Foto: El general (r) Rito Alejo del Río, con miembros del CTI | tomada de lapatria.com

La condena de 25 años y 8 meses de prisión proferida contra el exgeneral Rito Alejo Del Río culmina un largo proceso judicial que se inició a finales de los años noventa y en el cual han jugado un papel muy importante de mantener la denuncia diversos activistas en derechos humanos, exalcaldesas, sacerdotes  y exoficiales del Ejército.

No ha sido un proceso fácil. De hecho, son varios los procesos que involucran a Del Rio y de algunos de ellos fue declarado inocente, lo cual ha sido interpretado como una actuación desacertada de los organismos judiciales, entre ellos la Fiscalía General de la Nación, que, en cabeza de Luis Camilo Osorio, desvinculó al oficial de varias investigaciones y anunció que no había meritos para llamarlo a juicio.

Hoy, cuando el Juez Octavo Especializado de Bogotá lo condenó como coautor del homicidio del campesino Marino López Mena, cometido por paramilitares el 27 de febrero de 1997 en el sector de Bijao, municipio de Riosucio, Atrato medio cochoano, es necesario reconocer lo hecho por tres personas que han mantenido la iniciativa y perseverancia de decirle al país que Rito Alejo Del Rio, deshonró el honor militar y participó de manera grave en una acción criminal de la mano de los paramilitares, siendo comandante de la XVII Brigada del Ejército, con sede en Carepa, Urabá antioqueño.

Se trata de Carlos Alfonso Velásquez, quien fue Coronel y segundo responsable de la XVII Brigada; la exalcaldesa de Apartadó, Gloria Cuartas; y el sacerdote Jesuita Javier Giraldo. Ellos tres, desde tres mundos distintos, señalaron que Del Rio estaba profundamente implicado con la acción paramilitar y con sus crímenes.

Ha sido condenado el General Rito Alejo del Rio, a 25 años y ocho meses de prisión, por el crimen del líder chocoano Marino López, perpetrado en febrero de 1997. Tres personas estuvieron al frente de las denuncias contra el exoficial.

Velásquez redactó un informe fechado el 31 de mayo de 1996, dirigido al entonces comandante de las Fuerzas Militares, Harold Bedoya, en los que consignó sus sospechas sobre los posibles nexos del general Del Río con grupos paramilitares en el Urabá antioqueño y chocoano. Este hecho de actuación digna y responsable, le costo su salida del Ejército varios meses después.

Gloria Cuartas, siendo alcaldesa de Apartado, informó constantemente las agresiones de los paramilitares contra las comunidades del Urabá antioqueño, recibiendo como respuesta evasivas y, posteriormente, acusaciones de ser aliada de la guerrilla de las FARC.

Por su parte, el padre Javier Giraldo, llegó al Uraba antioqueño y chocoano a acompañar a los miles de afrocolombianos que habían sido desplazados por la acción paramilitar y logró documentar 320 asesinatos, teniendo como patrón la complicidad entre paramilitares y militares.

El sacerdote jesuita siempre ha dicho que “el caso de Rito Alejo del Río es el monumento más escandaloso a la impunidad”. Quizás hoy sea un día para dejar decir, como lo ha dicho el Coronel Carlos Alfonso Velásquez: “la justicia cojea pero llega”.

En una semana en que un General de la Policía Nacional, Mauricio Santoyo, reconoce sus vínculos con los paramilitares, y el General del Ejercito Rito Alejo Del Rio es condenado por la justicia colombiana, salta otro tema en común: los dos trabajaron con Álvaro Uribe Vélez y los crímenes por los cuales se les ha juzgado tienen relación con el periodo en que este desempeñó la dignidad de Gobernador de Antioquia, entre los años 1995 y 1997.

Ahora que hay nuevamente un alto mando militar condenado por graves crímenes, es bueno reconocer el valor ciudadano de tres colombianos que han tenido el valor de no callar ante tanta barbarie. Gloria Cuartas, Carlos Alfonso Velásquez y el Padre Javier Giraldo han ganado en la lucha por la verdad y por lograr justicia.

Ver anexo: Informe general Rito Alejo