No han pasado dos semanas del acuerdo que dio final al paro cafetero y cacaotero cuando en el país se escuchan las voces para cerrar de nuevo las carreteras y paralizar la producción agrícola, esta vez por cuenta de la crisis arrocera. Productores arroceros del Tolima, Casanare, Cesar, Huila, Arauca y Norte de Santander agrupados en el Movimiento Nacional por la Dignidad Arrocera han expresado la penosa situación por la que pasan y el 5 de febrero en su última protesta nacional le dieron hora cero al paro nacional arrocero. El ultimátum se cumplirá este martes 19 de marzo si el gobierno nacional no le da respuesta satisfactoria a la comunicación de los agricultores que enviaron a  través de los parlamentarios del Tolima.

El Movimiento Nacional por la Dignidad Arrocera que tiene sus rupturas con FEDEARROZ ,agrupa a pequeños y medianos productores además de sistemas de riego y mantenimiento agropecuario, han ubicado un pliego de cuatro puntos:  UNO, un precio base o de sustanciación arriba de los 130 mil pesos por carga de arroz (577 US $ por tonelada) tipo paddy verde, mayoritario en Colombia; DOS, cierre de importaciones de arroz a la CAN; TRES, control del contrabando del arroz, procedente fundamentalmente de ecuador y Perú ; y CUATRO, modernización del sector centrada en la pos cosecha, es decir  secamiento y almacenamiento, sumado a incrementar la capacidad de recoger el producto en el momento oportuno.

El Movimiento Nacional por la Dignidad Arrocera ha expresado la penosa situación por la que pasan y el 5 de febrero en su última protesta nacional le dieron hora cero a su paro nacional. El ultimátum se cumplirá este martes 19 de marzo.

El gobierno Santos a enviado un mensaje de dialogo abierto y permanente con los sectores que afrontan crisis de éste talante en el país después de lo ocurrido con el paro nacional arrocero y el paro cívico regional de Arauca. Sin embargo, lo que realmente está ocurriendo es que las respuestas son tardías y las alternativas del ejecutivo son poco realistas frente al tamaño del problema. El siguiente martes los colombianos se podrían despertar con el oriente y nororiente del país paralizados, colapsando la interconexión del centro con departamentos de vocación agrícola y petrolera,  además del cierre del paso estratégico del Tolima que conecta los territorios del  eje cafetero y el suroccidente colombiano. No se espera una reacción menos volátil de los cafeteros pues este es un gremio que aporta el 4% del PIB agropecuario y genera el 5% del trabajo en el mismo renglón de la economía.

La competencia internacional del arroz en una Colombia con las puertas abiertas de par en par hacia la entrada de arroz desde EEUU y Europa es el punto de partida del reclamo arrocero, ya que con los TLC firmados se calcula que entren en el mercado este año, nada más y nada menos que; 170 mil toneladas de arroz norteamericano, que tiene un precio por tonelada de 315 US$ mientras el producto nacional cuesta alrededor de 497 US$, según cálculos de la Federación Nacional de Arroceros (FEDEARROZ). Este hecho crea una competencia imposible sobre el propio suelo colombiano para los mismos productores nacionales.

Lo anterior junto con la ventana abierta al mercado andino legal y de contrabando, a puesto a la producción arrocera nacional en una alta volatilidad de precios donde incluso en el último año se han sentido caídas del precio pagado al productor de 25%. Si a ello se le suma las deudas generadas por la crisis sanitaria del sector en 2011, donde el gobierno no ha aportado solución alguna es claro que la olla esta hirviendo y el arroz se está quemando.