Desde China con amor (tercera parte)

Foto: tomada de efeverde.com

/ Por Sylviane Bourgeteau*. En el 2011, yo seguí de primera mano el problema provocado por la compra por parte de ciudadanos chinos de una finca con un nacimiento de agua en un municipio de Cundinamarca, a menos de una hora de Bogotá. Apenas llegaron, represaron el agua sin importarle la servidumbre ancestral que alimenta varios predios y familias río abajo. A duras penas, la vecindad se quejó y se hizo entender por los dueños chinos (que no hablan ni una palabra de español), quienes finalmente restablecieron el agua. Pero, ¿hasta cuando? Más que una compra de recreo, esta finca y el inmediato apoderamiento del nacimiento de agua parecen responder a una compra estratégica.

Tierras, agua… la estrategia del cuco

El cuco es un pájaro cuya hembra pone sus huevos en el nido de otras especies y deja que su involuntaria familia de adopción nutra sus pichones. Se cree que este comportamiento proviene del hecho de que como los cucos se alimentan de insectos tóxicos para los demás pájaros, que podrían afectar a su propia cría, se aseguran así la supervivencia de su especie. En zoología, se llama: parasitismo de puesta.

China poseería más de 30 millones de hectáreas productivas por fuera de sus fronteras, esencialmente en África, pero ya se están interesando en América  Latina. Hasta hace apenas dos años trataron de comprar miles de hectáreas, de la mejor tierra, en Québec, Canadá. Tierras productivas, nacimientos de agua, lagos, nada escapa a la codicia de los herederos de Mao.

Su único objetivo es asegurar el abastecimiento alimentario de los 1.400 millones de chinos. No solamente en alimentos sino también en agua. Los últimos 30 años de desarrollo se han saldado con una degradación acelerada del medio ambiente. China se ha convertido en el primer emisor mundial de dióxido de carbono (CO2). El 70% de sus lagos y ríos están contaminados, al igual que un 90% de las aguas subterráneas. Más de 320 millones de chinos no tienen acceso al agua potable, eso es más que toda la población de los Estados Unidos. Para el poder político chino, la seguridad alimentaria significa ante todo prevenir rebeldías populares en caso de hambruna.

Los Padres Blancos en África lanzaban ya en el 2008 un grito de alerta al respecto en un articulo titulado ¿África esta a la venta?: “Pekín firma acuerdos de cooperación agrícola con varios Estados africanos (…) si oficialmente se trata de ayudar a estos países a aumentar su producción gracias a las tecnologías chinas, resulta evidente que gran parte de las cosechas (cultivadas con semillas chinas e importadas) será exportada hacia China. Este sistema solo puede beneficiar a unos e incrementar la pobreza de otros”.

En cuanto a las “tierras raras”, conjunto de 17 metales preciosos llamados -lantánidos- (que se encuentran en Ipods, fibra óptica, lámparas de bajo consumo, pantallas planas, resonancia magnética [TAC], turbinas eólicas, vehículos híbridos, etc.), si bien China extrae actualmente 95% de la producción mundial, en el 2010 decidió restringir sus exportaciones (de lutetium, samarium y gadolinium) hacia Japón para asfixiar este país líder en alta tecnología y simplemente… sustituirlo.

Para resumir sucintamente la política china en el exterior en lo que concierne las materias primas, diría que dado que su crecimiento es asombroso, que su necesidad de materias primas crece al par y que carece de cualquier estrategia de preservación de su medio ambiente que se deteriora irremediablemente, en vez de plantearse la aplicación urgente de un desarrollo sostenible, está -por las buenas o por las malas- “vampirizando” los demás países: por las buenas, bajo supuestos acuerdos de importación, cooperación agrícola, comercial y financiera, y por las malas, a rostro descubierto como en el caso de las “tierras raras” con Japón.

Vale recordar que la tasa de crecimiento del 8% es en China el ritmo mínimo de expansión para crear los 10 a 15 millones de empleos necesarios cada año y así absorber el aumento de la población activa. Por debajo de esta tasa, produce desempleo. Y este año, su tasa de crecimiento bajó del 10% sostenido desde hace décadas hasta alrededor del 7%.

En consecuencia, el desempleo y la sequía prolongada de la cual sufre China, que ha disminuido su producción agrícola y afectado su seguridad alimentaria podría reforzar su estrategia de “vampirización”.

Por las buenas o por las “armas”

Las exportaciones de armas desde China a menudo forman parte de intercambios de armas por materias primas. Las armas chinas han contribuido a mantener “conflictos, situaciones de violencia delictiva y otras violaciones graves de Derechos Humanos” en países como Sudán, Nepal, Birmania y Sudáfrica, enfatiza un informe de Amnesty International.

Esta agencia no gubernamental aclara que más de 200 camiones militares chinos fueron enviados a Sudán en agosto de 2005, a pesar del embargo de armas impuesto por Estados Unidos a ambos países y de la utilización de vehículos semejantes para cometer homicidios y secuestros de civiles en Darfur. Asimismo, China efectuó “envíos regulares” de material militar a Birmania, como el suministro de 400 camiones militares al Ejército birmano en agosto de 2005 “a pesar de su implicación en el homicidio, la tortura y el desalojo forzoso de cientos de miles de civiles”.

También ha exportado armas a Nepal en 2005 y principios de 2006, incluyendo un acuerdo para suministrar cerca de 25.000 fusiles de fabricación china y 18.000 granadas a las fuerzas de seguridad que, en aquél entonces, participaban en la represión de miles de manifestantes civiles.

Finalmente, Amnesty International advierte de un “progresivo comercio ilícito de pistolas de fabricación china Norinco (la Indumil china)” en Australia, Malasia, Tailandia y, en particular, Sudáfrica.

Entonces, nada extraño que armas fabricadas por Norinco hayan terminado  entre las manos de “varias bandas criminales” colombianas (leer primera parte de esta serie). ¿Cómo llegaron y fueron decomisadas en Buenaventura, Turbo, Quindío, Tuluá y Meta? Me atrevería a sostener que los importadores fueron bandas que pertenecen al narcotráfico y a paramilitares no desmovilizados, como ‘Los Rastrojos’, únicos identificados en este preciso asunto.

China tiene un grave problema: carece de cualquier estrategia de preservación de su medio ambiente que se deteriora irremediablemente, en vez de plantearse la aplicación urgente de un desarrollo sostenible, está -por las buenas o por las malas- “vampirizando” los demás países.

En lo que concierne a armas chinas y guerrilla solo encontré informaciones sobre el decomiso de dos fusiles chinos en noviembre del 2010, en el campamento de Jorge Briceño Suárez, conocido como el ‘Mono Jojoy’. De acuerdo con el general Carlos Mena, Director de la Dijin, “esto evidencia el intercambio de armas por drogas, así como la fusión de terroristas con criminales de estas bandas”. Serían las bandas criminales que habrían hecho la labor de traer las armas para pasarlas a las Farc.

Deduzco que el canje y pago de armas por drogas habría sido entonces realizado por las bandas y parecería que su labor de importación vía el mercado negro no fue muy bien recompensado por las Farc (en la fusión con ellas) quienes les hubieran comprado solamente dos (2) fusiles de un cargamento de “12.000 fusiles provenientes de China que ingresaron al país a finales de 2007 y comienzos de 2008”, cuya buena parte se encontró recientemente entre las manos de ‘Los Rastrojos’.

Y si las Farc compraron más armas chinas, ¿entonces donde están?, ¿por qué no han aparecido o se han decomisado? ¿o será que, así nuevecitas, las encaletaron enseguida? También a la luz de lo anterior y a sabiendas que China realiza transferencias irresponsables de armas para influir -a su ventaja- en ciertos conflictos, ¿por qué decidió negociarlas, canjearlas con las bandas criminales? Y finalmente, ¿lo hizo directamente con ellas, vía las redes de sus triadas implantadas en América latina y/o en el cuadro del mercado “gris”[1]?   Dejo estas inquietudes y pistas de investigación a los especialistas colombianos del mercado negro de las armas y de las criminalidades transnacionales.

Y retornando a China, se evidencia que este país (que pasó de primer importador mundial en el 2007 al de sexto exportador en el 2010), miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU debería -ya- acatar las obligaciones contraídas en virtud del Derecho Internacional; o sea, aprobar leyes y normativas eficaces que prohíban toda transferencia de armas que puedan ser utilizadas en la comisión de graves violaciones de Derechos Humanos o para cometer infracciones del Derecho Internacional Humanitario.

También es urgente que empiece a informar “anualmente y de manera pública”, sobre todos los permisos de exportación de armas y todas las partidas autorizadas que realiza.  Pero, una vez más, en la ONU, en julio de este año, bien al contrario la trilogía Estados Unidos, Rusia y China[2] impidió que los 193 países participantes en la conferencia consensuasen un marco legal que ponga fronteras al comercio de armamento, un requisito fundamental para su promulgación.

Y China declaró y pidió en esta misma conferencia que “el tratado se aplicase sólo al comercio internacional de armas convencionales, y no necesariamente a todas las transferencias internacionales[3], incluidos los regalos y la ayuda”.

Unas transferencias, una ayuda y unos regalos cada mas frecuentes en América Latina. Entre otros, su cooperación militar con Bolivia inició desde 1980; se abrió con Perú; suscribió acuerdos con Argentina este año; en el 2011 firmó con Colombia un acuerdo de asistencia militar mediante el cual el país asiático donará 10 millones de yuanes (1,5 millones de dólares) para apoyar programas de logística y en el 2012 se comprometió a realizar dos donaciones de material militar a las Fuerzas Militares colombiana por más de siete millones de dólares.

Este acercamiento militar entre China y América Latina significa que Estados   Unidos encontrará que su libertad de acción en la región está limitada en formas que no ocurrían en el pasado. Razón por la cual  Washington estima que la presencia china en América Latina es “negativa”. Obviamente negativa por la supremacía norteamericana en el continente. Las dos potencias están actualmente en una lucha de influencia para la dominación del Pacífico.

Lucha económica y de despliegue militar que involucra inevitablemente a los servicios chinos de inteligencia como lo expone  R. Evan Ellis, analista en temas  económicos y estratégicos de América Latina y hemisféricos de Defensa: “América Latina tiene cada vez más opciones, además de Estados Unidos, para su cooperación de seguridad, compras de armas y adiestramiento de personal. Esto probablemente cambiará la forma en que negociarán los gobiernos de la región cuando se trate de acceso a bases, compartir inteligencia, operaciones combinadas, y permisos para acción directa   estadounidense en la región, particularmente en áreas tales como operaciones antinarcóticos y antiterroristas. (…) Además de las oportunidades para   desarrollar relaciones personales y recopilar inteligencia, tales cursos de nivel   táctico también ayudan a la RPC [República Popular China] a desarrollar capacidad militar en áreas que podría ser útil trabajar más directamente en los entornos operativos únicos de la región. (…) Con este fin, los vínculos militares de China en América Latina le brindan beneficios geográficamente específicos, tales como recopilar inteligencia sobre la operación de las fuerzas estadounidenses, crear crisis de diversión, o llevar a cabo operaciones de perturbación muy cerca de los Estados Unidos.”

Y esta creciente presencia es aún más “negativa” para Estados Unidos, como lo veremos en la próxima entrega, a la luz de la estrategia de penetración de China en América latina (y demás continentes), inspirada en el estratega Sun Tzu, quien se basa en la tradición milenaria de “ganar el corazón y las mentes”. Mientras para  Occidente la -Voluntad- es la de dominar al “adversario”, para China es la de explotar, o aprovecharse, del “adversario”.

Definitivamente, es más fácil regular el comercio del banano o del café que el de las armas (y servicios militares) que mueve 411 mil millones de dólares y creció del 60% en 8 años, entre el 2002 y el 2010.

* Sylviane Bourgeteau es periodista francesa

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Paradoja china o expresión de su visión del mundo como un sutil juego de los contrarios: China aplica una política muy estricta sobre el control de armas, ya que allá un ciudadano común tiene prohibido poseer o vender armas de fuego.

Dentro de las armas que fabrica China están las minas antipersonales dado que junto con los Estados Unidos, Rusia e India, desde 1997 estos países se rehúsan a firmar el Tratado de Ottawa, como lo hicieron en aquel año 122 países.

Se estima que China tiene almacenadas 110 millones de minas antipersonales, de la cuales 100 millones son del tipo 72B. Una mina dotada de un dispositivo antimanipulación que impide su neutralización y su desactivación. Explota si es  volteada a más de 10 grados. Su costo es de 3 dólares.

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Ver segunda parte Desde China con Amor


[1]  El “trafico gris” de armas consiste en abastecer en armas y/o municiones una entidad (grupo armado, asociación criminal, Estado) que se realiza a través de los canales de distribución diferentes a los autorizados y en violación del reglamento internacional sobre ventas de armas.

[2]  Estos tres países son miembros permanentes del Comité de seguridad de la ONU conformado por solo cinco países. Los demás son: Inglaterra y Francia.

[3]  Se estima que en estos últimos años China realizo transferencias “irresponsables” en los países siguientes: Argelia; Angola; Bangladesh; Egipto; Guinea; Indonesia; Iraq; Irán; Jordania; Libia; Myanmar (ex Birmania); Pakistán; República Democrática del Congo; Sri Lanka; Sudan y Zimbabwe.