Foto: Carlos Gaviria, expresidente del Polo Democrático  y León Valencia, director de Nuevo Arco Iris
/ Reina L. Valencia

¿Cómo ve el gobierno de Santos?

Recuerdo especialmente las declaraciones en Francia de Santos recién posesionado porque yo las oí y dijo que: mi proyecto es el mismo de Uribe, pero con otro estilo y yo pienso que Santos se está ratificando eso. Pienso que Uribe y Santos coinciden en algo y es que hay que mantener el estado de cosas, pero Uribe quería tenerlo de una manera bastante, me choca utilizar el calificativo, torpe. En cambio Santos es muy astuto, él es jugador no solo de póker sino de ajedrez y sabe que en una partida para dar mate hay que sacrificar piezas y hay que sacrificar posiciones. Por tanto sabe que para mantener un estado de cosas es necesario que haya reformas.

Carlos Gaviria fue profesor de Álvaro Uribe… y algunos dicen que él rumbo que va tomando Uribe es que está loco…

Él no ha cambiado en nada desde que fue alumno mío. Le reconozco que es una persona valerosa. Cuando yo regresé de los Estados Unidos a comienzos de los70, la universidad pública estaba completamente politizada e ideologizada y en la Universidad de Antioquia muchísimo más. Las únicas voces que se oían en las asambleas estudiantiles eran las de la izquierda donde se pretendía que prevaleciera la izquierda moscovita, la izquierda maoísta o la izquierda trotskista. Recuerdo que una vez yo asistí a una de esas asambleas como espectador y oí a Álvaro Uribe cuando dijo que iba a hablar en nombre del Directorio Liberal de Antioquia. Eso fue una silbatina monumental en el teatro Camilo Torres, pero el tipo tranquilo espero a que terminara la silbatina y luego habló. Los estudiantes que deploraban todas las cosas que él decía lo respetaban porque era una persona capaz de dar la cara y capaz de enfrentarse a una Asamblea tan hostil. Álvaro por una parte es eso. Por otra parte es una persona muy consistente, que cuando se compromete con un objetivo no lo abandona hasta tanto él crea que esa meta se alcanzó o el objetico se realizó. Eso lo ha demostrado siempre. Siempre ha apelado al rótulo de liberal pero para ocultar, diría yo, una tendencia bastante autoritaria y muy conservadora.

Su vocación ha sido siempre el poder…

Yo lo he dicho de una manera tal vez dura, pero que creo que es rigurosamente cierta y es esto: Álvaro en este momento tiene el síndrome de la abstinencia. Así como cuando al alcohólico le quitan el alcohol o al drogadicto la droga, siente un malestar que lo desequilibra. Hace prevalecer la emoción sobre la razón. Privado del poder está en un estado emocional que uno podría decir que es anómalo.

Y ve que el otro lado está acumulando mucho poder. Y eso lo irrita más…

Claro. Sobre todo porque hay dos rivales enfrentados que son Álvaro y Santos, los dos con muchos poderes. Santos muy tranquilo, muy frío y Álvaro muy emotivo. Yo pienso que entre dos rivales así, la ventaja está de parte del que tiene la cabeza fría, del jugador de póker y de ajedrez y a medida que Álvaro se da cuenta, porque él es inteligente, de que está perdiendo terreno, el desespero es mayor.

León Valencia entrevistó a Carlos Gaviria Díaz, exmagistrado de la Corte Constitucional, exsenador de la República, excandidato presidencial (con 2´5 millones de votos) y expresidente del Polo Democrático Alternativo, actual presidente de la Fundación Educación para la Democracia y la Paz, Demopaz. Gaviria reconoce que Samuel Moreno fue inepto en su alcaldía, habla de las épocas en que fue profesor de Álvaro Uribe, y critica fuertemente a Juan Manuel Santos.

Hay gente que dice que las diferencias entre Uribe y Santos van más allá de un estilo: Las relaciones con Chávez y Correa, el empeño por un proyecto de paz, algunas reformas…

Fíjese que la memoria colectivaes muy frágil. ¿Por qué? La gente dice: que bien lo que está haciendo Santos, recomponer las relaciones con Ecuador y Venezuela. La gente olvida que las relaciones con Venezuela ayudó a dañarlas Santos porque mantenía a Chávez en la cabeza, lo maltrataba en su discurso y el propio presidente Álvaro Uribe le tuvo que llamar la atención cuando le dijo que dejará que eso lo manejara el ministro de Relaciones Exteriores. Y lo mismo con Correa, ¿no era Santos el Ministro de la Defensa cuando la operación Fénix? Pero a la gente se le olvida eso. Entonces Santos está recomponiendo lo que él mismo había dañado. Y la gente dice: que bien, que distinto a Uribe.

Y el tema de paz…

El estilo de Santos ha permitido que se haya distensionado bastante el ambiente político. En este momento uno no se siente como con Uribe, que estaba permanentemente satanizando. Santos es muy hábil, muy inteligente, muy astuto, lo que ha hecho es magnificar sus logros y darles una proyección distinta.

¿Cómo por ejemplo?

La restitución de tierras es una medida elemental, pero de justicia retributiva no de justicia distributiva. Si a mí me quitan mi casa lo más elemental que yo puedo pedir es que me la devuelvan. Eso lo está haciendo y es plausible, desde luego. Pero lo que no es plausible es que eso se presente como una reforma agraria. Santos hizo lo que no hizo Uribe, que se opone incluso a la restitución porque es más conservador que Santos. Esas son medidas que Santos toma inteligentemente dentro de ese propósito de conservar el estatus. Esto no es sostenible con las desigualdades tan significativas y con los actos de injusticia que hay en este país y Santos lo sabe. Sabe que para conservar el estatus es necesario tomar unas medidas, que pueden parecer como medidas de un gobernante de izquierda o un gobernante muy democrático, eso hace parte de su inteligencia como jugador de ajedrez.

Son medidas convenientes…

Yo pienso que muchas de las medidas que Santos está tomando son convenientes para el estado de cosas que estamos viviendo, pero que es necesario que haya gente que las desvele en su alcance. Son importantes pero no tienen la importancia que Santos les está atribuyendo. Yo les he dicho a mis amigos del Polo, los que todavía están en el Congreso: mucho ojo que la oposición a Santos no puede ser como la oposición a Uribe. La oposición a Santos tiene que ser mucho más sutil, mucho más inteligente. La gente no entiende muchas de las actitudes del Polo. Por ejemplo por qué el Polo votó negativamente la Ley de Víctimas. Yo no la hubiera votado negativamente con seguridad. Hubiera dejado un pliego en una ponencia de minoría mostrando las deficiencias y las medidas insatisfactorias. De lo contrario es muy fácil decir que la oposición es igualita a la derecha, que no les gusta que a los campesinos les devuelvan la tierra. Me parece que los dirigentes de la oposición en este momento tienen un reto muy grande.