A cambio de becas, dinero y comidas se logra el respaldo en las urnas.

Según Ariel Ávila de la Corporación Nuevo Arco Iris, Soledad- Atlántico concentra los mayores niveles de corrupción electoral en el país.

La Corporación había declarado la zona en riesgo electoral, y comprobó que en las campañas existe y existió «utilización de recursos públicos, de cupos escolares y de servicios de salud» para la obtención del voto.

Agrega que en este municipio la compra de votos «es lo más común» que se puede registrar en toda la costa Atlántica.

En época de elecciones los candidatos a ocupar los diferentes cargos públicos reclutan jóvenes que tienen el objetivo de ofrecer dinero a cambio de los votos.

El modus operandi es insólito; el político le compra el voto al “mochilero” en 50 mil pesos, y este su vez lo revende en 40 mil, es decir, por cada voto que el joven consiga se gana 10 mil pesos.