VUELVEN LOS GRINGOS

Por Harold Ruiz Moreno / Exconcejal de Pasto

Artículo 3. La soberanía reside exclusivamente en el pueblo, del cual emana el poder público. El pueblo la ejerce en forma directa o por medio de sus representantes, en los términos que la Constitución establece (Constitución Política).

Uno de los mayores orgullos de los ciudadanos es su soberanía, la identidad de una nación se fundamenta en la toma de decisiones sin la intervención de países extraños, la unidad del territorio, sus símbolos, sus tradiciones, sus costumbres, su cultura y sus instituciones son en resumen la patria.

En la integridad de la soberanía de los colombianos la historia registra sólo el gris episodio de la pérdida de Panamá a principios del siglo XIX, cuando los Estados Unidos por la importancia estratégica de este territorio, incentivó lo que llaman la “separación”, para después reconocer una ridícula indemnización; y el mundo observó cómo después se construyó y operó el canal por EE UU, quien después de 100 años fue obligado por la gesta de independencia de Omar Torrijos, a devolver el canal a los panameños.

Entre los gobiernos de los EE UU y Colombia ha existido lo que pomposamente llama la “cooperación”, que no es otra cosa que la intromisión. Desde el punto de vista militar, el comando sur determina la estrategia militar en la región, para los militares colombianos es un orgullo formarse en los batallones del país del norte y Colombia siempre ha sido el peón de brega para la estrategia de intervención en todos los campos de la hegemonía de los gringos.

En enero de 1994 se presenta la presencia de tropas de Estados Unidos en la zona del departamento del Valle del Cauca, arrancó el desembarco de la fuerza extranjera para la construcción de la polémica escuela y el puesto de salud de Juanchaco y Ladrilleros; los nativos sufrieron las restricciones y medidas de seguridad que aumentó en los alrededores de la base aérea de la Armada y quedó claro que la invasión tuvo claros objetivos geoestratégicos. Por la actitud sumisa del gobierno de la época, esta intervención no tuvo la intervención del congreso como lo ordenaba la constitución.

La llamada “cooperación” se manifiestan en los acuerdos militares firmados entre Colombia y Estados Unidos; en 2009 fue un acuerdo bilateral de tipo militar entre los gobiernos del expresidente colombiano Álvaro Uribe y el estadounidense Barack Obama con el que ambos países buscaban combatir con mayor eficacia el narcotráfico en Colombia y el terrorismo. A Estados Unidos se le permitió un mayor acceso a 7 bases militares en suelo colombiano: Palanquero, Apiay, Bahía Málaga, Tolemaida, Malambo, Larandia y Cartagena.

Con múltiples justificaciones, los gobiernos lacayos han permitido la intervención de tropas, “asesores” y militares para “combatir” el narcotrafico, o construir una “escuelita”; son muchos los abusos que cometen los EE UU en colombia y que quedan en la más incompleta impunidad, como lo ocurrido en la denuncia verificada porque al menos 53 menores de edad fueron violadas años atrás por soldados y contratistas de EE.UU., quienes grabaron los abusos y vendieron los videos como material pornográfico, según denuncia el “Informe de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas”. Este estudio de 809 páginas, publicado en febrero del año 2015, fue encargado a 12 expertos que recogen y relatan los abusos  cometidos en Melgar y Girardot, próximas a la base militar de Tolemaida, la más importante de Colombia, donde se ubica el mayor número de soldados estadunidenses.

En las últimas horas se anuncia que el Gobierno del Presidente Ivan Duque Marquez, como lo hizo su mentor el expresidente Alvaro Uribe, autorizó la llegada de tropas extranjeras de los EE UU con una unidad élite, con el consabido argumento que vienen a “colaborar “ para apoyar la lucha contra el narcotráfico.

 El anunció lo hizo la embajada de ese país y afirmó que se trata de la Misión SFAB, una brigada norteamericana que asesora y apoya operaciones “en naciones aliadas, su misión de intromisión en Colombia comenzará a principios de junio y tendrá una duración de varios meses, durante los cuales centrará sus esfuerzos principalmente en las Zonas Futuro delimitadas por el Gobierno Nacional y que se ubican en las regiones más afectadas por los cultivos ilícitos: Pacífico sur (Nariño), Catatumbo (Norte de Santander), Arauca, Bajo Cauca (norte de Antioquia y sur de Córdoba) y el Parque Nacional Chiribiquete y sus alrededores; como siempre la embajada de los Estados Unidos reafirmó que esta tropas tienen no sólo el beneplácito del presidente Duque, sino que también tienen el apoyo irrestricto e incondicional del ministro de Defensa de Colombia, Carlos Holmes Trujillo, y el comandante General de las Fuerzas Militares, general Luis Fernando Navarro, los que señalaron que para el Gobierno colombiano la lucha contra el narcotráfico es una prioridad compartida con Estados Unidos.

Como en las casos referidos, en esta ocasión se rasgarán las vestiduras los áulicos del gobierno, quienes defenderán la intromisión de tropas extranjeras, se escuchará la voz de la altivez y dignidad de la bancada parlamentaria alternativa quien defenderá la soberanía nacional; se presentarán protestas sociales de reivindicación de la integridad de la nación y escucharemos la voz y la pluma del periodismo independiente, pero no permitirá el binomio Uribe-Duque que intervenga el congreso de la República y Colombia volverá a ser como lo ha sido siempre el patio trasero  del país del norte.