Foto: archivo revista Arcanos


/ Por Kyle Johnson.
El Erpac entró en conflicto con los Macacos entre finales de 2006 y comienzos de 2007, al parecer por el control de las rutas del narcotráfico en el norte del Meta y Vichada. Según testimonios recogidos en la región, en ese momento, para garantizar la colaboración de miembros del Ejército, ‘Macaco’ hizo un pago de $500 millones, lo cual terminaría siendo insuficiente. Porque a la vez ‘Cuchillo’ le hizo superó la oferta con $700 millones de pesos, además de pagos mensuales y la entrega de las ganancias de ciertos laboratorios de cocaína, asegurándose así la complicidad de algunos sectores de la Fuerza Pública en su enfrentamiento contra los Macacos.

Dentro de ese contexto de colaboración, sucedieron varios acontecimientos entre las dos partes en conflicto. Por ejemplo, en el municipio de Puerto Gaitán, donde esa guerra entre narcos estuvo más fuerte, en 2007, llegaron varios buses con jóvenes reclutados de Antioquia para los Macacos. La Fuerza Pública los paró y devolvió a los jóvenes a sus tierras. Al parecer, se sabía para donde iban, aunque dijeron que su plan era trabajar en unas fincas de la zona. Pero casi en los mismos días arribaron varios buses y camiones al casco urbano de Puerto Gaitán llenos de combatientes del Erpac, quienes eran fácilmente reconocidos en el lugar.En vez de ser devueltos por la Fuerza Pública, los combatientes se quedaron en unas fincas cerca del casco urbano sin ser molestados ni por la ciudadanía ni por las autoridades estatales. Pronto después, fueron enviados al combate.

El final de los Macacos empezó en agosto 2007cuando ocurrieron combates increíblemente duros entre éstos y el Erpac, en los que murieron unos 250 miembros de los Macacos. Adicionalmente según algunos testimonios de la zona, la Fuerza Área bombardeó la zona durante los combates, dejando cuerpos destruidos y tirados por la selva y las trochas. Mientras tanto el Erpac tenía acorralados en una finca en la zona rural de Puerto Gaitán al resto de los Macacos, por lo que un comandante de éstos llamó a la Policía para contar lo ocurrido y básicamente entregarse junto a los demás combatientes. Según él, su grupo había quedado sin comida y municiones después de que Carlos Jiménez, alias ‘Macaco’ – el líder máximo del grupo –  fue trasladado a la cárcel de máxima seguridad Combita en Boyacá.Durante los dos meses que siguieron, más de 200 miembros de los Macacos fueron capturados, ubicados por el comandante, y así el grupo quedó desmantelado.

El Erpac durante la guerra con los Macacos no sólo hizo una alianza con miembros del Ejército sino que a la vez en Mapiripán y otros municipios cercanos, el grupo de ‘Cuchillo’ entró en un acuerdo con otro grupo armado ilegal: las FARC. El acuerdo principalmente tuvo vigencia en Mapiripán pues era un lugar de retaguardia de ‘Cuchillo’ y ‘Jhon 40’, comandante del frente 43 de quien se dice ahora está encarcelado por la misma guerrilla. En este caserío han existido históricamente numerosos lugares de compra de pasta controlados por paramilitares, Farc y narcos. Según una versión, el acuerdo era de división territorial para no encontrarse y enfrentarse, pero según miembros que pudieron escapar del Erpac, los dos grupos sí trabajaron juntos en varios momentos, incluso en áreas como Caño Jabón, un lugar en fuerte control de la guerrilla, aún después de la masacre paramilitar en 1998.

Las alianzas con miembros de la Fuerza Pública y las Farc que hizo el Erpac tenían fines estratégicos. Aliarse con la Fuerza Pública era necesario para cualquier grupo narcotraficante grande, pero es aún mejor cuando ésta lucha contra sus enemigos. Con las FARC era estratégico para el funcionamiento del negocio de la droga, y Daniel ‘El Loco’ Barrera tuvo una influencia fuerte en esa decisión. Los Macacos al fin y al cabo era un grupo más pequeño, de fuera de la zona y más que todo dependiente de los recursos financieros de su líder encarcelado, el Erpac empezó a luchar en su contra con el fin de sacarlos del negocio en la región.

Además ‘Cuchillo’ hizo dos ataques – uno al estilo de película – contra Víctor Carranza, sin que se sepan los motivos. Se puede deducir que el Erpac buscaba la hegemonía en el llano (es decir, la hegemonía compartida con las Farc) y para lograrla tenía que acabar con el control histórico que tenía Carranza. Lo otro es que Carranza estaba aliado con la familia de los Buitrago, enemigos históricos de Cuchillo. Además para conectar un corredor del Erpac desde el sur del Meta hasta Arauca y Venezuela, dos zonas les eran complicadas: el norte del Meta – es decir Puerto López y Puerto Gaitán – donde Carranza tiene numerosas tierras, y el sur de Casanare, donde los Buitrageños, aunque casi desmantelados todavía tenían muchas tierras. Acabar con Carranza hubiera abierto todo ese territorio para el Erpac.

Con los Macacos destruidos, la Fuerza Pública y las Farc de su lado, y Carranza debilitado, el Erpac pudo irse expandiendo rápidamente en el llano, y buscar nuevas rutas para sacar droga hacia Venezuela y Brasil. Empezó a entrar cada vez más en el occidente del Meta, el sur del Guaviare, y en Casanare buscando llegar a Arauca y la frontera, controlando el territorio a partir de las armas, pagando cuotas mensuales a políticos y autoridades militares locales, y reclutando a la fuerza o con el engaño a numerosos jóvenes. Esa corrupción de las autoridades, los territorios dejados por el conflicto entre la Fuerza Pública y las Farc, el narcotráfico, y el poder social, muy personal de ‘Cuchillo’, permitieron ese crecimiento del grupo.

La muerte de ‘Cuchillo’ en diciembre 2010 en una operación planeada y llevada a cabo desde Bogotá, por la falta de confianza en las autoridades locales debido a la corrupción clara que había entre ellas y el Erpac, significó un gran cambio dentro del Erpac. Primero, el poder personal de ‘Cuchillo’ en Mapiripán especialmente, entre otros pequeños municipios y caseríos, era clave para el grupo. Con él muerto, el grupo también perdió poder. Segundo, antes de la muerte de ‘Cuchillo’, otros comandantes importantes del grupo fueron capturados, incluso el hermano de ‘Cuchillo’. En tercer lugar, alias ‘Caracho’ quien tomó el control del grupo, simplemente no tenía los recursos o el poder para controlar la totalidad de los combatientes y de territorio.

Hay varias hipótesis de porque ‘Caracho’ decidió entregarse al gobierno con alrededor de 250 combatientes, aunque originalmente dijo que iban a ser unos 500. ‘Caracho’ dijo que estaba cansado de la guerra. En realidad, estaba perdiendo el apoyo de Daniel ‘el Loco’ Barrera y no tenía la capacidad de liderar el grupo. Otras versiones dicen que vendió el territorio y que fue ‘Caracho’ quien le entregó la información de inteligencia a la Policía para poder matar a ‘Cuchillo’ y a cambio él entregaría el Erpac en un año, según el informe reciente de Internacional Crisis Group.

La historia del Erpac incluye todos los factores para que exista y dure un grupo armado ilegal y narcotraficante: corrupción con la Fuerza Pública, nexos con la población civil, ganarle la guerra a otros grupos armados; armas y un poder sociopolítico en los territorios en los que opera el grupo. Ahora que no está tan claro lo que está pasando en los llanos orientales, hacer un seguimiento a estos factores podría de pronto ayudar a evitar que cualquier grupo, nuevo o viejo, controle tanto territorio, tantas personas y tantas instituciones en tan poco tiempo como lo hizo ‘Cuchillo’.