A las 2 a.m. del pasado miércoles 6 de febrero de 2013 en la vereda Alto Bonito, municipio de Leiva (Nariño), se inició un enfrentamiento intermitente entre la guerrilla y miembros de los batallones Batalla de Boyacá y Batallón de Combate Terrestre N° 116. Según denuncian testigos de la comunidad, después de un par de horas de tiroteos, los miembros de la fuerza pública lograron retomar el control de la zona y desplegarse a lado y lado de las montañas.

Más tarde, a las 6:00 a.m., el joven campesino Jhon Favver Díaz salió de su casa en la vereda Florencia hacia su trabajo en Alto Bonito. Justo al pasar por la calle principal de Alto Bonito, uno de los insurgentes que se había escondido en un recoveco, aprovechó la presencia del civil para huir. Los soldados sin mediar la presencia del campesino, comenzaron a disparar, hiriendo al desconocido guerrillero, quien después moriría. Según vecinos del lugar, Jhon Favver comenzó a gritar, alertando que era un agricultor, que le respetaran la vida. No obstante, los soldados lanzaron indiscriminadamente una granada de fragmentación, impacto mortal que alcanzó toda la humanidad de Jhon Favver. Su cuerpo quedó destrozado y  algunos de sus miembros esparcidos por toda la calle.

Cuando todo se calmó, la comunidad rodeó la zona y pidió ayuda. Alertaron a diferentes organizaciones sociales, también a la Defensoría del Pueblo y a la oficina Satélite de las Naciones Unidas. Los campesinos buscaban que se registraran sus versiones  pero, además, hacer el respectivo levantamiento de los cadáveres de manera legal. Por su parte, la Fiscalía y el CTI, informaron a las 11 a.m. que por las condiciones climáticas y de orden público no podrían acceder de manera inmediata a la zona.

El pasado 6 de febrero de 2013 la comunidad de Leiva (Nariño) denunció el asesinato del campesino Jhon Favver Díaz por miembros de la fuerza pública. Los soldados lo presentan como  un insurgente.

La Defensoría del Pueblo advirtió que la Junta de Acción Comunal podía realizar el levantamiento de los cadáveres, siguiendo los protocolos del caso para que todo quedara legalmente registrado. Así procedieron a hacerlo pero comenzaron los problemas. Integrantes de los Batallones Batalla de Boyacá y  del Batallón de Combate Terrestre N° 116, acordonaron la zona e impidieron llevar a cabo dicho procedimiento.

Campesinos testifican que el operativo estaba bajo el mando de un efectivo del Ejército que figuraba con el distintivo Teniente Juan Carlos Henao, pero que extrañamente tenía una camisilla de fondo que decía Teniente Díaz.Tras el hostil y raro proceder de las fuerzas militares, familiares de Jhon Favver, comenzaron a registrar la escena del crimen tomando fotos desde sus celulares. Ellos denuncian que al advertir la situación, algunos soldados procedieron a intimidarlos para que les mostraran sus celulares y borraron las fotografías.

Tuvieron que pasar más de 24 horas para que se hiciera el respectivo levantamiento de los cuerpos mutilados. La diligencia se llevó a cabo el 7 de febrero de 2013 a las 11:30 a.m., pero con una connotación más: fueron inscritos como N.N., y registrados en un primer expediente de la Policía Judicial como “guerrilleros dados de baja en combate a quienes se les encontró un arsenal de armamento”.

La denuncia fue registrada por el Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado de Nariño, quienes además de condenar el hecho solicitaron una exhaustiva investigación del caso. Por otro lado, responsabilizaron directamente al Comandante  Coronel Luis Emilio Cardozo Santamaría, a cargo de los batallones que incurrieron en los fatales errores de sus subalternos. El hecho, como todos los testimonios indican, ha sido registrado como un positivo para el Ejército, mientras que para los testigos de la vereda Alto Bonito es un nuevo falso positivo. Un campesino inocente termina asesinado y presentado como una baja del Ejército, con lo que quedaría en evidente que esta repudiable práctica criminal, a pesar de todas las medidas que se han anunciado, sigue viva al interior de las Fuerzas Militares.