La U, Santos y el transfuguismo político

Foto: tomada de partidodelau.com

/ Por Oscar Fernando Sevillano*. La pasada asamblea general del Partido de la U sirvió para demostrar, una vez más, que por ahora sus miembros están muy lejos de querer ponerse de acuerdo en una línea política que les permita identificar, con claridad, hacia dónde dirigir los postulados de esta colectividad.

El Partido de Social de Unidad Nacional, más conocido como el Partido dela U, fue creado por Juan Manuel Santos para dar apoyo a la reelección presidencial de Álvaro Uribe Vélez en 2006, quien aspiró a un segundo período avalado por el movimiento Colombia Primero, sin quedar inscrito o afiliado en el hoy partido del gobierno, a pesar de que éste encabeza la coalición de la seguridad democrática que le acompañó durante su mandato, y la totalidad de sus miembros defienden la gestión del entonces presidente.

El Partido de la U dejó de encabezar una coalición de apoyo a un Presidente ala Repúblicay se convirtió en partido de gobierno, al avalar la candidatura del actual mandatario en las elecciones presidenciales de 2010, quien a pesar de prometer una y otra vez que daría continuidad irrestricta a la línea de su antecesor, decidió tomar rumbo propio y romper cualquier lazo de unión con la pasada administración, abrir un proceso de paz con la guerrilla de las Farc, restablecer las relaciones con Venezuela y Ecuador e invitar a su coalición al Partido Liberal, opositores de Álvaro Uribe Vélez.

Lo anterior, en primer lugar, desató la ira del expresidente Uribe y, en segundo lugar, algunos miembros de la colectividad dela U, que no están satisfechos con el manejo dado a la seguridad y orden público nacional, y quisieron pescar en río revuelto, aprovecharon el momento para  reclamar la presencia de Uribe en las decisiones internos del partido a pesar de que el exmandatario se encuentra en oposición abierta al actual gobierno, hecho que dividió aún más a sus integrantes.

El senador Armando Benedetti, en entrevista para el diario El Tiempo, aseguró que “un partido de gobierno no puede llevar a su asamblea general al jefe de la oposición”, en un claro reclamo a su colega Plinio Olano quien estuvo al frente de la organización de este evento.

Olano se defiende de las críticas de su colega en el Senado asegurando también en entrevista para el diario El Tiempo que “el expresidente Uribe es un miembro carnetizado del partido de ‘la U’; sin embargo, lo cierto es que esta ambigüedad alrededor de la figura de Álvaro Uribe Vélez en el Partido de la U llevó a este movimiento político a reflexionar sobre qué destino tomar: si defender las banderas de la seguridad democrática, que según el exmandatario ha sido abandonada a su suerte, o dar apoyo irrestricto a la gestión de Santos, quien se decidió por mantener la línea del combate, pero abriendo la posibilidad de dialogar con las guerrillas en el exterior.

A pesar de la clara y evidente división que existe en la colectividad, porque no a todos les convence la manera como Juan Manuel Santos conduce los destinos del país, las directivas nacionales del Partido dela U, de la que hacen parte Senadores y Representantes, expresaron su apoyo incondicional al Presidente dela República. Sin embargo, vale preguntarse si para la toma de esta decisión se tuvo en cuenta no solo a los congresistas dela U que se identifican con Álvaro Uribe, que son pocos, sino también a los políticos regionales, entre los que se encuentran diputados, concejales y alcaldes, donde Uribe tiene mayorías simpatizantes y que, al final de cuentas, son quienes deben hacer frente al conflicto armado en Colombia, al que según los reclamos del exmandatario, “se le ha cedido terreno”.

La asamblea general del Partido de la U demostró que, por ahora, sus miembros están muy lejos de querer ponerse de acuerdo en una línea política que les permita identificar con claridad hacia dónde dirigir los postulados de esta colectividad.

En un claro intento por frenar a la intención del expresidente Álvaro Uribe de conformar un movimiento político que agrupe a grandes caciques electorales del Partido de la U, el Partido Conservador y del PIN, que se identifican con sus postulados, Santos pidió a su colectividad hundir el proyecto de acto legislativo aprobado en primer debate porla Comisión Primera de la Cámara de Representantes, de autoría del representante del Partido de Integración Nacional Juan Carlos Salazar, que de ser aprobado en su totalidad permitiría que “cuando el 60 por ciento de los integrantes de una bancada decidan dividir el partido, lo podrán hacer y los integrantes de la misma podrán irse a otra colectividad o fusionarse con otro partido, sin renunciar a la curul o incurrir en doble militancia dentro de los dos (2) meses siguientes a la entrada en vigencia del presente acto legislativo”.

Actualmente, los miembros de las corporaciones públicas deben renunciar a la curul con doce meses de anterioridad a la inscripción como candidato por un partido político diferente al que los avaló, lo que hace que ésta sea de propiedad del partido, por lo que aparentemente un congresista que ejerza en la legislatura actual se vería en serias dificultades para hacer el cambio.

Sin embargo, es necesario tener en cuenta que la política electoral de Colombia no siempre tiene éxito porque se defienda a determinado partido o movimiento, sino por la manera personalista como se ha se llevado a cabo durante décadas enteras, lo que ha incrementado la práctica del caciquismo electoral, con lo cual a determinado Senador o Representante le da lo mismo si hoy aspira a la curul por el Partido Liberal y mañana lo hace por el Partido dela U, si de igual manera su lugar en el legislativo está asegurado por su maquinaria electoral, que puede activarse a su favor en el momento en que éste lo requiere.

De nada entonces le serviría al presidente Santos detener la aprobación del proyecto de acto legislativo que pretende permitir el transfuguismo político si determinado Senador o Representante, que esté seguro de su maquinaria electoral y no desee apoyarlo más, puede renunciar a la curul que ocupa en nombre del movimiento que le avaló para regresar a ella un año más adelante por otro que no necesariamente haga parte de la coalición de gobierno.

El partido político que perdería senadores y representantes si se llegase a aprobar este proyecto no es solo el de la U; el Polo Democrático también se vería seriamente amenazado por el deslizamiento de un grupo de importantes congresistas que se irían para el movimiento Progresista, lo mismo que a la Marcha Patriótica. Y con la no aprobación del acto legislativo, el Partido Liberal se queda sin su anhelada reunificación con Cambio Radical y algunos miembros dela U.

Así las cosas, el mapa político queda tal y como está conformado, aunque no por esto se puede dar por sentado que las cosas se mantendrán igual en 2014, año en el que se realizarán las elecciones para Senado y Cámara.

* Periodista del portal ArcoIris.com.co