o no lo pactado. Y 4. Trabajar para que la información fluya de manera clara y veraz durante todo el proceso, respetando la confidencialidad de los diálogos, pero haciéndoles sentir que los que están en la mesa tienen grandes responsabilidades con la sociedad civil.

El reto entonces es tener una sociedad civil muy activa, crítica y vigilante, que no deje que las decisiones sobre lo fundamental las tome solo el gobierno y la insurgencia. Debe mantener el espíritu de construcción autónoma e independiente que ha mantenido en estas tres décadas. En la sociedad civil está la responsabilidad de debatir sobre las posibilidades y límites a los temas y acuerdos en los diálogos de paz. En este nuevo proceso de negociaciones la sociedad civil tiene la oportunidad de ponerle fin al conflicto y a la vez trabajar en la construcción de un sistema democrático más incluyente, que fortalezca los principios de libertad, igualdad y justicia.  De esta manera el llamado es a prepararnos para un proceso largo y fundamental en el logro sostenido de la paz. Un proceso donde estamos llamados a participar la academia, investigadores, empresarios, dirigentes políticos y líderes sociales.

* Germán Darío Valencia Agudelo es Profesor del Instituto de Estudios Políticos, pertenece al Grupo de investigación Hegemonía, guerras y conflictos y es estudiante del Doctorado en Estudios Políticos Universidad Externado de Colombia.