Geopolítica de la estrategia paramilitar

Mapa político tomado del portal ColombiaVive con elaboración propia de las convenciones para cada operación paramilitar.

Mapa político tomado del portal ColombiaVive con elaboración propia de las convenciones para cada operación paramilitar.

El proceso que actualmente se perfecciona en la sala de casación penal de la Corte Suprema de Justicia contra el general Miguel Maza Márquez como exdirector del DAS, en el que la Fiscalía le imputa su responsabilidad por el crimen del candidato a la presidencia de la república Luis Carlos Galán Sarmiento, puede contribuir a responder, por lo menos en parte, uno de los enigmas más decisivos de nuestra historia reciente; ¿Cuál fue la estrategia geopolítica que inspiró en la realidad la guerra de las autodefensas de la Casa Castaño llamadas inicialmente (1987-1993) “Los Tangueros” o “Los Magníficos”, convertidas entre 1993 y 1997 en las ACCU (Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá) y a partir de ese año transformadas en AUC (Autodefensas Unidas de Colombia)? ¿Quiénes conformaron el tenebroso grupo de los seis asesores de Carlos Castaño y, lo más importante, cuáles fueron los verdaderos intereses económicos y políticos que defendieron tras la máscara contrainsurgente?

La pregunta es definitiva porque en el año 1993 se enlazan los dos grandes éxitos de la Casa Castaño, el primero es la culminación de la tarea de los PEPES “Perseguidos por Pablo Escobar” que concluye en diciembre con la muerte del jefe del Cartel de Medellín y el segundo es el inicio de la etapa más intensa y decisiva de la guerra antisubversiva o contrainsurgente emprendida por los grupos paramilitares de las ACCU en la zona bananera de Urabá donde se alzarán con la victoria en 1997.

En la primera parte de este artículo se aborda el tema estrictamente militar, cómo planearon, programaron y ejecutaron los miembros del Grupo de los Seis las operaciones paramilitares para consolidar su proyecto; la segunda parte abordará los objetivos; es decir, cuáles fueron los intereses económicos que precipitaron la guerra y la tercera analizará los aspectos políticos del Conflicto Armado.

Caracterización de los seis: Carlos Castaño habló someramente del grupo de seis notables que dirigían la guerra paramilitar . Aun así su existencia está asegurada por las declaraciones, ante los Magistrados investigadores de la Corte Suprema de Justicia, rendidas por Salvatore Mancuso, él dice que fue un empresario paisa de apellido Echavarría quien les aconsejó financiar la guerra con la droga y por las declaraciones de Don Berna, rendidas ante la Jurisdicción de Justicia y Paz, él sostiene que el enlace entre el incógnito grupo de los notables y Carlos Castaño era el Ganadero de Córdoba Rodrigo García. Don Berna relata que fueron los notables, a través de García, quienes se opusieron a una negociación a finales de los 90 entre el ELN y las AUC: dice don Berna “Me desplazo con Carlos Castaño a Montería y en una finca se reúne con Rodrigo García, que era el interlocutor entre Carlos Castaño y esta gente (Los notables). El García dijo que iba a consultarlos y volvía al otro día. Dice que se oponen rotundamente porque el objetivo de la AUC es que no queden guerrilleros en Colombia”

Los seis notables se organizaron y desarrollaron su actividad en un periodo que va de 1987, poco después del asesinato de Jaime Pardo Leal “hasta los primeros años de la década del noventa, pues varios de sus integrantes fallecieron”, fue en ese momento cuando elaboraron la estrategia de su guerra.

Castaño los define como un grupo de notables de avanzada edad, “hombres a nivel de la más alta sociedad, ¡la crema y nata!{…} verdaderos patriotas, comprometidos con Colombia{…} nacionalistas” que nunca “le enseñaron a eliminar persona sin razón absoluta”; conoce a tres de ellos en 1987 y los restantes en 1988, el móvil que los lleva a constituirse como la cúpula del paramilitarismo fue la necesidad de “encarrilar” la guerra del caos creado por el jefe del ala militar del Cartel de Medellín “el mexicano” Gonzalo Rodríguez Gacha y adelantar la “guerra sucia” (la salt guerre de los franceses en Indochina y Argelia) con el criterio de que son las organizaciones paramilitares las que deben asumir las tareas que el Estado no puede ejecutar, entre ellas la eliminación de los “enemigos del Estado” porque así sucede en todas “las naciones en formación” a juicio de “los Notables”.

Según Castaño el modus operandi era que las AUC hacían labor de inteligencia para ubicar a los guerrilleros camuflados entre la sociedad civil “grandes jerarcas de las FARC y del ELN en la legalidad”; él elaboraba la lista, se reunía con “Los notables” y ellos definían a puerta cerrada quienes debían ser ejecutados.

Los seis iban a someter a prueba la premisa establecida durante la I Guerra Mundial por el político francés Clemenceau y replanteada tanto por Churchill como por Roosevelt en la II Conflagración Mundial “La guerra es un asunto tan serio como para dejárselo a los militares”, la tropa ejecuta las operaciones militares sobre el terreno, pero son los estrategas quienes las planean sobre los mapas y estos deben ser los civiles que gobiernan.

Ver documento completo en Geopolittica de la esrategia paramilitar para tener a profundidad la información sobre El empate estratégico, los seis frente al problema geopolítico y El laberinto de Farouk Yanine Díaz o la T Estratégica del Magdalena Medio en 1987, El antecedente de Puerto Boyacá que fue el segundo hallazgo del grupo de los seis fue el antecedente inmediato  de la guerra, El laberinto de Miguel Maza Márquez,  los PEPES y la guerra contra Pablo Escobar (1986-1991), Los Seis y la contraofensiva paramilitar, El laberinto de Rito Alejo del Rio, la guerra en el Urabá (1995-1997), El papel de los desmovilizados del EPL en el desbalance de la guerra, La expansión nacional de las AUC y Consecuencias  de  la guerra paramilitar.

Hernán Pedraza Saravia
investigador del Observatorio Conflicto Armado y Post-Conflicto  -OCAP- de la Corporación Nuevo Arco Iris –CNAI-

1 comentario

  1. Excelente artículo, que muestra suscintamente un mapa de nuestra tragedia política y pode en evidencia el entronque entre los organismos del Estado, las cúpulas militares, sectores importantes de la élite colombiana y las organizaciones criminales para mantener el control del poder político y económico que han mantenido durante siglos.

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