Foto: Germán Moreno Coordinador de Comunicaciones en Proyecto Capacidades para la Paz Territorial/ Concentración en la Jiménez con 7º el 23 de junio de 2016

Foto: Germán Moreno Coordinador de Comunicaciones en Proyecto Capacidades para la Paz Territorial/ Concentración en la Jiménez con 7º el 23 de junio de 2016

Las armas están en silencio, los fusiles han dejado de escupir balas de sangre y desolación, la esperanza pareciera emerger de lo más profundo de las entrañas de un país devastado por el odio, “PAZ” el único grito de batalla valido para el día de hoy.

La noticia esperada por más de 60 años en Colombia, ayer, por fin fue divulgada, el gobierno nacional y el grupo guerrillero FARC han llegado a un acuerdo para dar fin al conflicto. Ha sido un proceso de más de 4 años con tantos altibajos como la situación lo amerita, <<la paz se hace con los enemigos>>, con dos bandos contrapuestos tanto en ideas como en formas de ejecutarlas. Podemos no estar de acuerdo con muchos puntos pactados en la mesa de dialogo pero esto no hace que el 23 de Junio de 2016 deje de ser un día histórico para el país, el día en el que una generación dijo no a la guerra, no a la violencia, no a la perpetuidad del conflicto y abrió un nuevo camino a la construcción de país. Es un punto de inflexión para la nación en el que como colombianos podemos dar un nuevo aire a un país asfixiado en dolor, odio y violencia, llego la hora de perdonar, olvidar y no repetir errores del pasado, solo se es válido perdonar lo imperdonable, de ahí radica la gallardía de la humanidad, las cicatrices permanecerán por siempre y tal vez el dolor jamás sea recompensado, pero las siguientes generaciones conocerán un país un tanto más tranquilo y más cerca de una paz tan anhelada.

Foto: CNAI/ Concentración en Bogotá, Av Jiménez con 7º el 23 de junio de 2016

Es hora de alzar la mirada al cielo y recordar a las más de 8 millones de víctimas directas e indirectas del conflicto, es hora de rendir homenaje a esos colombianos de bien, compatriotas que se vieron inmersos en una guerra que no era suya, personas que lo perdieron todo, su vida, su familia y su dignidad; callar por un momento, parar todo, tal vez derramar una lagrima de tristeza mezclada con amor de patria y unirnos como nación en el clamor colectivo de la no repetición, de la paz y la reconciliación. Este y solo este será por siempre el mayor homenaje a compatriotas que vertieron su sangre por más de 60 años de conflicto; la nación del Bogotazo y de las guerras partidistas está dando el primero de muchos pasos, dejando atrás décadas de masacres y tomas a poblaciones, no más secuestros, no más violencia a razón de una ideología política, no más víctimas es la consigna, y homenaje a quienes sufrieron en carne propia los fragores de la guerra. Se acabó. Es el último día de la guerra.

Este es solo el principio, los obstáculos empezaran a fraguar las más duras pruebas, << nada es más difícil que vivir en paz>>. Muchos se levantaran en contra de la decisión y son los actos de las personas del común los que pondrán el punto definitivo al proceso, la convivencia y tolerancia deberá surgir de los campos y las ciudades, es hora del cambio. La firma solo será anecdótica si no logramos asimilar el momento histórico que vivimos, Colombia es una nación fuerte y lo demuestra tras cada tropiezo, somos la generación de la paz, de la historia. Es válido estar felices, llorar de emoción y abrazar a alguien, colmar las calles de flores para celebrar un triunfo y un grito que hemos contenido por más de 6 décadas, los ojos del mundo están en Colombia, ¡lo logramos! El primer paso ya fue dado.

Diego Ibañez Cruz
Estudiante de derecho de la universidad Grancolombia