/ Por Harold Montufar*. Oslo Noruega es el primer escenario de los diálogos, a la mesa llegan los negociadores del gobierno de Colombia y de las FARC, observadores del ELN, invitados y los gobiernos acompañantes del nuevo proceso de paz. Previo a esta iniciativa la Corte Constitucional en repetidas ocasiones ha realizado pronunciamientos y doctrina jurídica, cuando en el análisis de las acciones bélicas ha manifestado un “estado de cosas inconstitucionales” para referirse a tragedias como desplazamientos, masacres, desapariciones, uso de minas antipersonal y otros que han dejado miles de victimas con ocasión del conflicto armado colombiano.

En la sentencia C-781 de 2012 y mediante comunicado numero 38 de octubre 10 del presente, la Corte Constitucional reafirmó una concepción amplia del conflicto armado interno en Colombia, como garantía para brindar atención adecuada y oportuna a las víctimas y asegurar el goce efectivo de sus derechos. La norma que se acusa por inexequible es la ley de victimas, por la cual se dictan medidas de atención, asistencia y reparación integral a las víctimas del conflicto armado interno y se dictan otras disposiciones.

La Corte declara que si es constitucional o exequible la expresión “ocurridas con ocasión del conflicto armado interno” del artículo 3 de la Ley 1448 de 2011, en ese sentido se consideran víctimas, aquellas personas que individual o colectivamente hayan sufrido un daño por hechos ocurridos a partir del primero de enero de 1985, como consecuencia de infracciones al Derecho Internacional Humanitario o de violaciones graves y manifiestas a las normas internacionales de Derechos Humanos, ocurridas con ocasión del conflicto armado interno.

La Corte, la Ley de Victimas y el proceso de paz en Oslo, tendrán que tomar muy en serio algunas de las cifras del conflicto armado colombiano sugiere Harold Montufar Andrade , y destaca que lo iniciado en Noruega implicará reformas substanciales en el país.

Es así que la Corte, la Ley de Victimas y el proceso de paz en Oslo, tendrán que tomar muy en serio algunas de las cifras del conflicto armado colombiano estimadas por el Gobierno, ONU, ONGs: 600 mil personas asesinadas por diversos grupos armados y la fuerza pública, mas de 2 mil personas han muerto y 8 mil han resultado heridas desde 1990 por el uso de minas antipersonal, más de 15 mil personas han sido víctimas de desaparición forzada en los últimos 30 años, más de 3,7 millones de desplazados internos, al menos 662.468 hectáreas son reclamadas por campesinos que denuncian que tuvieron que abandonarlas por la fuerza, mas de 3 mil guerrilleros están presos, un total de 2.927 menores de 18 años se han desvinculado de las filas insurgentes desde noviembre de 1999 hasta julio de 2012.

Finalmente hay que identificarse con el pronunciamiento sobre el tercer proceso de paz, realizado por 347 intelectuales en Colombia, cuando afirman: “Es esta una oportunidad única e irrepetible. Si fracasa, la confrontación avanzará pero con mayor intensidad y con altas y aún inéditas cotas de degradación. Una paz negociada implicará reformas substanciales que afronten la aberrante inequidad, consagren garantías efectivas para el ejercicio de la oposición, atiendan en su raíz los conflictos por la tierra, pongan fin a las violaciones de los derechos humanos y reparen debidamente a las víctimas”.

* Harold Montúfar Andrade es ex alcalde de Samaniego-Nariño y Director del Instituto Sur- Isais

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