Por Harold Ruiz Moreno

Al gobierno del presidente Iván Duque no le valió que el país esté atravesando los rigores de la pandemia, donde hemos perdido 67.199 vidas humanas hasta la fecha y la contaminación por covid19 de 2.602.719 de colombianos, con las consecuencias de dolor para las familias de las víctimas de este flagelo, que ha  impactado fundamentalmente la economía que decreció en más del 10%,  que incrementó el desempleo en 10 dígitos, superando el 20% y el subempleo en una economía informal que supera el 60%, el que se acerca al 30%. Nuevamente se le mete la mano al bolsillo de los más necesitados con otra reforma tributaria usurera que deja por fuera a los poderosos que no sólo no pagan impuestos, sino que reciben beneficios tributarios, con las excepciones, y además que son los principales responsables de las maromas y evasiones para no tributar.

Esta cuarta reforma tributaria presentada por este nefasto gobierno, afectará los bolsillos de los colombianos en 25.4 billones, de los cuales se afecta el impuesto del IVA en 7.3 billones, con las consecuencias por ser un impuesto indirecto que lo pagamos todos; de la misma manera se gravan las rentas a personas naturales en 17 billones, aumentando el impuesto a personas jurídicas con 3.7 billones y lo más grave es que se disminuye los giros al sistema general de participaciones con una suma de 4.6 billones, afectando principalmente la inversión social.

Cabe anotar que de esta reforma tributaria los gastos serán para pagar deudas del gobierno en 16.1 billones donde más del 60% de este atraco ciudadano será para pagar el derroche del binomio Uribe-Duque; y sólo se destinará la pírrica suma de $800.000 para subsidiar la matrícula cero, que en su mayoría es asumida por los entes territoriales de sus exiguas rentas, para la compensación del IVA sólo se destinan 1.8 billones y para mantener el subsidio del ingreso solidario $4.6.

Los efectos más nocivos de esta reforma están dirigidos a gravar las pensiones que superen los ingresos que sumen los $ 7.000.000. Crean impuesto verdes afectando a la naturaleza y en contravía de los efectos del cambio climático y el calentamiento global al gravar el carbón, o creando el impuesto a los vehículos o también a los plaguicidas no orgánicos.

Lo más nefasto de esta reforma tributaria lo sufrirán los servicios públicos cuando se grava con IVA a los usuarios de los estratos 4.5 y 6; y mucho más onerosos el incremento de LOS COMBUSTIBLES con el incremento del IVA del 5% al 19%, siendo el más gravoso porque los combustibles afecta toda la canasta del trasporte y de la misma manera se grava los alimentos al subirle el pago del IVA de 39% al 43% con las consecuencias que tendrá la afectación de la calidad de vida de los ciudadanos al gravar aún mas la canasta familiar.

Con esta lesiva reforma tributaria se afecta a los ciudadanos que más sufren por la crisis económica que vive el  país y se vuelve a premiar a los poderosos quienes son los que se benefician de un estado que no sólo lo controlan, sino que el esfuerzo tributario de la mayoría de la nación  está al servicio de unos pocos, que no les duele la situación crítica por la que se atraviesa por la presencia de la pandemia.

En la defensa de la gran mayoría de la gente buena del país, concurren a buena hora la bancada parlamentaria alternativa, quien con las organizaciones sociales están llamando a oponerse a este nuevo atraco que anuncia un gobierno que desesperadamente grava con tributos a la poblacion y  que estamos seguros los destinarán a favorecer a sus candidatos en la desesperación, porque se avecina el fin de la horrible noche que ya lleva 200 años de desgobierno y que anuncia la llegada de la esperanza histórica de redención y de un gobierno con profunda vocación social, con justicia, con equidad.