El reto de las movilizaciones por la paz

A pesar de que asistimos a movilizaciones por la paz que cada año son más multitudinarias, siguen faltando voces para alcanzar una mayor representación.

Allan Bolívar y Florent Sourisseau

 

9 de abril

Fuente Imagen: https://lahistoriadeldia.files.wordpress.com/2013/04/colombia-marcha-por-la-paz-9-de-abril.jpg

Como un éxito en términos de convocatoria y participación puede calificarse la jornada de movilización impulsada por la Alcaldía Mayor de Bogotá, organizaciones sociales y de víctimas, el 9 de abril en la ciudad de Bogotá. Alrededor de las 9 de la mañana comenzaron a agitarse las primeras banderas en inmediaciones del Centro de Memoria, en la calle 26, donde una multitud vestida de blanco empezaba a congregarse para marchar por la paz, la solidaridad hacía las víctimas y el compromiso con la memoria.  Mientras tanto, el presidente Juan Manuel Santos y el Alcalde Mayor de Bogotá Gustavo Petro Urrego, propiciaban un acto simbólico en las instalaciones del centro en el que fue encendida la llama de la paz y se anunció la creación del Museo Nacional de la Memoria en cumplimiento de las disposiciones del decreto 632 del 2014. Muy pronto se vislumbró que las expectativas iban a ser superadas cuando una multitud que seguía un comportamiento ejemplar comenzaba a desbordarse por la calzada capitalina marchando hacía el Parque Metropolitano Simón Bolívar. Numerosas organizaciones políticas y sociales entre las que se encontraban la ON

IC, CRIC, Marcha Patriótica, el Partido Comunista Colombiano, Juventud Comunista Colombiana, Unión Patriótica y organizaciones de víctimas se contaron entre las que hicieron presencia masiva con asociados que arribaron a la capital desde múltiples regiones del país haciendo a la movilización nacional, diversa, multicolor. En el parque Simón Bolívar la serie de presentaciones musicales fue abierta por un discurso pronunciado por el Alcalde Mayor en Compañía del Fiscal General de la Nación, Eduardo Montelagre. Hacia las siete y treinta minutos, en un lapso entre presentaciones, fue presentado un vídeo enviado por Iván Márquez, miembro del secretariado de las FARC e integrante del equipo negociador en la mesa de negociación de La Habana. En el vídeo saludó y felicitó a los marchantes, exhortándolos a redoblar esfuerzos para alcanzar la paz, al tiempo que pidió al gobierno escuchar el clamor de los manifestantes que están pidiendo acabar con la guerra fratricida que hemos vivido durante más de cincuenta años.

Márquez dijo en el discurso que: “La paz no es del gobierno ni de las guerrillas, la paz es lo que nos yergue y nos moviliza a todos los colombianos… La Paz es un asunto de la sociedad en su conjunto; de ahí que cobra mucha más importancia esta inconmensurable marcha y las actividades que la replican en el resto del país”. Son precisamente estas palabras sobre las que queremos volver para sugerir la posibilidad de que futuras movilizaciones sean capaces de integrar las voces de muchos más actores del conflicto en respuesta a aquellos que han pretendido descalificar las movilizaciones argumentando su eventual politización, politización que efectivamente propugnamos desde el respeto, la participación democrática, el mutuo reconocimiento y la multipolaridad ideológica de las organizaciones en movilización. Desde esta perspectiva el mensaje de Márquez, recibido con mucha sorpresa por la multitud, representa las posiciones de uno de los actores del conflicto, pero creemos que no debió ser exhaustivo del campo de la opinión en la medida en que se presentó como la única voz capaz de decir, la única susceptible ser escuchada. Propugnamos que todas las voces en tonos de paz y reconciliación sean viables en cualquier escenario en el que puedan escucharse. Estamos convencidos que los consensos de los que pueden brotar la reconciliación en Colombia deben fundamentarse sobre la interlocución y un diálogo entre actores multipolares que no desaproveche escenarios propicios para hacer pedagogía con las multitudes, usando herramientas tecnológicas capaces de propiciar discursos incluyentes, transgresores de antiguas estrategias de poder mediático que podrían abolirse en nombre de la democratización de la capacidad del decir y de la posibilidad de ser escuchado. Confiamos en que esto pueda realizarse, de la misma manera en que confiamos en que nuevas voces puedan sumarse a las de todos y todas para exigir la paz, la abolición del conflicto armado interno en Colombia, las voces de los artistas que como Rubén Blades (quien en una presentación magistral cerró con broche de oro la jornada) deben escucharse porque tienen mucho por proponer, mucho por decir, mucho por ser escuchado.

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