Lo que llenó el fútbol

“Hemos tenido pocos episodios que nos congreguen alrededor de un sueño colectivo.”
Llenaron un vacío. Aunque sólo fue por escasos 20 días, la selección colombiana de fútbol nos regaló la posibilidad de sentirnos miembros de una misma “comunidad  imaginada”, de una sola nación. Y eso tiene un mérito enorme en un país con profundas fracturas sociales y territoriales, en una sociedad políticamente polarizada y atravesada por el conflicto armado más antiguo del continente. Para no hablar del narcotráfico que penetró trágicamente también al fútbol profesional.

Nuestro accidentado proceso de construirnos como nación ha tenido pocos episodios que nos congreguen a todos alrededor de un propósito común o de un sueño colectivo. La guerra de independencia de España como momento fundacional de la nación colombiana prontamente desembocó en un enfrentamiento conocido como “la patria boba” que permitió la corta reconquista española y los conflictos armados que después se tragaron todo nuestro siglo XIX. Y la Asamblea Constituyente de 1.991 alcanzó a formular el más incluyente pacto político y social de nuestra historia pero fue insuficiente para liberarnos totalmente del conflicto armado interno y del narcotráfico.

No exageramos si decimos que en nuestro territorio han convivido varios proyectos de nación enfrentados violentamente que explica en buena parte nuestra precaria construcción de Estado. Uno de ellos, quiso forjar una nación clerical y conservadora durante todo el siglo XX con la Constitución de 1.986 luego del fracaso del intento de una sociedad laica y liberal de la Constitución de Rionegro en 1.863. Con razón el historiador Fabio Zambrano ha dicho que nuestro sentido de nación es tan débil que hasta hace poco primero se era liberal o conservador y luego colombiano.

La epopeya deportiva de nuestra selección de fútbol quizás esté operando como sustituto de los metarelatos que nos identifiquen y nos movilicen en una misma dirección. Que sea un argentino quien dirija esta experiencia de trabajo en equipo, de reglas limpias, de responsabilidad y respeto con el país, de resultados positivos nos retratan en nuestras incapacidades. Pero aún así, este grupo de futbolistas logró construir una identidad que trasmitió a todos los colombianos en un país que le falta mucho en políticas sólidas para producir deportistas de alta competición. Esta selección logró además superar la historia del grupo dirigido por Francisco Maturana y el “Bolillo” Gómez y espantar el fantasma de las mafias merodeando nuestro fútbol profesional.

Con toda la alegría y el optimismo que nos producen Pékerman y los muchachos de la selección, será insuficiente como referente de nuestra identidad nacional. Necesitamos una historia que nos comprometa positivamente a todos, que junte nuestras pequeñas o parciales victorias en una apuesta común. Que nos permita juntar nuestros pedazos de nación en un pacto colectivo. Que haga posible hacer coincidir nuestro territorio con nuestra nación. Quizás la construcción de La Paz sea la epopeya que mueva nuestras fibras como lo hicieron James Rodríguez, Cuadrado y los demás muchachos de la selección.

@AntonioSanguino

Tomado de: http://www.kienyke.com/kien-escribe/seleccion-colombia-4/