Por Herman Montoya Llantén

De manera general en la antigüedad, la educación estaba reservada únicamente para los niños, dejando de lado a las niñas, y sólo para los que tenían recursos y podían pagarla, ya que los hijos eran vistos como ayudantes de trabajo. Con el fortalecimiento de la iglesia católica y la participación de esta en la educación, se incremento un poco más el acceso.

La masificación de la educación que se dio a partir del siglo XIX, a raíz de la revolución industrial, arranca dejando de lado al individuo como elemento esencial, y hoy más que un modelo de educación tenemos un modelo masivo de instrucción, que tiene como objetivo nutrir la oferta laboral para que las empresas tengan mano de obra calificada barata, debido a un mundo cada vez mas tecnificado, ello explica la carencia de liderazgos que sufre el mundo hoy, y sobre todo preocupados por el bien común. Nuestra sociedad sufre por lo tanto una crisis en razón a que los fines de esta deben ser el individuo y no el capital, porque el mundo está formado por individuos y no por cajas fuertes.

Reconocida la crisis, nos preguntamos: Que particularidades debería tener un modelo educativo apropiado? para ello debemos tener claro qué tipo de ciudadanos queremos obtener, y es justamente “ciudadano” la palabra clave, entendido como ciudadano el individuo miembro de un país y del mundo globalizado, titular de derechos y obligaciones, quedando obligado a cumplir y a exigir lo propio.

Así las cosas, planteo tres consideraciones que se deben hacer al momento de construir un modelo educativo tomando como punto de partida que la educación debe orientarse a la construcción de ciudadanos. Primero, el individuo debe tener la instrucción pertinente que le brinde la posibilidad de subsistir dignamente; segundo, se le debe facilitar una actitud participativa y critica del sistema que facilite la construcción de un proyecto común solidario, por ejemplo con la investigación, asumiendo que la discusión enriquece el discurso; tercero, el Estado debe propiciar un ambiente psicosocial para la formación de valores, por ejemplo, luchando de manera efectiva contra la corrupción, fomentando la transparencia, beneficiando la familia como la célula de la sociedad, apoyando la cultura como elemento de identidad del individuo y el deporte como icono de superación.

 Argumentando que los chicos se están graduando muy jóvenes e inmaduros para poder definir con claridad su futuro académico, la ministra de educación, María Fernanda Campo ha propuesto implementar el grado 12; la doctora Campo tiene razón en cuanto a la inmadurez, pero la solución no es la sugerida, no se puede pretender madurar a un persona en un año, la maduración debe ser el resultado del proceso en un modelo apropiado. El hecho de que los chicos no asuman su rol de adultos genera una tasa alta de abstención en los procesos electorales, y por lo tanto sus protesta no van mas allá de lo mediático, los jóvenes podrían llegar a colocar una cantidad importante de congresistas, decía sabiamente Jaime Garzón: “Si ustedes los jóvenes no asumen la dirección de su propio país, nadie va a venir a salvárselos”.

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