Foto: tomada de Semana.com

El ambiente es desolador en la Costa cuando faltan dos días para las elecciones. Nada permite creer que los candidatos que aspiran a ser elegidos gobernadores y alcaldes simbolicen la necesidad de renovación que la región reclama o despierten anhelos de cambio. Recordemos lo ocurrido hace ocho años para comprender que nada cambiará, que de nada sirvió el hecho de que gobernadores, alcaldes, senadores y representantes fueran a la cárcel por sus nexos con los paramilitares.

Una mirada al comportamiento ‘criminal’ en la política desde el 2003

Al rememorar lo sucedido en el año 2003, encontramos una explicación a la persistencia de un comportamiento ‘criminal’ en la política. Dos candidatos a la gobernación fueron elegidos sin oponentes por presión del Bloque Norte de las AUC: Trino Luna Correa en Magdalena y Hernando Molina Araujo en Cesar, ambos liberales, hijos y herederos de familias con larga tradición y militancia en ese partido. En Bolívar, el Bloque Central Bolívar (BCB) se disputó con el Bloque Montes de María (BMM), la nominación del candidato.

Mientras el BCB había escogido en el pacto de Barranco de Loba (Agosto de 2003) al ex representante liberal Alfonso López Cossio, de Achí,  miembro de primera fila de la Casa García Romero; al norte, Enilse López, alias ‘la Gata’, desde Magangué, apoyada por Mancuso, imponía a Libardo Simancas. Ambos aspiraron, López y Simancas, aunque no hubo candidato único, ‘la Gata’ ganó dos pulsos: uno al BCB y otro al inhabilitado por corrupción ex senador Juan José García, pero el departamento de Bolívar perdió. En Sucre, alias ‘Vecino’ y ‘Cadena’ impusieron a Jorge Anaya, liberal también. Y ganaron todos, los candidatos únicos y los que tenían contendores, pero los departamentos perdieron. Y al destacar que eran liberales, no quiere decir que los conservadores no hubieran apoyado el concierto que se estaba orquestando.

Ya sabemos lo que pasó. Los grupos armados ilegales asaltaron la administración pública en connivencia con los políticos elegidos como gobernadores, destruyeron o minaron fuertemente la poca institucionalidad que existía, se aliaron y cohonestaron la corrupción militar y policial, destruyeron la confianza en la política y en el gobierno, corrompieron al poder judicial para poder garantizar la impunidad de los crímenes que se cometían y escondían sus fechorías, amparados en patentes de corso que no se sabía quién las chuleaba.

Fueron cuatro años trágicos e inolvidables. Todos esos gobernadores aceptaron la responsabilidad de los delitos que habían cometido, se acogieron a sentencia, fueron a la cárcel, y desde la sombra siguieron influyendo en la política. Trino Luna impuso a su ex secretario de confianza en el gabinete Omar Diazgranados. Y el suspendido gobernador Omar Diazgranados y Trino Luna se comprometieron con los hermanos Cotes Vives, conocidos como los ‘Conejos’, que con la fuerza de la burocracia y el clientelismo apoyarían la candidatura del ‘Mello’ Cotes Habeych, quien se retiró de la Asamblea con suficiente anticipación para poder aspirar. Pero con la suspensión de Diazgranados se debilitó la alianza entre Trino, Mazeneth y los Conejos con los Vives Menotti y Vives Pérez (primos de los Cotes Vives).

En Sucre, Álvaro ‘el gordo’ García Romero, liberal de toda una vida, derrotó, desde la cárcel, a otro liberal, uno de los patriarcas de la casa Guerra Tulena, al ex senador Julio César Guerra Tulena, actualmente candidato liberal con la indiscutible opción de ser el próximo gobernador. El ‘gordo’ García hizo elegir en el 2007 a Tuto Barraza Farak.