Foto: archivo revista Arcanos / El Espectador

Las Bacrim más poderosas que las Farc en la frontera

Otro postulado equivocado desvirtuado en el libro es que el grupo armado ilegal dominante en la zona eran las FARC, pero el grupo dominante son “Los Rastrojos”.  “Ellos controlan la Alta Guajira del lado colombiano y casi la totalidad del es­tado de Zulia, incluida la capital, Maracaibo. Igualmente dominan gran parte de Tá­chira, aunque esta zona se encuentra en disputa con “Los Urabeños”. Se despliegan por Cúcuta y su zona metropolitana. Varios de sus mandos se encuentran en Maracaibo y norte de Táchira”.

El ELN es el segundo grupo en la zona de frontera, según el estudio. Este domina el norte del departamento de Arauca y el sur del estado de Apure, y además tiene una presencia importante en la región del Catatumbo. Las FARC se encuentran en el tercer grupo con operaciones en la Serranía del Périja y sus 3 frentes muy debilitados, después de la ofensiva paramilitar. Allí se mueve uno de los comandantes principales del grupo guerrillero, “Iván Márquez”.Los Urabeños” y las “Águilas Negras” ocupan el cuarto lugar. Estos han tendido a unirse en el último año. “Los Urabeños” están en La Guajira y mantienen una fuerte disputa con“Los Rastrojos”. Además, controlan parte del Cesar y desde 2011 ingresaron a Cúcuta y su área metropolitana. Del lado venezolano están en Maracaibo, donde prácticamente han perdido la guerra contra “Los Rastrojos” y se mantienen con fortaleza en los municipios de Ureña y San Cristóbal, en Táchira.

Por último, la investigación señaló que en la frontera colombo-venezolana las disputas y alianzas son bastante comunes y que la institucionalidad de ambos países y las fuerzas militares participan en una serie de alianzas locales.

La disputa por las rentas ilegales

La investigación quiso responder el interrogante sobre el porqué la zona fronteriza era atractiva para los grupos armados ilegales y encontró que la mayor motivación en gran parte es económica de rentas ilegales como narcotráfico, contrabando de ga­solina y tráfico ilegal de licores y cigarrillos. Los resultados indicaron, también, que la necesidad de nuevas rutas y las disputas por controlarlas explican la fuerte violencia que se vive en la fronte­ra, principalmente en Táchira y Zulia.

Otro aspecto relevante que arrojó el estudio es la compleja relación entre funcionarios policiales y el negocio del narcotráfico porque se establecen múltiples vínculos entre agentes oficiales y no oficiales. “La corrupción policial no puede reducirse a una desviación individual fruto de una elección consciente, sino que puede llegar a ser el producto de una estructura organizacional represiva vinculada con el poder político y con el crimen organizado, que llega a conformar redes institucionales completamente ilegales, en condiciones sociopolíticas de inestabilidad y baja consolidación estatal”.

En la actualidad, el narcotráfico no se puede entender como un proceso local, sino como un mercado transnacional y dinámico según el libro. “En el primer semestre de 2011, la tendencia en el reacomodo de las alianzas estratégicas de los carteles mexicanos ha sido a la polarización de las organizaciones criminales alrededor de los dos más grandes y poderosos carteles del narcotráfico en México: “los Zetas” y el Cartel de Sinaloa”.

Corrupción institucional y estados mafiosos

Cada uno de los gobiernos suele pensar que la ilegalidad y la criminalidad es asunto de su vecino y no suyo. El libro explicó como a Venezuela el conflicto armado le llegó de Colombia y la influencia del crimen organizado le llegó de México. Además que su instituciona­lidad no estaba preparada para afrontar ese tipo de desafíos, y la forma en que llegó fue avasallante y supremamente rápida, y que por ello aún se tardará un tiempo para que la dirigencia política y militar entienda el desafío de este tipo de ilegalidad.

En  Colombia, según el estudio, la explicación de la corrupción tiene raíces profundas. Por un lado, las Fuerzas Militares y la Policía no han depurado su institución, a pesar de los niveles de penetración que ha logrado el crimen. Además que la corrupción e impunidad también se derivan de los grados altos de corrupción de la clase política local y regional.

El texto desarrolla el concepto de Estado mafioso, indicando que las estructuras criminales al capturar instituciones estatales, garantizan el funcionamiento de las diferentes actividades ilegales. “No es que la mafia venga a distorsionar algo que estaba bien, sino que el Estado utiliza a la mafia. No es la mafia convertida en Estado, sino el Estado convertido en mafia, eso es tal vez la precisión del concepto de Estado mafioso”.

El libro se presentará este miércoles 25 de abril en la Feria del Libro de Bogotá a las 6 p.m en el Salón León de Greiff.

Reseña realizada por Reina Lucía Valencia / Arco Iris