En Raddoluwa, Sri Lanka, una mujer rinde tributo en un memorial a los desaparecidos durante una ceremonia de conmemoración celebrada el 27 de octubre de cada año. En los años 80, miles de personas fueron desaparecidas en Sri Lanka en una ola de secuestros, torturas y homicidios políticos. (Foto: Vikalpa, www.vikalpa.org/)

En Raddoluwa, Sri Lanka, una mujer rinde tributo en un memorial
a los desaparecidos durante una ceremonia de conmemoración celebrada el 27 de octubre
de cada año. En los años 80, miles de personas fueron desaparecidas en Sri Lanka en una
ola de secuestros, torturas y homicidios políticos. (Foto: Vikalpa, www.vikalpa.org/)

En al menos 80 países alrededor del mundo, decenas de miles de personas han sido desaparecidas en contextos de conflicto o represión. Las desapariciones forzadas típicamente se emplean para eliminar a adversarios políticos en secreto; sin testigos, sobrevivientes ni pruebas materiales. Los familiares y las comunidades afectadas quedan sumidas en el miedo y la incertidumbre, expuestas a ser víctimas de abusos si buscan la verdad acerca de la suerte de sus seres queridos desaparecidos.

La Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, adoptada en 2006, identifica a los desaparecidos y a sus familiares como víctimas de la desaparición forzada. Esto conlleva importantes consecuencias para las mujeres, que constituyen una minoría de los desaparecidos, pero la mayoría de los familiares cuyas desventajas sociales, económicas y psicológicas se ven agravadas como consecuencia de la pérdida de un familiar varón, que en muchos casos era el proveedor del sustento familiar.

La justicia transicional se refiere a las diversas medidas de reconocimiento, responsabilidad y reforma que se emplean para afrontar los abusos sistemáticos de los derechos humanos fundamentales. Este informe identifica las formas específicas en las que la desaparición forzada afecta a las mujeres, y cómo las iniciativas de justicia transicional pueden mejorar su respuesta a estas especificidades. La investigación está basada en fuentes primarias –entrevistas con mujeres víctimas–, lecciones aprendidas y mejores prácticas en diversos contextos y concluye con recomendaciones sobre políticas para promover una mayor sensibilidad de género en las medidas de verdad, justicia y reconocimiento de la responsabilidad para hacer frente a la desaparición forzada.

Cuando las mujeres son desaparecidas, tienen las mismas probabilidades de sufrir tortura, malos tratos y abusos que los hombres. Pero, aunque algunos hombres también han sufrido violencia sexual y tortura mientras se encontraban detenidos, las mujeres tienen muchas más probabilidades de padecer violencia sexual y abusos de género, incluidos malos tratos en relación con sus funciones biológicas y su rol de madres. Por ejemplo, en varios casos se ha separado forzosamente a mujeres embarazadas de sus bebés tras el parto y, como en el caso de Argentina, se han apropiado niños de mujeres desaparecidas para ser adoptados por familias militares.

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